Incendios forestales, comunidad universitaria y rol público de la UdeC
Crédito: Equipo de Campaña Dra. Paulina Rincón González
En días marcados por la emergencia que vive nuestra región a causa de los incendios —con pérdidas humanas que nos duelen como comunidad y con impactos profundos en territorios y ecosistemas— se vuelve evidente que una universidad no se proyecta únicamente a partir de sus infraestructuras y rankings.
Su futuro se construye, ante todo, desde una ética del cuidado: del bienestar de las personas que la conforman, de su salud mental y de los vínculos de confianza que sostienen la vida comunitaria; así como del resguardo de los ecosistemas que hacen posible el desarrollo del entorno en que está inserta. Cuidar la vida, en todas sus dimensiones, requiere una comunidad académica unida, capaz de acompañarse y de enfrentar colectivamente un escenario complejo e incierto.
Hoy no podemos dejar de pensar y estar con nuestra comunidad universitaria que está enfrentando la embestida de estos incendios, que ha visto como sus viviendas, o las de sus familiares y amistades, están siendo amenazados o devastadas por las llamas. En esta situación ponemos nuestra atención para apoyar en lo que se requiera.
La emergencia actual nos recuerda la recurrencia de catástrofes que con frecuencia en nuestro país, suelen irrumpir de forma inesperada e incontrolable, dejando consecuencias humanas, sociales y territoriales profundas, que se extienden más allá de la contingencia inmediata y afectan gravemente la vida material y emocional de las personas.
Sabemos lo importante que es la primera respuesta frente a la emergencia, que pone el foco en la supervivencia, seguridad y satisfacción de necesidades básicas, como también la respuesta asociada a reducir el desarrollo de problemas de salud mental. La evidencia científica ha demostrado la centralidad de dos factores en la prevención en salud mental en estas situaciones: la reducción de los niveles de estrés habitual, así como el aumento de los niveles de apoyo social. Celebramos las medidas que se han tomado con ese foco en nuestra UdeC.
Pero entendemos que el rol de nuestra Institución no se agota en nuestra comunidad universitaria. Esta emergencia interpela el rol público de la Universidad. En contextos de crisis, el conocimiento y las capacidades técnicas no pueden permanecer ajenas a la toma de decisiones. La UdeC tiene el desafío y la responsabilidad de articular saberes, generar evidencia y colaborar con autoridades y comunidades en la búsqueda de respuestas que permitan prevenir, mitigar y enfrentar estos fenómenos con una mirada de largo plazo. Poner el conocimiento al servicio del bien común es parte esencial de cuidar a las personas, fortalecer la confianza social y contribuir a la resiliencia de la región.
Nuestro llamado es a seguir poniendo a las personas en el centro, tanto en el cuidado y apoyo al estudiantado y al personal, pero al mismo tiempo, adoptar las medidas que permitan que los saberes UdeC puedan estar al servicio de nuestras regiones, nuestro país y el mundo.
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Equipo de Campaña Dra. Paulina Rincón
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