¿Vale la pena conservar el puente ferroviario viejo?
Crédito: Facultad de Ingeniería
El puente “viejo” es una estructura eficiente y elegante que sobrevivió a terremotos devastadores; a crecidas extraordinarias; a ciclos de socavación, a la corrosión salina y a la fatiga de los materiales.
Recientemente, se ha inaugurado el nuevo puente ferroviario sobre el río Biobío frente a Concepción. Una obra colosal que mejorará la frecuencia y calidad del servicio de transporte de pasajeros y cargas entre Concepción y el sur del país. En ese contexto, se ha comenzado a discutir el futuro del, ahora en desuso, puente ferroviario “viejo”.
El puente “viejo” fue inaugurado en 1889 y es uno de los cinco puentes metálicos más antiguos aún en pie en Chile. Por lejos, el más largo del país con 1886 m de longitud. Su construcción tomó cerca de 2 años, debiendo sobreponerse a los daños sufridos durante la crecida extraordinaria ocurrida en 1888, cuando recién se iniciaban las obras, en una época sin electricidad, automóviles ni las teorías modernas de dinámica de estructuras, hidráulica y transporte de sedimentos.
La estructura es una inteligente mixtura de piezas de hierro forjado y de hierro fundido, con conexiones remachadas. Fue construido con cerchas de aproximadamente 30 toneladas, sobre 62 cepas, formadas por seis esbeltos pilotes arriostrados que penetran el lecho de arena del Biobío. Los pilotes fueron hincados mediante un chorro de agua impulsado por una bomba. El hincado de cada pilote demoraba del orden de 18 horas, lo que redundó en 462 días de trabajo para tener todas las cepas en pie. En algunas se logró llegar a profundidades de 9 m, en otras solamente hasta 6.5 m.
El puente “viejo” es una estructura eficiente y elegante que sobrevivió a terremotos devastadores, como los ocurridos en 1939, 1960 y 2010; a crecidas extraordinarias como las ocurridas en los años 1898, 1900, 1972 y 2010; a ciclos de socavación, a la corrosión salina y a la fatiga de los materiales tras más de un siglo soportando locomotoras y pesados trenes cargados con carbón y madera.
Al diseño del puente ferroviario “viejo” sobre el río Biobío en Concepción se vincula la historia del notable ingeniero, político y académico, Domingo Víctor Santa María, quien fue formado en Chile y Bélgica, ocupó los cargos de ingeniero jefe de los Ferrocarriles del Estado y director de Obras Públicas. En la última etapa de su carrera fue profesor de puentes y túneles en la Universidad de Chile, donde ocupó el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Su trabajo técnico, enseñando y calculando estructuras, estudiando las crecidas y la socavación alrededor de las cepas de los puentes, moldeó el pensamiento ingenieril de la época. Santa María es el autor de la primera fórmula del mundo para calcular la socavación alrededor de puentes.
¡El puente ferroviario sobre el Biobío es un patrimonio de la ingeniería chilena y mundial! Conservarlo es un deber ineludible, para visualizar nuestra historia, para comprender el desarrollo de los ferrocarriles en Chile y su contribución a la ingeniería mundial; para admirar el ingenio con que se enfrentaron grandes desafíos en una época con muy pocos medios científicos y tecnológicos.
El puente “viejo”, ya reemplazado tras 136 años de servicio, podría tener una segunda vida y continuar sirviendo a la comunidad, ahora como ciclovía y paseo peatonal, como tribuna para observar el nuevo puente, y para ser usado en casos de emergencia, conformando una red de conectividad con los puentes Bicentenario, Llacolén e Industrial y con las costaneras de las riberas norte y sur del Biobío.
Columnistas
Víctor Aguilar Vidal
Académico del Departamento de Ingeniería Civil.
Profesor del Diploma en Ingeniería de Puentes.
Universidad de Concepción
Oscar Link Lazo
Académico del Departamento de Ingeniería Civil.
Profesor del Diploma en Ingeniería de Puentes.
Universidad de Concepción
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