Un grupo de estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil Matemática de la Universidad de Concepción retornó recientemente tras completar dos meses de estadías de investigación en universidades norteamericanas.
En un balance de la actividad, los participantes señalaron haber cumplido los objetivos académicos que motivaron su postulación inicial a estas estadías. Junto con los resultados en las áreas de investigación respectivas, los estudiantes manifestaron que la permanencia en el extranjero también fue un proceso de crecimiento personal.
En total, son seis los alumnos que formaron parte de las iniciativas. Tres de ellos fueron recibidos por la Simon Fraser University (SFU), en Vancouver, Canadá, y los otros tres por la George Mason University (GMU), en Fairfax, Virginia, Estados Unidos.
Objetivo alcanzado
Como metas principales, el grupo buscaba aprender las líneas de investigación que se trabajan en otros países, además de conocer las formas en que los investigadores extranjeros las abordan.
Por ejemplo, Tatiana Prieto Aroca, quien fue a GMU señaló que “mis objetivos de esta estadía y mi motivación para postular eran conocer la investigación matemática, descubrir otras áreas de la disciplina, aumentar mi red de contactos, y considero que cumplí todos mis objetivos con creces, la estadía fue lo que soñé y muchísimo más, crecí mucho como persona, conocí mucha gente que enriqueció enormemente mi experiencia, y lo más importante aprendí mucha matemática”.
“Mis metas para la estadía eran aprender sobre áreas de la matemática que desconocía, conocer cómo era la costumbre de trabajo de estudiantes doctorales”, comentó por su parte Benjamin Mendieta Bustos.

Formar parte de equipos de trabajo en instituciones de otros países permitió a los futuros ingenieros contrastar su enfoque previo con los enfoques aprendidos en otros países.
Vicente Cartes Cortés, del grupo que viajó a Vancouver, explicó que, “si bien el proyecto en el que me vi involucrado utiliza herramientas similares a las que ya he estudiado, el enfoque y uso final que se les da es completamente diferente”. El universitario destacó, además, el descubrimiento de nuevas áreas de estudio.
Del mismo modo, los participantes compartieron el interés por perfeccionar sus habilidades en el idioma inglés, y por aprender a darle un uso académico y profesional.
Además, de los conocimientos científicos adquiridos, las estadías fueron una oportunidad de crecimiento personal para los participantes. La autonomía y adaptabilidad fueron algunas de las habilidades que más destacan haber aprendido los jóvenes. “Aparte de lo académico, tuve la suerte de conocer a muchas personas que me ayudaron en el camino de adaptarme al cambio de país”, comentó Benjamín Mendieta.
“Vivir y trabajar en un entorno extranjero me exigió desarrollar una gran capacidad de resolución de problemas de forma independiente y salir de mi zona de confort de manera constante”, cuenta Danilo Castañeda Baquedano.
Otro de los propósitos comunes fue la generación de redes de contacto y colaboración profesional. “Compartir el día a día con estudiantes de pregrado, doctorado y posdoctorado fue muy enriquecedor, no solo por el intercambio de ideas, sino también por los vínculos personales que se formaron”, comentó Viviana Lagos Carrillo, sobre su estadía en la GMU y agregó, “me llevo una visión más humana de la academia y la satisfacción de haber construido una valiosa red de contactos”.
Finalmente, la experiencia entregó herramientas para enfrentar desafíos propios de la labor científica. “El proceso de investigación conlleva momentos de estancamiento. Aprendí a gestionar la frustración y a mantener la motivación”, indicó Castañeda.

Más allá de la ciencia, un aspecto muy apreciado por los jóvenes fue la oportunidad de convivir con diferentes culturas en el mismo lugar. Los estudiantes explicaron que ciudades como Vancouver y Fairfax cuentan con una gran diversidad cultural, lo que hizo de las estadías una experiencia incluso más enriquecedora.
A su vez, estas estadías le permitieron a los participantes reafirmar sus competencias académicas en un entorno de alta exigencia. Para Bastián Flores San Martín, quien visitó SFU, la actividad representó un cambio en la percepción de sus propias capacidades y de la formación recibida en la UdeC: “Más allá de ir a otro país y en cierta forma depender de uno mismo, me dio la esperanza de ver que se puede lograr los objetivos que uno se propone y que el nivel académico de la carrera no es tan lejano a como me esperaba que fuera comparado al extranjero”, destacó el estudiante.
Por su parte, Danilo Castañeda concluyó que “la oportunidad de convivir con investigadores de diversas nacionalidades me enseñó que la matemática es un lenguaje universal”.
La instancia proyecta nuevas posibilidades de colaboración para el departamento, motivando a los alumnos a continuar participando en experiencias de este tipo e, incluso, impulsándolos a considerar la realización de estudios de doctorado.

Explorar nuevas oportunidades
El desarrollo de estas pasantías fue posible gracias a la gestión realizada por el profesor Dr. Gabriel N. Gatica en conjunto con sus contrapartes Nilima Nigam y Harbil Antil de SFU y GMU, respectivamente.
“Es muy reconfortante apreciar el gran valor que le dan los estudiantes a estas experiencias de movilidad internacional, las cuales no sólo reafirman y potencian sus capacidades, sino que además generan un efecto multiplicador en los demás alumnos de la carrera, quienes, de seguro, mirarán con muchas expectativas los eventuales anuncios similares que se puedan generar a futuro”, comentó Gatica, profesor titular de la UdeC, donde se desempeña como académico del Departamento de Ingeniería Matemática e integrante del Centro de Investigación en Ingeniería Matemática, CI²MA.
“De hecho, sería tremendamente positivo para la carrera que otros colegas se atrevan a explorar iniciativas similares con sus respectivos contactos internacionales”, agregó el también investigador del Centro de Modelamiento Matemático, CMM, albergado en la U. de Chile.







