“Nunca antes una candidata nos había invitado a hablar para escucharnos”. Esa es una de las frases que más se repitió en las reuniones que la candidatura de Jacqueline Sepúlveda comenzó a sostener, desde diciembre pasado, con líderes gremiales, ejecutivos y ejecutivas de empresas relevantes, además de emprendedoras y emprendedores de las regiones del Biobío y el Maule.
La iniciativa surge a partir de uno de los diagnósticos más reiterados durante la elaboración del programa: la percepción de que en los últimos años la Universidad de Concepción ha perdido presencia, capacidad de incidencia y cercanía con actores clave de su entorno.
El punto no es menor. En su mayoría, quienes participaron de estos más de 12 encuentros son alumni o académicos de la Universidad de Concepción y, además, representan sectores que no son periféricos, sino parte del ecosistema natural de una universidad compleja: allí están quienes emplean a egresados, financian proyectos, demandan soluciones, colaboran en investigación aplicada y ayudan a conectar el conocimiento universitario con las necesidades reales del país y las regiones.
Por eso, los encuentros no se han planteado como espacios para prometer favores ni ofrecer contraprestaciones, sino como una instancia de escucha activa. La pregunta ha sido simple: cómo ven hoy a la Universidad de Concepción, qué barreras identifican para trabajar mejor en conjunto y qué condiciones habría que generar para atraer más apoyo, más financiamiento y más colaboración.
Entre las principales conclusiones aparece una preocupación compartida: la UdeC estaría cediendo terreno frente a universidades más jóvenes, que han avanzado con mayor rapidez en adaptar sus programas académicos a las necesidades del mundo laboral, fortalecer vínculos con empresas y mejorar su posicionamiento ante tomadores de decisiones. También surgió con fuerza la necesidad de reducir trabas burocráticas e ideológicas que dificultan la asociación con el entorno.
El Programa a la Rectoría por #UnaMejorUniversidad recoge ese diagnóstico y propone medidas concretas: un plan de comunicación estratégica para reposicionar a la universidad en medios nacionales e internacionales; la creación de un Consejo Consultivo del sector productivo; una red de Embajadores UdeC con exalumnos en puestos estratégicos; una actualización de la política de vinculación con el medio, basada en colaboración bidireccional y alianzas sostenibles; y un endowment UdeC.
El mensaje de fondo es claro: una universidad de excelencia no puede encerrarse en sí misma. Necesita volver a conversar con el país, con sus regiones y con quienes pueden transformarse en aliados de su desarrollo.
Y ese es, justamente, uno de los ejes que busca reinstalar esta candidatura por #UnaMejorUniversidad.







