Las visitas tuvieron un objetivo claro: no llegar con un texto cerrado, sino abrir una conversación real. Compartimos los puntos más relevantes que hoy orientan nuestra mirada para cada campus, y los pusimos a prueba: qué hace sentido, qué falta, qué sobra, qué preocupa y qué oportunidades no estamos viendo.
En ambos campus, las convocatorias fueron significativas y demostraron que existe interés por discutir la universidad que queremos construir para el próximo período. La señal es nítida: la candidatura se fortalece cuando deja el escritorio, vuelve al territorio y se somete al contraste de la comunidad.
Este trabajo no parte ahora ni se agota en estas jornadas. Venimos compilando aprendizajes de más de 200 conversaciones uno a uno para el diagnóstico y, posteriormente, de más de 100 visitas a departamentos en todas nuestras sedes, así como de reuniones de trabajo con distintos grupos disciplinares. Esa escucha —con sus propuestas, pero también con sus temores, observaciones, constataciones y críticas— es el insumo central para un programa que no sea declamación, sino una hoja de ruta.
Nuestras prioridades se mantienen: avanzar hacia una universidad de excelencia con un régimen económico e institucional eficiente; investigación, creación e innovación con impacto; procesos formativos que transformen vidas; capacidad real de atraer y retener talento; y una gobernanza ágil, flexible y transparente, que permita hacer más, con menos burocracia y más confianza.
En febrero seguiremos trabajando. Estaremos ordenando y sistematizando los comentarios recogidos en estas semanas, incorporando mejoras y afinando propuestas con visión de futuro, para presentar en marzo un programa de gobierno construido desde la comunidad y orientado a lo esencial: que juntas y juntos, con alegría, convirtamos a nuestra Universidad de Concepción en #UnaMejorUniversidad.







