Desde diversas regiones de Chile y motivados por la búsqueda de su vocación profesional y nuevas oportunidades de desarrollo, miles de estudiantes entraron a primer año de educación superior en la Universidad de Concepción.
Con una oferta de 91 carreras, 72 programas de magíster, 40 de doctorado y 47 especialidades de la salud, repartidos en los campus Concepción, Chillán y Los Ángeles, UdeC les da la bienvenida con una serie de actividades e iniciativas.
Como parte de este proceso de integración, el próximo 29 de abril se realizará la ceremonia oficial de bienvenida en la Casa del Deporte (con horario protegido), instancia que incluirá actividades recreativas, competencias y una feria organizada por la Dirección de Servicios Estudiantiles (DISE), orientada a acercar a las y los estudiantes a los distintos servicios universitarios.
Cambiando el norte por el verde penquista
Para estudiar la carrera de Químico Analista llegó Antonia Aribel Muñoz. La joven de 19 años cambió La Serena por Concepción, ciudad que conoció en su infancia. “Vine y me enamoré de esta Universidad, así que siempre había sido mi sueño”. El campus le pareció muy bonito y “la gente es muy amigable”, agregó.

Maximiliano Codoceo Palma vino desde Calama, región de Antofagasta. Es uno de los cuatro hermanos que estudia en educación superior y, buscando el ahorro familiar, Concepción le convenía porque su abuela vive acá. Pero lo fundamental para él es que su carrera de elección fue Geofísica, cuya oferta académica solo se encuentra en la capital y en Concepción y él prefiere “lo natural”, afirmó. Acostumbrado al desierto y a la naturaleza, los suelos penquistas lo llamaban más que Santiago.
Consultado sobre sus primeras semanas en el sur, consideró a Concepción como “peculiar. Primeramente, tiene muchos olores, pero también es mucho más silenciosa que mi ciudad natal. Porque allá se escucha el ruido, pero acá está más silencioso y es un poco más agradable para estudiar».
Maximiliano lamentó estar todo el día estudiando, porque no ha podido explorar el campus en toda su extensión. “Geofísica es complejo, me está costando mucho, pero creo que eso le da la entretención, el gustillo de que algo te está costando y hay que esforzarse”, dijo.

Su compañera en Geofísica, Francisca Cortés Zúñiga, llegó desde Copiapó, región de Atacama. “Estaba poniendo a la balanza el tema del ambiente, porque Santiago es rígido. Quería irme a un lugar más tranquilo y con harta vegetación, porque Copiapó es puro desierto, entonces, como que es fome”. El campus lo encontró “muy bonito, todo verde” y la ciudad le pareció tranquila, destacando “el ambiente universitario que tiene”.

Desde el Sur Austral a la UdeC
Javiera Velázquez Bustamante, de 18 años, dejó su hogar en la región de Aysén para estudiar en la UdeC. En su región no hay oferta académica para su carrera de elección, Arquitectura, así que buscó una universidad de su gusto. Javiera no conocía Concepción antes de matricularse, pero le ha sorprendido: “me encantan los edificios, me encantan los espacios. La plaza es muy bonita, también las esculturas». El Campus Concepción lo calificó de “hermoso” y, como estudia Arquitectura, “me ha tocado ir adentro de alguna facultad, y son muy bonitas, están muy bien estructuradas. Me encanta”.

Desde Chonchi, Isla Grande de Chiloé, llegó Antonia Vargas Cárdenas. La joven de 18 años entró a primer año de Geología, en la Facultad de Ciencias Químicas. Para Antonia, el buen prestigio y la calidad de los profesionales egresados de la UdeC fue el factor determinante para postular. El campus Concepción le pareció “súper bonito, y eso que yo no lo conocía”. Consultada por sus primeras semanas de clases, describió que “todo va bien, me tocaron súper buenos profes. Y mis compañeros igual, súper buenos”.

La búsqueda de una Universidad con un área de inclusión desarrollada es lo que trajo al Campus Concepción a Javiera Almonacid Vera. Dejó Puerto Cisnes, en la región de Aysén, para estudiar Pedagogía en Inglés, en la Facultad de Educación. “Me gusta mucho el idioma. Participé en concursos de inglés, entonces el idioma y enseñarlo a personas que tengan mi condición, me motiva”.
Para ella, siendo una persona ciega, al principio fue difícil moverse en un campus tan grande, “pero también me ha ayudado a socializar más, porque por mi discapacidad, antes era un poco más difícil socializar, me daba vergüenza algunas cosas, pero ahora, como no me ubico tanto para llegar a ciertas facultades, tengo que pedir ayuda, sí o sí o si no pierdo clases, entonces dependo de hablarle a la gente”.
Javiera destacó que sus compañeros y compañeras de carrera la han apoyado: “de repente escucho que están hablando, me acerco al grupo y pregunto y siempre me ayudan”. Includec y Artiuc la están acompañando desde la matrícula, ayudando a adaptar sus evaluaciones.

Para cerrar, Javiera Velásquez invitó a estudiantes de otras regiones a “que aprovechen la oportunidad de salir de la región, porque como estamos encerrados, no exploramos mucho. Y que salgan a conocer, porque es muy bonito, y también se hacen muy buenas amistades de otras partes”.
¡Bienvenidas y bienvenidos a la UdeC!







