El Departamento de Educación Médica (DEM) de la Facultad de Medicina inauguró, el pasado viernes 3 de julio, la sala de reuniones “Dra. Liliana Ortiz Moreira” en homenaje a quien fuera una destacada docente, investigadora y líder académica que dedicó su vida a fortalecer la formación de los futuros profesionales de la salud, promoviendo siempre la excelencia, la innovación y una profunda vocación de servicio.
La ceremonia reunió a las personas más cercanas que compartieron con ella, además de su madre, esposo y sus cuatro hijos, el DEM honró la memoria de la Dra. Liliana Ortiz M., cuyo compromiso con el mejoramiento de los procesos formativos la llevó a asumir importantes responsabilidades académicas, entre ellas, la coordinación del Magíster en Educación Médica y la dirección del Departamento con el mismo nombre.
Más allá de su destacada trayectoria, la académica es recordada por su calidad humana, generosidad y capacidad de inspirar y acompañar a estudiantes, colegas y colaboradores. Su liderazgo, basado en la cercanía, la colaboración y el compromiso, contribuyó al desarrollo de la Educación Médica y dejó una marca que perdura en nuestra comunidad.
Este reconocimiento busca mantener vivo su legado y recordar los valores que encarnó: excelencia, innovación, generosidad y compromiso con los demás, dijo la actual directora del departamento, Paula Parra P. “Con este homenaje también celebramos una forma de entender la educación, el trabajo académico y las relaciones humanas”, indicó.

El Dr. Eduardo Fasce Henry, Profesor Emérito de la Universidad de Concepción y primer director del Departamento de Educación Médica, recordó que tuvo la oportunidad de conocer a la Prof. Ortiz en un Congreso de Educación Médica en la Universidad de Chile. «Expuso dos presentaciones de alto nivel y me impresionó el dominio y la calidad metodológica utilizada. La felicité y le propuse ser parte del departamento acá en la Universidad de Concepción».
En su emotiva alocución, Fasce se refirió a la profunda relación de amistad con la académica, a través de la cual compartieron sueños, proyectos y múltiples iniciativas. Mediante esta cercanía, dijo, reconocí la pureza de su alma, la transparencia de su pensar y de sus acciones además de su innata y espontánea vocación de servicio. “Ser participe cercano de estas cualidades enriquecieron mi propia experiencia”, expresó.
En la develación de la placa con el nombre de la académica también estuvo presente su familia. Una de sus hijas, Javiera Soto Ortiz expresó sentirse profundamente agradecida y orgullosa de todo lo que su madre aportó a la Educación Médica en la Universidad de Concepción y en cómo su trabajo será conocido y recordado por este reconocimiento que hoy se le brinda.








