Mi diferencia no es un eslogan ni una acumulación de iniciativas, sino una decisión de gobernanza: en lugar de pedir más a la comunidad académica, propongo cambiar las condiciones para que su trabajo sea de mejor calidad, con menos obstáculos, mayor claridad y un propósito definido. Una rectoría que facilita y ordena, en lugar de sobrecargar. La primera diferencia radica en el enfoque. Muchos programas parecen catálogos técnicos, pero lo que realmente se vive es la pérdida de tiempo. La burocracia consume horas que deberían destinarse a la docencia, la investigación, la creación, la formación de equipos y la tutoría estudiantil. Por ello, propongo recuperar tiempo académico mediante una ventanilla única para trámites críticos, con plazos y responsables visibles, y la regla “se registra una sola vez”. Esto no es solo eficiencia administrativa, sino una política de calidad académica, porque sin tiempo protegido la excelencia no es posible. La segunda diferencia radica en el cuidado de la carrera académica. No se puede exigir un rendimiento excepcional bajo una sobrecarga permanente. Propongo equilibrar docencia, investigación/creación y gestión; proteger los tiempos de concentración y fortalecer los liderazgos académicos para que dirigir no sea improvisar. Esto mejora el bienestar y los resultados: mejores clases, proyectos más sólidos, equipos más estables y menos conflictos. La tercera diferencia es el relevo académico. La academia joven no puede quedar en declaraciones. Propongo una rampa de integración de 24 meses con mentorías reales, apoyo institucional, infraestructura adecuada y acompañamiento en la primera postulación. En una universidad compleja, el talento joven debe contar con condiciones claras para enseñar bien y establecer líneas de trabajo desde el inicio. La cuarta diferencia es la justicia entre disciplinas y campus. La UdeC es diversa y no todo se evalúa ni se implementa del mismo modo. Rechazo el “café para todos” y propongo un marco común con adaptaciones explícitas y un reconocimiento académico más equitativo, que valore la docencia, la investigación y la creación, la vinculación y la transferencia según la disciplina y el contexto. La quinta diferencia es la ejecución. Las ideas deben concretarse. Propongo una gobernanza ágil y transparente: menos comités que revisan y más responsables con plazos claros, seguimiento y evaluación, siempre con participación y rendición de cuentas. En síntesis, no prometo una UdeC distinta por decreto, sino una UdeC mejor que proteja lo esencial: el trabajo académico y la vida universitaria, una universidad exigente y humana, moderna con sentido y con su comunidad académica en el centro.
“La diferencia es el cómo: menos fricción, más vida académica”
enero 29, 2026
Crédito: Equipo Campaña Dr. Carlos von Plessing Rossel
En las campañas, a menudo basta con una lista de promesas: más proyectos, infraestructura, nuevos indicadores y palabras como “modernización”. Sin embargo, opté por un enfoque diferente.
- Compartir
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
- Compartir
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Noticias relacionadas
Reportajes







