Hace más de cien años, un grupo de mujeres decidió romper patrones culturales y sociales, al ingresar por primera vez a la educación superior. En el caso de la Universidad de Concepción, las primeras estudiantes entraron a la carrera de farmacia. Esa es la historia que, tras un exhaustivo proceso de revisión de material bibliográfico y de archivos inéditos, reconstruyó la doctora en Historia y académica del Departamento de Comunicación Social de la UdeC, Katerinne Pavez Marchant.
La docente, presentó su investigación «Detrás del mostrador: la farmacia como alternativa de estudios y trabajo para las mujeres a inicios del siglo XX», ante la comunidad académica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile. La instancia, fue organizada por el Departamento de Ciencias y Tecnología Farmacéutica de dicha casa de estudios, en colaboración con el Laboratorio Transdisciplinario de la Universidad Mayor.

Detrás del mostrador
A partir de fichas de matrícula, Katerinne Pavez reconstruyó el mapa de quiénes estudiaban en la UdeC entre 1919 y 1929. Su trabajo mostró un indicador importante para la historia de la casa de estudios: las mujeres ya representaban el 39,8% del estudiantado en esa década. Farmacia era la carrera que tenía más convocatoria entre las mujeres, superando a Dentística, Educación, Medicina y Química. Para 1927, Chile ya contaba con 476 mujeres tituladas en farmacia, 118 de ellas formadas en la Universidad de Concepción.
La académica comentó que las mujeres que estudiaron farmacia, se dedicaron a la docencia universitaria, los laboratorios clínicos y municipales, y a atender el mesón de las boticas.
Las carreras de Amalia Longeri
Pavez ejemplificó el camino recorrido por estas mujeres, con la historia de Amalia Longeri Marchant. Nacida en Coronel hacia 1902 e hija de migrantes italianos, entró a estudiar farmacia en 1919. Su egreso fue en 1922 con una tesis sobre las quinas y su dosificación. Se casó en 1928 y recién ejerció su profesión en la década de los 70’.
En su presentación, la académica relacionó este caso con lo planteado por la historiadora Graciela Queirolo, “que dice que en la vida de las mujeres había dos carreras: la carrera profesional y la carrera matrimonial. Generalmente, se imponía la carrera matrimonial, porque era una carrera… una serie de pasos para lograr un buen marido, para llegar a la meta del matrimonio. Y entre estas dos carreras, siempre la carrera profesional quedaba relegada”, comentó la doctora en Historia de la UdeC.
Sobre este camino tardío en la carrera profesional de las primeras mujeres farmacéuticas, Pavez reflexionó sobre cómo esto se relaciona con lo que se vive hoy en día. “Mi idea siempre es tratar de traer esta historia, que parece que son sólo datos, a la repercusión de lo que estamos haciendo hoy día (…) entonces, ir a la historia y mirar estas cosas con perspectiva de largo plazo, permite que entendamos que son problemas complejos de solucionar, pero que, a través del tiempo, han ido cambiando también”, indicó.

La historia que interpela al presente
Para Katerinne Pavez, rescatar estos relatos es un ejercicio necesario “para traer la historia al presente y así darle también un sentido a estas investigaciones que uno hace».
Uno de los tópicos que destacó, fue que aún persiste una brecha en el desarrollo profesional y de carrera académica entre hombres y mujeres. «Hoy día, sobre todo en el área académica, las mujeres si bien entramos a las carreras de pregrado -incluso al magíster de manera importante- tenemos estas dificultades para entrar ya a los doctorados o en la carrera académica. Entonces, de alguna manera, las desigualdades se mantienen. Aunque se han ido corriendo estos cercos, todavía quedan muchos desafíos por asumir», reflexionó.
Saber de dónde venimos
La jefa de carrera y académica del Departamento de Ciencia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Chile, Karina Valdés Camus, valoró la investigación presentada por Katerinne Pavez. “Este tipo de trabajos, yo lo habría esperado de una tesis de farmacéutico, pero no de una periodista, y está tan bonito, tan bien representado”, dijo Karina Valdés.
La académica de la Universidad de Chile reconoció además un vacío que la propia carrera no ha resuelto. «Nosotros tratábamos de recomponer la historia de Griselda Hinojosa, la primera farmacéutica de Chile. Una profesora se acordaba que era de Copiapó. Eso es todo el antecedente que tenemos, porque como carrera nunca hemos relevado mucho la historia. Nos involucramos mucho en las mallas curriculares, en la fortaleza científica, pero no tenemos esa fuerza de saber de dónde venimos», señaló.

Invitación a seguir reconstruyendo la historia
Considerando lo anterior y el trabajo presentado por la UdeC, invitó a seguir profundizando el vínculo entre ambas universidades. “Las casas de estudio, trabajamos en forma independiente y nos sobreesforzamos, y quizás nosotros le podríamos aportar con el acceso al Museo de Química y Farmacia Profesor César Leyton. Que trabaje con el especialista que hay allí y que pueda tener todos los registros a su disposición”, indicó la jefe de carrera de Química y Farmacia de la Universidad de Chile.
“Nosotros encantados de hacer ese trabajo y que ella tenga la posibilidad, el financiamiento. Esperemos ahí que también la gente que da el financiamiento, vea la trascendencia que esto tiene”, sentenció Karina Valdés.
Por su parte, la académica UdeC ve en este tipo de intercambios una oportunidad para impulsar una historia nacional más completa. «La Universidad de Chile y la Universidad de Concepción tienen historias bastante similares. Desde la capital no se observa mucho lo que pasa en las regiones. Hay que ir conectando esos puntos para que podamos tener esta gran historia nacional de los temas que estudiamos. Incorporar también lo que estaba pasando y lo que está pasando hoy día en otras regiones», sostuvo.

20 años de la revolución pingüina
Durante su paso por Santiago, la académica de Periodismo, también participó en una jornada que recordó los 20 años de la “revolución pingüina”, movimiento social marcado por protestas y petitorios de estudiantes secundarios.
Junto a la académica de la Universidad de Chile, Alejandra Carmona López, la doctora en Historia de la UdeC, expuso en el Museo Gabriela Mistral el estudio «La construcción social de las interacciones entre reporteras y estudiantes durante la movilización social de 2006».
El trabajo recogió los relatos y experiencias de las periodistas que cubrieron educación durante ese movimiento social. «Mi trabajo tenía que ver con rescatar las voces de las periodistas que cubrieron estos hechos desde el sector de educación, que es un periodismo muy distinto al que el público está acostumbrado a visualizar como la labor del periodista. Se trata de periodistas que saben mucho de su sector y que, de alguna manera, son capaces incluso de anticipar lo que puede ocurrir», señaló Pavez, quien en el año 2006 trabajaba en un medio de comunicación cubriendo educación.
Luego de su presentación, la académica UdeC reflexionó que a pesar de que han pasado 20 años, el tema sigue en la contingencia. El mismo día de su presentación, hubo una marcha de estudiantes por el centro de Santiago, “lo que nos recuerda que hay temas que todavía están por resolverse y temas que la sociedad chilena todavía tiene que discutir. Los estudiantes siempre han sido catalizadores de ese tipo de problemas que tiene la sociedad», concluyó Katerinne Pavez.







