Históricamente asociada a la alineación dental con fines estéticos, la ortodoncia ha evolucionado hacia una mirada más compleja que integra factores funcionales del sistema masticatorio y su relación con otros aspectos del organismo.
“Resulta que cuando yo enderezo los dientes a capricho de algo estético, desarmo el equilibrio con el cual estuvieron ahí en un primer lugar”, explicó el ortodoncista y docente de la Facultad de Odontología de la Universidad de Concepción, Dr. Gonzalo Rozas Muñoz. El especialista detalló que “si yo tuviera mis dientes ordenados, pero solamente tocaran (entre si) dos dientes, para la naturaleza eso no es funcional para comer, no puedo masticar, no me puedo alimentar. Los dientes chuecos son sinónimo de que se chocan más dientes”.
De esta manera, los profesionales del área notaron que, al modificar la posición de los dientes solo enfocados en la estética, podían afectar la funcionalidad y traer problemas en la articulación temporomandibular. Algunos pacientes, tiempo después de retirar los brackets, comenzaron a experimentar dolor, desgaste o bruxismo más fuerte.
Ortodoncia solo por estética rompe el equilibrio
Los huesos, que crecen a edades tempranas, condicionan cómo va a ser la disposición de los dientes y la mandíbula. Sin embargo, el cómo se desplaza ese hueso a medida que vamos creciendo es algo funcional, relacionado a la postura y la respiración.
Por ejemplo, una persona que respira mal tiene cambios en su rostro debido al mal uso de la nariz y sus conductos. Y ese cambio de rostro afecta el desarrollo dental. “Por eso es tan importante para nosotros las interconsultas con los otorrinos en edades súper tempranas de los infantes”, destacó el odontólogo, agregando que hace 10 años aproximadamente, la ortodoncia ha ido evolucionando al punto “en que podemos hacer crecer el hueso prácticamente a todas las personas”.
Sin importar la edad del paciente, es posible intervenir. El especialista reconoce “una cierta discordia entre los que piensan que la articulación no tiene nada que ver con cómo muerdo y los que sí piensan que la articulación está directamente relacionada”.
Para ejemplificar esta relación, explica que una persona que abre y cierra su boca sin dificultad, al incorporar un aumento de altura en una pieza dental y morder con ello durante una semana, probablemente desarrollará dolor en la articulación: “Estoy seguro de que va a volver en 10 días más con un dolor terrible en la articulación diciendo ‘por favor sácame esto porque no me duele el diente, me duele la articulación’. Ahí yo te demuestro que cómo tú muerdes puede alterar la forma en que la articulación se debe afectar”.
Trabajo en equipo para la correcta rehabilitación
“Cuando yo hago un tratamiento de ortodoncia con un enfoque más rehabilitador, tengo que tratar de estabilizar todo el sistema y después me preocupo de los dientes, los dientes van al final porque es lo más fácil de mover”, estableció el docente.
Con un trabajo en conjunto a profesionales de la otorrinolaringología y la fonoaudiología, ahora se pone mayor énfasis en el trasfondo respiratorio. El especialista identificó que “casi el 40 hasta el 60% de los pacientes que atendemos tienen problemas respiratorios, tienen algún grado de alteración del tercio medio”.
De esta manera, la ortodoncia contemporánea avanza hacia un modelo que integra estética y funcionalidad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas a través de tratamientos más completos y sustentables en el tiempo que incluso evitan apneas del sueño y migrañas.







