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“El futuro que elegimos” es más que un título, es un llamado directo a la acción política y económica. Y para Chile, este llamado es urgente.
Como coautor del Global Environment Outlook 7 (GEO-7, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial), recientemente lanzado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, me enfrenté a la revisión de datos que confirman una verdad incómoda: el planeta está en crisis y se acerca a puntos de no retorno. Hemos sobrepasado varios límites que sostienen la vida en nuestro planeta, tal como la conocemos. Sin embargo, el mensaje central de este informe no es la fatalidad, sino la elección. “El futuro que elegimos” es más que un título, es un llamado directo a la acción política y económica. Y para Chile, este llamado es urgente.
El GEO-7 advierte que el metabolismo material de nuestra civilización es insostenible: extraemos más de lo que la Tierra puede regenerar y desechamos más de lo que puede absorber. En Chile, esta realidad se siente con fuerza. La reciente magnitud de los desastres como, por ejemplo; los mega incendios, sequía, inundaciones, que nos han golpeado, lo demuestran. Nuestra economía, basada históricamente en la extracción de recursos naturales, enfrenta el desafío de transitar hacia una verdadera circularidad antes de que la degradación de los suelos y la escasez hídrica comprometan nuestra viabilidad.
Los hallazgos del informe son claros, las políticas actuales no bastan. Aunque hemos avanzado en descarbonización y en la creación de áreas protegidas, la “triple crisis” —cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación— sigue ganando terreno. El Reporte del Estado del Medio Ambiente 2025 de Chile, ya alerta sobre la contaminación atmosférica y la pérdida de ecosistemas únicos.
Pero GEO-7 no se queda en el diagnóstico: propone transformaciones sistémicas en tres áreas clave.
1. Alimentación. El informe plantea que debemos transitar hacia sistemas alimentarios sostenibles. Para Chile, esto significa reducir la dependencia de monocultivos intensivos y promover la agroecología. Por ejemplo, fortaleciendo la producción local de alimentos en la Región del Biobío y el Maule, apoyar cooperativas campesinas y fomentar dietas con menor huella ambiental. Esto no solo protege suelos y agua, también mejora la seguridad alimentaria y la salud pública.
2. Energía. La transición energética es otro pilar. Chile ha avanzado con las energías renovables, pero GEO-7 insiste en acelerar la descarbonización. En la práctica, esto implica cerrar progresivamente las termoeléctricas a carbón en zonas como Coronel y Mejillones y expandir la generación solar en el norte. La clave es que esta transición sea justa, que las comunidades afectadas por la reconversión reciban apoyo real en empleo, capacitación y posibilidades de desarrollo.
3. Residuos y circularidad. El informe subraya que debemos dejar atrás la economía lineal. Para Chile, esto significa implementar de manera efectiva la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), avanzar hacia ciudades con sistemas de reciclaje inclusivos y reducir el uso de plásticos de un solo uso. Un ejemplo concreto es transformar la gestión de residuos en Santiago y Concepción en polos de innovación circular, integrando a recicladores de base y generando nuevos empleos verdes.
En todos estos ámbitos, GEO-7 insiste en la gobernanza ambiental. No basta con leyes y tratados: se requiere voluntad política, coherencia institucional y participación ciudadana. En un país marcado por tensiones territoriales y desigualdades, la sostenibilidad no puede ser vista como un lujo, sino como una condición para la democracia y la estabilidad.
Como científico y ciudadano, mi preocupación es doble. Los datos están sobre la mesa y las soluciones técnicas están disponibles. Lo que falta es voluntad política. El tiempo de las declaraciones de buenas intenciones terminó. Cada política pública debe evaluarse bajo una sola pregunta: ¿nos acerca o nos aleja del colapso?
Chile tiene la oportunidad de ser líder regional en la transición ecológica. Pero debemos asumir que la crisis ambiental no es un tema secundario, sino el desafío central de nuestro tiempo. GEO-7 nos recuerda que el futuro no está escrito: depende de las decisiones que tomemos hoy.
El informe está disponible de forma gratuita en el siguiente enlace, la versión en español estará disponible a mediados de 2026.
Columnista
Dr. Ricardo Barra Ríos
Director del Centro EULA-Chile, Universidad de Concepción.
Coautor del informe GEO-7 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
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