Superando las expectativas, el Auditorio de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas (FCNO) se convirtió en el escenario de una jornada cargada de ciencia, arte y compromiso territorial. La comunidad universitaria y representantes de la sociedad civil se reunieron masivamente para presenciar el estreno oficial del documental “Laguna Verde: una historia de ciencia, naturaleza y educación”.
La cita no solo convocó a investigadores y estudiantes de las disciplinas científicas tradicionales, sino que logró atraer a delegaciones de comunas aledañas y diversas facultades de la Universidad de Concepción, reflejando el masivo interés local por el resguardo ambiental de la Península de Hualpén.
La obra audiovisual, que se extiende por un bloque de media hora, sintetiza una exhaustiva labor de terreno y postproducción que se prolongó durante dos años de trabajo continuo. Este proyecto fue posible gracias al financiamiento del Concurso de Creación Arte y Ciencia de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VRID UdeC), en una alianza estratégica con la realizadora Cormorán Agencia Audiovisual. Tras la proyección, el evento mutó en un espacio de debate bidireccional a través de un panel de conversación donde el equipo realizador y los protagonistas compartieron las complejidades de traducir el lenguaje de la naturaleza a la pantalla.

Cruce interdisciplinario que derriba barreras académicas
El corazón conceptual de «Laguna Verde» radica en su naturaleza híbrida, donde la rigurosidad botánica se entrelaza de manera orgánica con la composición musical. La iniciativa fue liderada por el académico del Departamento de Botánica de la FCNO, Carlos Baeza Perry, quien sumó a su equipo de investigación a los docentes Fernando Lillo Moscoso y Carola Bravo Gutiérrez, pertenecientes al Departamento de Música de la Facultad de Humanidades y Arte. Juntos emprendieron sistemáticas salidas a terreno para registrar las dinámicas de la Estación de Biología Terrestre (EBT) de la Universidad de Concepción, un enclave crítico emplazado en el interior del Parque Pedro del Río Zañartu.
Esta sinergia interdisciplinaria permitió capturar los patrones de la biodiversidad local mediante un enfoque sensorial innovador. Mientras el equipo científico analizaba las intrincadas redes taxonómicas y el estado de conservación del bosque nativo costero, los compositores musicales permanecían atentos a los estímulos acústicos ambientales. El resultado de este esfuerzo conjunto es una banda sonora única, cuyas composiciones originales se estructuraron utilizando directamente los sonidos característicos del viento, el follaje y la avifauna captados en el propio ecosistema de Hualpén.
Para Carlos Baeza, la recepción del público y la experiencia metodológica abren una veta que la institución debe seguir profundizando en el corto plazo. «Combinar ciencia y arte es algo en lo que la universidad está al debe todavía, sobre todo con facultades como la nuestra, donde la ciencia y el arte van de la mano. Si tenemos facultades que pueden cohesionar en un tema en particular, creo que hay que aprovechar esa instancia», reflexionó el botánico, añadiendo que, si bien el proyecto no se traduce en una clásica publicación indexada, sí entrega un documento de altísima vinculación comunitaria que estará «eternamente disponible» para la sociedad.

Voces desde el territorio y la conservación ecosistémica
La narrativa del cortometraje no se limita a la documentación estática, sino que aborda frontalmente los complejos desafíos de preservación que acechan al Santuario de la Naturaleza de la Península de Hualpén. A través de una cuidada cinematografía que incorpora tomas aéreas y macros de la flora nativa, el relato expone las constantes presiones antrópicas, los incendios, la fragmentación de hábitats y la amenaza del avance inmobiliario que circunda a la Estación de Biología Terrestre.
El valor de la pieza radica en cómo transforma un espacio de investigación restringido en un símbolo de resiliencia ecológica cercano a la comunidad general.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada de estreno fue el reconocimiento en pantalla y en la sala de Ricardo León, el histórico guardaparque de la Estación Biológica que acompañó activamente a los investigadores durante cada una de las jornadas de rodaje. Su figura sintetiza la dedicación y el resguardo silencioso del predio de la Universidad de Concepción. Tras finalizar la presentación, León manifestó su profunda gratitud con el equipo de realización: «Estoy muy agradecido de las personas que hicieron posible esto y que mostraran la estación. Como decía el profesor, es un lugar que en estos puntos es único, y mostrar todo esto es emocionante».

Por su parte, Héctor Acuña, socio de Cormorán Agencia Audiovisual, enfatizó el compromiso social que guio el trabajo de la productora durante los 24 meses de filmación en la península. «La motivación de nosotros nace de conocer la estación de biología terrestre y la Península de Hualpén hace ya muchos años, donde vimos y reconocimos no solamente su valor por la biodiversidad sino también por las constantes amenazas que enfrenta», explicó el realizador, destacando además la satisfacción de ver el auditorio repleto con delegaciones vecinales provenientes incluso de comunas como Chiguayante. Para la agencia, este tipo de proyectos demuestra que la ciudadanía local mantiene un interés latente por conocer y apropiarse de los entornos naturales que configuran su provincia.
El rol estratégico de las Ciencias Naturales
El Decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, Marcus Sobarzo Bustamante, valoró positivamente el impacto de la obra audiovisual, enmarcando el estreno dentro de los ejes prioritarios del Plan Estratégico Institucional (PEI) relativos a la vinculación bidireccional y la educación ambiental con impacto territorial.
Para la autoridad, el cortometraje representa una herramienta metodológica fundamental para hacer frente a las brechas de comunicación que muchas veces distancian a los laboratorios de la opinión pública general. El desafío, planteó, es continuar multiplicando estos soportes interactivos en otras áreas de investigación de la Facultad.
«Esta oportunidad de encontrar la ciencia con el arte, con la música, con la producción de videos, claramente acerca mundos distintos y formas distintas de ver la naturaleza», puntualizó el Decano tras el término de la exhibición.
La máxima autoridad de la FCNO advirtió además sobre la desconexión comunicativa actual en torno al medio ambiente, señalando que «hoy día nos enfrentamos a una crisis en cierta medida con el lenguaje, con la forma en cómo nos referimos a la naturaleza, y encontrar estos espacios donde se pueda presentar lo que es un ecosistema verdadero y los servicios ecosistémicos que estos ambientes brindan a la humanidad, son espacios un poco reducidos».
El cierre del encuentro estuvo marcado por el diálogo abierto en el conversatorio posterior, donde estudiantes, académicos e invitados pudieron plantear preguntas sobre el futuro del material registrado. El equipo de Cormorán y Carlos Baeza adelantaron que el cortometraje iniciará un circuito de itinerancia comunitaria que incluirá exhibiciones gratuitas en juntas de vecinos, colegios de la provincia y festivales de cine ambiental a nivel nacional. Con esta estrategia, la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas UdeC reafirma su misión de democratizar el conocimiento científico y poner la infraestructura de la EBT al servicio del desarrollo sostenible de la Región del Biobío.







