Aunque suele pasar desapercibida, la tiroides cumple una función esencial en el organismo. Esta pequeña glándula ubicada en el cuello participa en la regulación del metabolismo, la producción de energía, calor y el funcionamiento de órganos tan diversos como el corazón, el cerebro y los intestinos. Cuando su actividad se altera, pueden aparecer síntomas que impactan significativamente la calidad de vida.
El endocrinólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Carlos Stehr Gesche, compara su función con un sistema de energía que coordina el funcionamiento corporal. “Son como las pilas, regulando la función del organismo y siendo una especie de director de orquesta”, simplificó.
Investigaciones recientes apuntan a que las enfermedades tiroideas no dependen solo de factores genéticos, sino que existen factores ambientales que pueden influir en su aparición o progresión. “Uno de los factores más importantes es el yodo, que es un micronutriente esencial para producir las hormonas tiroideas. Tanto la deficiencia como el exceso de yodo pueden causar enfermedades de la tiroides y alterar su funcionamiento”, explicó la académica del Departamento de Farmacología UdeC, Dra. Evelyn Jara Fernández.
La docente sumó que se han estudiado factores como el estrés, el tabaquismo, algunas infecciones y ciertas sustancias químicas, naturales o artificiales, capaces de alterar el funcionamiento del sistema hormonal presentes, por ejemplo, en plásticos y pesticidas.
Afecciones más comunes a la tiroides
Hipotiroidismo, hipertiroidismo, módulos, bocio y tiroiditis son los problemas tiroideos más comunes, siendo el hiper e hipo los más presentes.
Los nódulos de la tiroides, que pueden ser conformados por líquido o sólidos de tejido, son muy frecuentes. El Dr. Stehr afirmó que alrededor del 30% de la población los tiene, porcentaje que sube al 50% o más si la persona tiene más de 50 años. Son comunes, pero suelen ser benignos.
El hipertiroidismo consiste en el aumento en la producción de hormonas tiroideas, lo que provoca irritabilidad, nerviosismo, baja de peso, calor, sudoración y “más pilas de lo normal”, según el endocrinólogo. Su causa principal es la enfermedad de Graves, condición autoinmune que se trata con medicamentos para frenar la producción de hormonas, con yodo radioactivo para “quemar” la tiroides y, en casos más complejos, con una cirugía de extracción de la glándula completa.
Por otra parte, el hipotiroidismo es el funcionamiento lento de la glándula, produciendo menos hormonas tiroideas de lo necesario. Las personas con hipotiroidismo suelen sentirse cansadas, sin ánimo, con sueño y frío, tienen la piel y el pelo secos y un aumento de peso notorio.
Gloria Daza Moya, periodista y egresada de Derecho UdeC, subió 20 kilos en un par de meses. Se quedaba dormida durante el día y estaba siempre cansada. Esos fueron los síntomas que la llevaron a consultar con un especialista, donde midieron sus hormonas con un examen de sangre y pudo obtener el diagnóstico de hipotiroidismo. Gloria, además, tenía nódulos tiroideos.
Esta condición es irreversible y no produce dolor. Tiene tratamiento de reemplazo hormonal, administrando levotiroxina, una hormona tiroidea sintética. El hipotiroidismo no es contagioso y tampoco heredable directamente. Sin embargo, una persona tiene más posibilidades de desarrollarlo si alguien en su familia sanguínea lo tiene.
Después de iniciar su tratamiento con levotiroxina, Gloria logró bajar al menos la mitad del peso ganado. “Aún hay fatiga cuando hace demasiado calor y no soporto muy bien ningún tipo de temperatura extrema. Debo cuidarme de comer ciertos alimentos que me provocan malestares”, explicó, sumando que cada 6 meses va a control con especialista y cada 1 o 2 años revisa que no tenga nuevos nódulos.
¿Qué ocurre si no sigo el tratamiento?
En el hipertiroidismo, el exceso hormonal va produciendo que el organismo se acelere, “si alguien tiene un metabolismo muy alto, empieza a perder masa muscular, masa ósea, aumenta el riesgo de fracturas, además tiene riesgos cardiovasculares de arritmias y puede ser incluso mortal” explicó el endocrinólogo.
En personas con hipotiroidismo, dejar la levotiroxina puede provocar cansancio intenso, aumento de peso, somnolencia, problemas de memoria, depresión, intolerancia al frío y alteraciones cardiovasculares. Además, “durante el embarazo, el mal control de enfermedades tiroideas puede afectar tanto a la madre como al desarrollo del bebé”, detalló Jara.
El hipotiroidismo no tratado puede asociarse a un aumento del colesterol, mayor riesgo cardiovascular, infertilidad y deterioro cognitivo. “En niños y embarazadas, las consecuencias pueden ser aún más relevantes debido al impacto sobre el desarrollo neurológico”, sumó la investigadora principal del Laboratorio de Nutrición de Yodo y Tiroides.
Gloria invitó a las personas recién diagnosticadas a “que trate de hacer todo lo que pueda, pero sin sacrificar su cuerpo”. A las familias y entorno de alguien con hipotiroidismo les llamó a aprender de los síntomas, que varían de paciente en paciente.
Investigación sobre tiroides en la UdeC
La Dra. Jara lidera un proyecto financiado por ANID/FONIS que estudia el estado nutricional de yodo en embarazadas y recién nacidos del norte y centro-sur de Chile, y cómo esto se relaciona con alteraciones tiroideas durante el embarazo.
“Esta investigación la desarrollamos junto a investigadores e investigadoras pertenecientes a la Facultad de Farmacia y Medicina UdeC, y a investigadores de la Universidad de Antofagasta y la Universidad Libre de Bruselas”, detalló.
Además, trabajan en estrecha colaboración con equipos clínicos, matronas y profesionales de atención primaria y de los Hospitales Dr. Guillermo Grant Benavente de Concepción y Dr. Leonardo Guzmán de Antofagasta. “El objetivo es comprender mejor si existen diferencias regionales en la exposición al yodo y cómo esto podría impactar tanto la salud materna como en el desarrollo fetal”, contó.
Dado que en Chile la sal está yodada como medida de prevención de estas enfermedades, les interesa estudiar cómo los desbalances de yodo podrían asociarse a hipotiroidismo, autoinmunidad tiroidea e incluso procesos inflamatorios durante la gestación. “A largo plazo, este tipo de investigaciones puede ayudar a generar recomendaciones de salud pública y políticas nutricionales más ajustadas a la realidad chilena”, cerró.







