Con representantes de la academia, el sector público y líderes de los sectores forestal, hidroeléctrico y sanitario, la Universidad de Concepción, bajo el liderazgo estratégico de la académica de la Facultad de Ciencias Ambientales e investigadora del Centro EULA Chile, Dra. Evelyn Habit, realizó la «Jornada de integración para la conservación de biodiversidad dulceacuícola chilena».
Este encuentro de alto nivel tuvo como objetivo definir una hoja de ruta común frente a la vulnerabilidad de los ecosistemas fluviales y lacustres. Más allá de un intercambio académico, la iniciativa rompe la histórica dicotomía entre el uso productivo y la protección ambiental, posicionando la conservación de los sistemas acuáticos continentales no como un obstáculo al desarrollo, sino como un eje de sostenibilidad y resiliencia institucional para todos los actores de la cuenca.
Esta iniciativa surge como una apuesta de transferencia de conocimiento impulsada por el Departamento de Sistemas Acuáticos y el Centro EULA Chile, con el apoyo de la Vicerrectoría de Relaciones Institucionales y de Vinculación con el Medio (VRIM) de la Universidad de Concepción. El propósito central radica en alinear las visiones de especialistas en biodiversidad con los tomadores de decisiones de industrias cuya operatividad presenta una dependencia crítica de los ecosistemas acuáticos continentales.
La convocatoria se centró en tres rubros estratégicos debido a su estrecha interdependencia con el recurso hídrico y su impacto en la biodiversidad:
· Sector hidroeléctrico: por su uso directo de los ecosistemas fluviales como insumo primario para la generación de energía.
· Sector forestal industrial: debido a su uso directo de ecosistemas fluviales y el mantenimiento de la calidad del agua en los territorios.
· Empresas sanitarias: cuya operación depende estrictamente de la salud de las fuentes de agua dulce para el consumo humano y el procesamiento de aguas servidas.

El valor diferencial de este proyecto radica en su orientación a resultados: la jornada culminará en un informe técnico que servirá como herramienta de gestión para los participantes. Este producto concreto permitirá sistematizar las evidencias discutidas, facilitando la implementación de estrategias de conservación basadas en ciencia aplicada.
Un eje transversal del encuentro fue el cambio de paradigma hacia la conservación como un activo estratégico. En lugar de percibir la protección de la biodiversidad como una restricción regulatoria, la jornada exploró cómo las acciones de conservación generan valor agregado, fortaleciendo la reputación corporativa y abriendo nuevas oportunidades de negocio vinculadas a la sostenibilidad. Este enfoque es crucial ante la nueva institucionalidad del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que redefine las reglas del juego para la inversión privada en Chile.
Desde la perspectiva técnica, la Dra. Habit enfatizó la importancia de compartir tanto los casos de éxito como las «frustraciones» en los procesos de conservación. Este análisis es vital para las empresas, ya que permite identificar aquellas acciones de baja efectividad que consumen recursos sin generar impactos ecológicos reales. Al integrar la evidencia científica de la Facultad de Ciencias Ambientales, el sector privado puede transitar hacia medidas de alta eficacia que garanticen la resiliencia de los ecosistemas.
La visión estatal, representada por el Director regional del SBAP en el Biobío, Rodrigo Jara Ortega, reafirmó que la vinculación con la academia y el sector privado es un mandato imperativo para la nueva institucionalidad. El SBAP utiliza estos espacios para robustecer su estrategia de protección de ecosistemas acuáticos continentales a través de insumos técnicos de primera fuente.
Un punto crítico destacado por la autoridad es la escalabilidad nacional de estas estrategias. Aunque el encuentro se gestó en el Biobío, los modelos de conservación y las conexiones generadas están diseñados para ser replicados en todo Chile. La meta del Estado es identificar, mediante la práctica colaborativa, qué estrategias son viables para proteger el patrimonio natural del país en su conjunto, superando la fragmentación territorial.

Perspectivas de la Industria: el desafío de la corresponsabilidad
La transición desde la regulación estatal hacia la implementación operativa requiere que la industria asuma su rol como «usuario» de los ecosistemas. En este contexto, representantes de Arauco y Colbún destacaron que la biodiversidad actúa como un bioindicador preciso de la eficiencia operativa y el cumplimiento ambiental de sus instalaciones. La cooperación en zonas de descarga y muestreo se vuelve, por tanto, una necesidad técnica compartida.
«Es interesante identificar cuáles son los puntos relevantes que pudiéramos tener en conjunto y que pudiéramos tratar de manera cooperativa… Nos interesa mucho protegerlo y saber qué tenemos ahí, porque son un muy buen reflejo de los ecosistemas y de cómo está nuestra interacción con el ecosistema natural», expresó el Superintendente de Calidad y Cuerpos de Agua de la Gerencia de Medio Ambiente, Celulosa Arauco, Hernán Cid Mariángel.
La Supervisora de Medio Ambiente, Colbún S.A., Paulina Vega Ibáñez, destacó que «nosotros nos basamos en este ecosistema acuático, nosotros lo utilizamos para generar energía y es importante ver cuáles son los impactos que estamos haciendo, cuáles son las medidas que podemos hacer para compensar nuestro impacto… Es súper importante la participación de todos los actores porque todos somos usuarios de los ecosistemas fluviales del territorio».
Estas visiones validan que la interdependencia entre la industria y la biodiversidad es el motor que debe impulsar una nueva gobernanza ambiental, donde el sector privado no solo mide su impacto, sino que participa activamente en la compensación y mejora de los cuerpos receptores.

El éxito de esta jornada de integración para la conservación de biodiversidad dulceacuícola chilena radica en la creación de un espacio de aprendizaje bidireccional, donde la academia aporta rigor científico y la industria su realidad operativa. El taller práctico de cierre y el compromiso de un informe final respaldado por la Facultad de Ciencias Ambientales y el Centro EULA aseguran que las experiencias compartidas se traduzcan en políticas corporativas y públicas de largo plazo.
Este encuentro no solo refuerza la protección de la biodiversidad dulceacuícola chilena bajo un modelo de cooperación mutua, sino que consolida el liderazgo de la Universidad de Concepción y el Centro EULA como articuladores críticos para la sostenibilidad del país. La transferencia de conocimiento entre estos sectores es, hoy más que nunca, la piedra angular para asegurar el futuro de los recursos hídricos en Chile.







