
Crédito: BCLA
Capitán del Club Deportivo Universidad de Concepción repasa sus inicios en el baloncesto, cuenta sus anhelos y traza lo que será esta temporada, donde intentarán retener el título de la Liga Nacional de Básquetbol.
En el mundo, hablar de básquetbol termina en uno u otro momento con una alusión a la NBA. Es que el baloncesto estadounidense es el mejor del mundo, todas las grandes estrellas quieren ir allá y siempre es un deleite ver esas jornadas dobles en las fechas más impensadas.
Para quienes nos acercamos vertiginosamente a los 40 años, el choque cultural que trajo consigo la televisión por cable en Concepción en la década del 90 es innegable. Los amantes del deporte fuimos sorprendidos por interminables horas de programación de espectáculos que parecían inalcanzables.
A modo personal, la NBA fue uno de ellas. Las finales de las temporadas 96-97 y 97-98 entre los Bulls de Jordan y Pippen versus los Jazz de Stockton y Malone quedarán por siempre en la memoria, así como las ganas de que New York ganara las finales en la temporada siguiente. La NBA es un espectáculo fascinante como pocos en el mundo.
Pero no todos piensan de la misma manera. Es el caso del capitán de Basket UdeC, Diego Silva Campos. Quien lo diría, un base que suele hacer jugadas de fantasía en todos los partidos, no solo con asistencias, sino tiros casi imposibles como la canasta decisiva en la final de la Supercopa ante Puerto Varas, casi no ve partidos de la NBA.
Entonces, todos los dardos apuntan a una tradición familiar. Pero tampoco. Su padre se interesó por el básquetbol cuando él ya daba las primeras señales fuertes de un talento diferente que acaparaba las miradas en las múltiples competencias en las que participaba.
Norte Grande
Diego Silva Campos nació el 5 de junio de 1993 en Santiago de Chile. Pero él se declara antofagastino, ya que desde que tuvo uso de razón estuvo en esa ciudad. Tiene seis hermanos, algunos nacidos en Arica e Iquique debido al constante movimiento familiar por el trabajo de su padre, quien fue militar.
Silva conduciendo el balón ante la mirada de su DT / Archivo
¿Cómo llegó al básquetbol? “Fue muy de barrio. Iba como típico niño a jugar y descubrimos una especie de club en una multicancha, muy humilde todo. Por alguna razón que desconozco me interesó el básquetbol, me llamó la atención y me fui metiendo poco a poco. Después pasé al Sokol de Antofagasta, donde hice todas mis series inferiores”, apunta. En estricto rigor, Club Social y Deportivo Croata Sokol. Los balcánicos y su enorme amor por los deportes y talento para su práctica, fundaron esta institución en 1927.
Lamentablemente, por las características geográficas de Chile, el básquetbol profesional chileno se ha concentrado en la zona centro-sur del país. No eran tantas las oportunidades que Diego Silva tuvo para salir, pero como a tantos otros jugadores desde la década de los setenta, el torneo Campioni del Domani, organizado por el Stadio Italiano de Santiago, le fue cambiando la vida.
“A nivel infantil, cuando ya me estaba yendo muy bien en los nacionales y en el Domani empecé a sacar los premios individuales, eso llamó la atención y la gente decía que tenía algo distinto a los demás, lo que me podía dar el plus para pasar a profesionales”, rememora.
Además, un par de campeonatos Top 4 que se fueron a jugar a la capital de la II Región le dieron la posibilidad de ver a grandes jugadores e ir inclinándose poco a poco por seguir ese camino. Pero faltaba mucho aún.
El sueño del profesionalismo
Para la temporada 2011-2012 de la extinta Dimayor, su club del norte pasó a llamarse Antofagasta Sokol y fue parte de dicho torneo. La oportunidad llegó. Allí, Silva figuraba como alero y compartió equipo con dos de sus hermanos: el pívot Rodrigo y el base Gonzalo. Como curiosidad, en ese equipo también estaba inscrito Daniel Viafora, gloria de los torneos nacionales con Petrox y padre de la capitana del básquetbol UdeC, Josefina.
Silva ante Quilpué en Copa Chile 2021 / Luisa Mora Flores
En ese campeonato, que constó de cuatro ruedas, Antofagasta Sokol terminó sexto y perdió ante Español en playoffs. Pero Diego ya había dado sus primeros pasos en el profesionalismo. Al año siguiente tuvo un breve paso de un par de semanas en la Universidad de Concepción.
“Luego pasé a Tinguiririca San Fernando por un semestre. Viajaba los viernes desde Antofagasta solo para jugar. Después tuve una temporada en el CD Arturo Prat de San Felipe, donde di el salto con mis números personales y ahí pasé a la Universidad de Concepción en 2015”, detalla.
Largo sendero en la UdeC
“Todo mi camino en la Universidad de Concepción ha sido de mucho aprendizaje. Lo que siempre recalco es que la gente me ha hecho sentir en casa y eso se valora. Hubo muchos años de derrotas donde lo normal es que te critiquen, pero acá han sido súper respetuosos en ese sentido con los procesos, que afortunadamente terminaron con un título de la LNB. Hasta el día de hoy siento el cariño de la gente, siento que esta es mi casa, no me sentiría más cómodo en otro lugar que no fuera este”, confiesa el seleccionado chileno.
Diego Silva Campos está consciente que cuando se debe defender un título siempre hay una presión extra. “Debemos saber manejarlo, porque somos el actual campeón y todos nos van a querer ganar. Seguimos con la misma humildad, con el mismo trabajo que nos ha hecho llegar a finales. Cuando hemos perdido hemos respetado al rival y cuando ganamos hacemos exactamente lo mismo. El trabajo abre caminos. Ojalá esta temporada sea de triunfos, pero vamos paso a paso. Todos los equipos van por ese objetivo y debemos respetarlos”, explica.
“Jugar afuera es lo que busca cualquier deportista y sé que el trabajo dará sus frutos en cualquier momento, siempre lo he dicho y lo he pensado así, estoy tranquilo y enfocado en la UdeC, en lo que será el fin de semana, esperando que podamos comenzar con dos victorias”. finaliza el capitán del Club Deportivo Universidad de Concepción.
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