Crédito: Esteban Paredes Drake, DirCom UdeC
Aunque las mujeres suelen verse afectadas de manera desproporcionada por los efectos del cambio climático, su participación resulta crucial para impulsar soluciones sostenibles y efectivas
Al comenzar el segundo cuarto del siglo XXI, ningún país ha logrado cerrar completamente las brechas legales entre hombres y mujeres. En 2026, las mujeres poseen solo el 64% de los derechos legales que tienen los hombres en todo el mundo. En ámbitos fundamentales de la vida como el trabajo, el acceso al dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, los negocios y la jubilación, la ley continúa siendo, en muchos casos, sistemáticamente desfavorable para ellas.
Esta realidad también se refleja en el ámbito científico. Aunque persisten desafíos importantes, es necesario reconocer los avances en materia de igualdad de género en la ciencia. El rol de las mujeres ha evolucionado desde una invisibilización histórica hacia un protagonismo cada vez mayor, fundamental para la innovación, la diversidad de pensamiento y la búsqueda de soluciones a desafíos globales cada vez más complejos.
Sin embargo, aún existen obstáculos estructurales. Entre ellos destacan la baja representación femenina en puestos de liderazgo y la persistente brecha de género en áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—. Según datos de Naciones Unidas, solo alrededor del 31 % de las personas dedicadas a la investigación científica en el mundo son mujeres, lo que evidencia una subrepresentación significativa en la generación de conocimiento.
A nivel mundial se han impulsado diversos esfuerzos para abordar esta falta de representación. Se han desarrollado iniciativas orientadas a promover la igualdad de género, fomentar programas de mentoría y generar entornos de trabajo más inclusivos. Programas y organizaciones, como “Mujeres y Niñas en la Ciencia” de la UNESCO, buscan además inspirar a las nuevas generaciones de mujeres jóvenes a desarrollar carreras científicas.
Por otra parte, es fundamental visibilizar el rol de las mujeres frente al cambio climático. Aunque las mujeres suelen verse afectadas de manera desproporcionada por los efectos del cambio climático, su participación resulta crucial para impulsar soluciones sostenibles y efectivas. En muchas comunidades, las mujeres actúan como la columna vertebral de la resiliencia local. En los hogares, además, son frecuentemente quienes impulsan cambios en los hábitos cotidianos hacia prácticas más sostenibles, promoviendo el reciclaje, el ahorro energético y una gestión más consciente de la alimentación familiar.
Reconociendo esta realidad, el “Plan de Acción de Género (PAG) de la COP25”, adoptado en Madrid en 2019, estableció un marco de cinco años para integrar la igualdad de género en la política climática internacional. Este instrumento reconoce que las mujeres y niñas sufren impactos desproporcionados del cambio climático, pero también que deben ser protagonistas en la construcción de soluciones.
En este contexto, el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Mujeres 2026 bajo el lema “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”. Este año, Naciones Unidas hace un llamado a actuar para derribar las barreras estructurales que aún impiden la igualdad ante la justicia: leyes discriminatorias, protecciones legales débiles y prácticas y normas sociales que continúan erosionando los derechos de mujeres y niñas en todo el mundo.
Columnista
Dra. Gladys Vidal Sáez
Directora Centro ANID Crhiam UdeC
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