La separación entre la Federación de Fútbol de Chile (FFCh) y la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) ya está en marcha.
La división funcional y administrativa de ambas entidades, conforme a la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SADP), aprobada en marzo de 2026, estableció un plazo de 18 meses para llevarla a cabo.
En la actualidad, es la ANFP el ente rector del fútbol nacional, con un poder prácticamente absoluto y la FFCh es una figura más bien limitada, que es algo contrario a lo que ocurre en el globo.
Así lo explica el académico del Departamento de Educación Física de la Universidad de Concepción, Dr. Miguel Cornejo Améstica. “Generalmente, en los países del mundo son las federaciones de fútbol las que administran la actividad, tanto en la línea profesional como amateur, incluyendo obviamente la selección”, aseveró.
A juicio del docente de la Facultad de Educación, la nueva ley fortalece los grupos de poder económico en torno al fútbol en desmedro del desarrollo de la disciplina o del espectáculo en sí, pero rescata que la transparencia en lo referente a la propiedad de los clubes es un paso adelante.

“Desde mi punto de vista el fondo es negativo, porque empiezan a haber dos mundos diferentes, cuando debería ser uno solo”, enfatizó el Dr. Cornejo, quien agregó que la ANFP hizo un lobby muy grande en el Poder Legislativo, lo que finalmente consolidó un círculo mucho más vicioso que virtuoso.
Separación FFCh y ANFP
Entre los principales objetivos de esta nueva normativa se encuentra el orden del funcionamiento del sistema deportivo, estableciendo límites claros a prácticas que han sido cuestionadas en los últimos años, como la multipropiedad de clubes, la cual queda expresamente prohibida para resguardar la integridad de las competencias.
Asimismo, la normativa redefine los roles de los distintos actores del ecosistema deportivo, separando las funciones de la Federación y de las ligas profesionales. En materia de probidad, la ley introduce medidas orientadas a prevenir conflictos de interés, como la prohibición de que agentes de jugadores mantengan vínculos de propiedad o cargos directivos en clubes. A esto se suman mayores exigencias de transparencia, incluyendo la obligación de identificar a los beneficiarios finales de cada institución, lo que permitirá un mayor control sobre la propiedad y gestión de los equipos.
El fortalecimiento de la fiscalización es otro de los pilares de la reforma. El Instituto Nacional de Deportes (IND) asumirá un rol central en la supervisión del sistema, con la implementación de reportes financieros periódicos, mientras que la incorporación de las SADP como sujetos obligados ante la Unidad de Análisis Financiero (UAF) eleva los estándares en la prevención de delitos económicos.
Francia
El académico, quien realizó su Doctorado en Sociología del Deporte en la Université Joseph Fourier Grenoble de Francia, estableció un paralelo con el país galo referente al tema planteado.
“El sistema deportivo francés, no solo en fútbol, sino que en general está bien definido. La ley que regula las asociaciones (1901) es la base legal fundamental para la estructura deportiva francesa”, una de las más admiradas del mundo.
En el caso del fútbol, este está bajo el alero de la Federación Francesa de Fútbol, que dirige la actividad tanto profesional como amateur en todo el territorio, en función a ligas, asociaciones, clubes, etc.
“Por razones obvias se encarga de la selección, que tiene toda una estructura de formación y desarrollo tanto para hombres como para mujeres”, sentenció el docente, un férreo defensor de este sistema y que estableció sus dudas en lo ventajoso del proceso de separación entre la ANFP y la FFCh.







