El Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP) cambió su nombre a Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP). Más que un ajuste de denominación, esta decisión se debe a la solicitud que por años los profesionales de la endocrinología y ginecología realizaron, como una forma de evitar la confusión en pacientes y corregir una visión reducida de una enfermedad que involucra alteraciones hormonales y metabólicas que afectan distintos órganos del cuerpo.
Esta patología corresponde a una enfermedad endocrino-metabólica que involucra alteraciones hormonales y metabólicas con efectos en distintos órganos y sistemas del organismo. “La verdad es que no hay verdaderos quistes en los ovarios, son folículos. Los quistes a veces se forman y a veces no. (El nombre) solo hacía confundir a las pacientes, centrándose en estos quistes ováricos que no tenían gran trascendencia, y confundían también al personal de salud para enfocar el tratamiento”, explicó la docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dra. Maite Candia Sepúlveda.
La endocrinóloga advirtió que, pese a la nueva nomenclatura, no ha cambiado el diagnóstico, la manera de diagnosticar, ni el tratamiento.
¿Cómo afecta el SOMP a las pacientes?
“Son varios órganos que tienen función endocrina que pueden estar afectados en el síndrome, sin que el paciente necesariamente tenga estos quistes en el ovario”, estableció el médico residente de endocrinología UdeC, Dr. Gonzalo Vera Torres. El SOMP afecta, al páncreas, el hígado, la hipófisis, la grasa corporal (que también genera hormonas), y por eso este cambio de nombre otorga bases para una mirada más global del paciente.
Para el diagnóstico, los criterios son claros y no cambiaron. Se caracteriza por la presencia de hirsutismo (aumento en el vello corporal debido al aumento de hormonas masculinas), alteraciones en su ciclo menstrual, problemas de fertilidad, cambios de peso, entre otros.
Vera detalló que “nosotros tenemos que descartar varias enfermedades previas para llegar a este síndrome. Y dentro de ellas también hay manifestaciones que pueden ser cardiovasculares, las pacientes tienen más riesgo de hipertensión, diabetes, prediabetes, dislipidemias, por ejemplo».
Tratamientos para el SOMP
Ambos especialistas identificaron como fundamental la necesidad de cambios de estilo de vida para lograr que la paciente llegue a un peso adecuado. “No se necesita bajar muchos kilos, pero 5 a 10% del peso corporal, ayuda a las pacientes que tienen sobrepeso. Para esto la alimentación saludable es fundamental, para controlar bien el perfil lipídico y que evite la aparición de diabetes”, declaró el especialista.
La mayoría de las pacientes requiere tratamiento con anticonceptivos para regular la mayor producción de hormonas masculinas, tanto en el ovario como en la glándula suprarrenal. Diferente es cuando la paciente busca un embarazo pronto, en cuyo caso es necesaria la preparación con “regulación del peso, ejercicio y diferentes tratamientos para inducir la ovulación”, afirmó la Dra. Candia.
El tratamiento no es solo farmacológico, ya que “acá lo ideal es siempre contar con equipo multidisciplinario: nutricionistas, kinesiólogos, profesores de educación física, psicólogos, porque estas pacientes también tienen deterioro en la calidad de vida”, estableció al endocrinóloga, sumando que las encuestas muestran que muchas de ellas tienen síndromes depresivos o alteraciones de la conducta alimentaria.
La importancia de la observación precoz y el diagnóstico acertado
Hay un gran componente genético en el desarrollo de este síndrome, aunque no es 100% heredable. No es una enfermedad de transmisión, no es contagioso y directamente no es mortal. Sin embargo, “de forma indirecta, por todas las complicaciones que se asocian a este síndrome, las pacientes podrían tener mucho mayor riesgo cardiovascular y mayor riesgo de muerte en el largo tiempo”, observó el Dr. Vera.
Aquí cobra importancia el diagnóstico precoz, para tener un correcto seguimiento y evitar la aparición de complicaciones. La Dra. Candia contó que esta endocrinopatía es la más frecuente en la mujer, ya que alcanza hasta al 15% de la población femenina.
El momento oportuno de diagnóstico ocurre alrededor de los 8 años posteriores a la primera menstruación. Esto debido a que, como explica la Dra. Candia, “estábamos sobre diagnosticando niñitas con este síndrome solo por tener reglas irregulares o por tener ecografías que tenían estos quistes en el ovario y se sabe ahora que estos quistes en los ovarios son comunes, es algo normal cercano a la primera regla”. Por eso se toma el resguardo de observar antes de confirmar el diagnóstico, para que las niñas no queden “con esta idea de que tiene este síndrome, con todo lo que significa esta carga emocional”, cerró.







