Llegó con la primavera, algo que destacó en sus primeras impresiones como un momento que “da siempre mucha esperanza”. Antonia Torres Agüero, la poeta residente 2025-2026 de la Cátedra Gonzalo Rojas se despidió anticipadamente de la Universidad, adelantando un par de semanas su partida producto del cierre prematuro de la Escuela de Verano de la UdeC a causa de la emergencia causada por los incendios forestales y estructurales en las regiones de Biobío y Ñuble.
La poeta, acompañada de la Directora de la Cátedra, Cecilia Rubio Rubio, se reunió con las autoridades de la Vicerrectoría de Relaciones Institucionales y Vinculación con el Medio, encabezadas por la Vicerrectora Dra. Ximena Gauché Marchetti, y más tarde fueron acompañadas por el Rector Dr. Carlos Saavedra Rubilar.
Durante su residencia en la Cátedra Gonzalo Rojas, Antonia Torres participó en diversas actividades con la comunidad, lo que llamó una “interacción muy virtuosa”: lecturas poéticas, taller literario y actividades para las infancias, fueron entre otras, las acciones con las que se fue encontrando con la comunidad. Además, producto de su estancia en Concepción se publicará próximamente un libro, tal como se ha hecho con sus antecesores.
“El carácter singular de esta Cátedra hace que el escritor o escritora en residencia devuelva a la comunidad, por medio de su desempeño como artista y como pensador o intelectual, una materia, una comunicación, un discurso que permita también a las comunidades regionales verse a través de los ojos de un otro intelectual o de un otro artista. Es decir, el escritor o escritora espejea culturalmente, críticamente, a la ciudad y a la Universidad de Concepción, y le devuelve, entre otras cosas, la escritura de un libro además de un taller que son dos de las actividades principales y protagonistas de la Cátedra”, sostuvo.
Condiciones ideales para la escritura
“Estoy muy contenta de haber tenido el privilegio de haberme adjudicado la Beca de Residencia, porque me permitió conocer una ciudad con mayor profundidad. Si bien conocía Concepción y había estado muchas veces en actividades ligadas a la literatura y al arte, no había tenido el tiempo ni la calma y el ritmo que he podido adquirir viviendo cuatro meses en esta ciudad, conociendo la región y sus alrededores de manera muy intensa, pudiendo comprender también la compleja geografía y la riqueza histórica de este lugar que es, en alguna medida, donde pudo estar histórica y geográficamente la capital, y donde también se desarrollaron los primeros esfuerzos descentralizadores de la actividad académica y cultural de nuestro país”, señaló la poeta.
En ese sentido, destaca a la Universidad de Concepción como precursora en el ámbito universitario regional y valora la instalación de la Cátedra Gonzalo Rojas que permite a un escritor desarrollar su escritura “bajo condiciones ideales en el marco de un ambiente cultural y académico riquísimo como es el que proporciona la Universidad de Concepción y toda la ciudad de Concepción y la región del Biobío”, dijo.
“Quiero destacar lo que he repetido ya varias veces y creo que es importante repetirlo: la Cátedra Gonzalo Rojas es una instancia única en el contexto académico y cultural chileno, que se asemeja en alguna medida a la figura del poeta laureado en el ámbito anglosajón, es decir, la del reconocimiento a un poeta anual que, al alero o en el contexto de una institución académica, puede desarrollar parte de su obra en las condiciones ideales, sin exigencias intensivas de enseñanza o de productividad en otro ámbito que no sea el de su propia obra”, señaló Antonia Torres.
Para ella también fue enriquecedor tomar contacto con otros escritores y escritoras de la región “e, incluso, de otras ciudades de Chile y del mundo porque esta es una universidad que recibe muchas visitas y que tiene muchas actividades de vinculación hacia el entorno, y que son todas circunstancias que no hacen más que enriquecer la obra y el pensamiento de un escritor o de una escritora”.
Pensamiento poético
La producción escritural de Torres ha estado muy relacionada con los espacios físicos o geográficos en que se ha movido, como ella misma sostiene: “tengo una veta escritural y de pensamiento a la que le gusta mucho pensar la escritura, el pensamiento y el vagabundeo en el espacio geográfico, en el territorio que me toca habitar”.
Por ello manifestó su convicción de que su escritura va a estar marcada por este periodo en la UdeC. “Comprender la geografía del Gran Concepción, de la inmensa bahía, con una serie de poblados que uno puede, un poco con un ojo ingenuamente folclórico o romántico, ver como pequeños reductos de resistencia a la modernidad, pero también como espacios donde se expresa la injusticia del crecimiento, se combina con la enseñanza en el taller, que también fue clave, y con mi propia escritura. Cómo se articulan todas estas fuerzas que aquí se mueven: el mar, los bosques, la historia, pero también muy consciente de poner en el centro, y eso lo demuestra la existencia de la Cátedra, el pensamiento poético que es inteligencia e intuición y creación e imaginación. El pensamiento poético tiene todas esas cosas y yo creo que los científicos y los académicos tradicionales también trabajan con ella. Entonces aquí confluyen y se expresan esas pulsiones. No es casual que exista la Cátedra aquí en Concepción, porque creo que efectivamente la literatura y el pensamiento poético tienen una importancia para la Universidad y para la ciudad”.
En ese sentido, Torres destacó la riqueza de voces literarias de esta ciudad, y que hoy está siendo revalorada por la colección Poesía de la Editorial Universidad de Concepción. “Eso habla de un interés de la Universidad y de sus distintas unidades por poner a la poesía en el centro. Creo que eso también me pasó a mí, que naturalmente convergieron todos esos saberes en mi estadía: la escritura, la poesía, la imaginación y el espacio”
Epílogo catastrófico
Luego de los cuatro meses de residencia, Torres cree que el libro que prepara va a recoger la experiencia de vivir acá, “de conocer estos espacios y territorios, de vincularse con artistas y con escritores y escritoras de Concepción, y tratar de recoger algo del murmullo, del sonido, de lo que sucede en una ciudad y que también es difícil de articular en palabras. Yo creo que ese va a ser un desafío”.
Para ella es innegable que la experiencia siempre está permeando la escritura: “¿Quién es uno, a quién uno conoce, a qué escritores lee, ciertos relatos también que van quedando, ¿no? Historias que uno escucha acá con otros escritores, pero también con los colegas, los académicos, con las autoridades de la Universidad, con las que tuve la posibilidad de compartir. Siempre surgen estas historias muy singulares, que son siempre propias de los espíritus sensibles que las recogen”.
Por ello, señaló que será inevitable que el libro dedique un momento a la catástrofe que constituyen los incendios de Penco y Lirquén, y de las zonas aledañas de Concepción. “Va a tener una especie de epílogo un poco catastrófico que tal vez dice relación justamente con la vida misma, y que de esas ruinas algo emerge”.







