Decaimiento, baja en el apetito, dolor de garganta, fiebre y la aparición de unas pequeñas lesiones vesículas en la boca, manos y los pies son los principales síntomas de la enfermedad boca, mano y pies, producida por el virus Coxsackie en la mayoría de los casos o por un enterovirus en otros.
Las lesiones se presentan principalmente en las mucosas, como paladar, mejillas y lengua, “lo que le hace que le produzca dolor al niño y rechace la alimentación. Y posteriormente pueden aparecer algunas máculas o vesículas, incluso, en los dedos, por eso se llama boca, mano, pies”, explicó el pediatra neonatólogo y Director del Departamento de Pediatría de la Universidad de Concepción, Dr. Aldo Bancalari Molina.
El especialista destacó que esta enfermedad puede desarrollarse de manera más intensa, con presencia de las lesiones en zonas como rodillas y genitales. Además, explicó que, al ser de contagio viral, aunque con mayor prevalencia en menores, también puede atacar a adultos.
¿Cómo tratar la enfermedad de boca, mano y pies?
Una vez contagiada, la persona pasa por un periodo de incubación de 3 a 6 días. Esta es una infección autolimitada y no tiene un tratamiento directo como alguna terapia antiviral específica. Como es producida por un virus, no debe usarse antibióticos para tratarla, ya que estos sirven para combatir bacterias.
“El tratamiento es sintomático. El niño tiene que estar en reposo, hidratarse bien, comer comidas blandas, ojalá en papilla, porque comer le produce dolor al niño por la por las vesículas. Y si tiene fiebre, dejarle una analgesia como paracetamol o como ibuprofeno”, detalló el pediatra.
La manifestación de este virus con las vesículas dura entre una semana a 10 días regularmente, en donde el paciente debe mantenerse en reposo y, dentro de lo posible, sin contacto con otras personas. El problema, destaca el Dr. Bancalari, es que es altamente contagiosa. Se transmite a través de secreciones, del contacto físico y “muchas veces a través de las deposiciones que se excretan, sobre todo cuando está producido por un enterovirus”, detalló, sumando la importancia del lavado de manos constante al estar en contacto con una persona contagiada.
“Por ejemplo: en el jardín infantil hay un niño que puede haber tenido boca, mano, pies, hizo su reposo en la casa, volvió porque estaba bien, pero puede seguir excretando el virus por semanas. Y si las cuidadoras no se lavan bien las manos, pueden contaminarse con este virus y contagiar a los otros niños cuando los alimentan”, afirmó.
Ante nuevos casos detectados en varias ciudades, el pediatra neonatólogo llamó a la tranquilidad, contando que esta es una enfermedad frecuente, “las mamás no tienen que asustarse, pero creo que hay que tomar en consideración que puede afectar a adultos también”.







