
El valor estratégico de la investigación para el país
Hay preguntas que un país no puede dejar de hacerse. Sin duda, una de ellas es qué valor crea el conocimiento que se financia con recursos públicos.

Hay preguntas que un país no puede dejar de hacerse. Sin duda, una de ellas es qué valor crea el conocimiento que se financia con recursos públicos.

El 6 de mayo se celebra en Chile, el Día Nacional del Nutricionista, conmemorando la fundación de la primera Escuela de Dietistas del país en 1939, la que se transformaría con el tiempo en lo que hoy conocemos en nuestro país como la carrera de Nutrición y Dietética.

Según datos del INAPI —el Instituto Nacional de Propiedad Industrial— en promedio se registran entre 2800 a 3200 solicitudes anuales desde 2017 a 2024 y la mayor parte de las solicitudes de patente en Chile provienen del extranjero, liderando la lista Estados Unidos, Chile, Alemania, Suiza, China, y Reino Unido.

Hoy casi toda la inversión en ciencia proviene del Estado; el mundo empresarial debe comprender que la innovación y el conocimiento no son un lujo, sino la base misma del desarrollo futuro.

Hoy, 22 de abril de 2026, celebramos una vez más el “Día de la Tierra” bajo un slogan que moviliza “Nuestro poder, nuestro planeta”, articulando las acciones locales con una agenda mundial que mira hacia el problema del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación.

El Día de la Tierra de 2026 es una invitación urgente a pensar en escenarios donde el desarrollo y la sostenibilidad no se opongan, sino que se refuercen.

Cada 22 de abril se conmemora el Día de la Tierra. Más que una efeméride, es una invitación a reconsiderar nuestra relación con el planeta que habitamos.

Cuando las decisiones se toman en un vacío de información, los conflictos con las comunidades inevitablemente escalan y las inversiones quedan expuestas a una incertidumbre que era totalmente evitable.

Desde la Red de Universidades Públicas no Estatales G9 nos sumamos a las declaraciones públicas de la U. Austral de Chile y del Consejo de Rectoras y Rectores (CRUCh), y creemos que somos convocados a profunda reflexión sobre el tipo de convivencia que estamos forjando desde la educación superior.