Investigadores buscan masificar producción de potente compuesto químico del boldo

Crédito: Wikimedia Commons
Se trata de la boldina, usada en farmacéutica y conservación de alimentos. El método para su fabricación sustentable se adjudicó 200 millones de Fondef Idea.
El boldo, árbol nativo chileno, es una de las especies nacionales más reconocida a nivel mundial. La boldina, compuesto químico que se extrae de sus hijas y corteza, tiene un alto poder de tratamiento para enfermedades gástricas y hepáticas, entre otras, así como una alta concentración de antioxidantes para la conservación de alimentos.
El problema es que en Chile no existen cultivos sustentables de boldo y la recolección de sus hojas se hace de manera informal y poco controlada, lo que puede terminar en el agotamiento del recurso. Eso es lo que vieron los investigadores Rodrigo Hasbún Zaror, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y experto en Epigenética y Jorge González Campos, investigador de la línea de Conservación y Mejoramiento Genético del Instituto Forestal (Infor).
Enfrentados a la posibilidad de utilizar biotecnología para la creación de boldina, ambos profesionales trabajaron durante tres años para desarrollar células madre con alta concentración de este compuesto. Ahora, con un financiamiento de 200 millones, esperan masificar la producción, cuantificar la cantidad de boldina en las células y producir el compuesto.
“Cuando extraes la boldina de la planta, necesitas varias toneladas de hojas para extraer un gramo de compuesto. Cuando lo haces por cultivos celulares, lo que haces es tomar una hoja que se empieza a multiplicar y a partir de esa biomasa, puedes producir la misma cantidad que hubieses producido con una tonelada de hojas. Esa es la apuesta”, explicó Hasbún.
La intención es producir el compuesto, altamente cotizado por la industria internacional “sin tener que arrasar con los boldales. Se puede escalar la producción, producir todo el año y hacer ajustes según tus necesidades, porque las células pueden congelarse y activarse cuando las necesites”.
El proyecto no parte desde cero. Por ejemplo, el Infor ya contaba con ejemplares de boldo que habían sido testeados y contaban con una alta concentración de boldina. Esta colaboración entre la UdeC e Infor ha sido la clave del trabajo, explicaron los investigadores. Según datos de este último organismo, Chile exporta en promedio mil toneladas de hojas de boldo al año. “Y no existen plantaciones, es todo nativo. El Instituto cuenta con ensayos en terreno, pero como el árbol se demora en crecer, no es todavía una fuente de materia prima”, señaló Jorge González, quien trabaja con el profesor Hasbún desde que fue su tesista en Ingeniería en Biotecnología Vegetal.
“Tenemos un recurso conocido a nivel internacional y es posible que en un par de años se agote. La idea surgió a partir de eso, empezamos a ver que este recurso valioso carecía de un sistema sostenible en el tiempo. Llevamos la especie al laboratorio para dar respuestas a través de la tecnología. Nuestra idea es proyectarnos como productor sostenible de boldina y otros productos químicos que tiene este árbol”, puntualizó González.
Ahora, el desafío es poder cultivar las células madre vegetales en un medio líquido. “Ya produjimos pequeñas cantidades, pero para pensar en una producción mayor hay que cultivarlas en un medio líquido y a través de biorreactores. Ese es el desafío, producir a pequeña escala, en un biorreactor de cinco litros y luego maximizar la cantidad de boldina por litro de cultivo”, indicó Rodrigo Hasbún sobre la tarea específica de esta etapa del proyecto, que fue el segundo mejor puntaje entre los proyectos UdeC y el número 14 a nivel nacional y que espera consolidar en los próximos dos años los auspiciosos resultados ya conseguidos.
- Compartir
- Compartir
Noticias relacionadas
Reportajes