Las personas y la comunidad en el centro del quehacer universitario, clave de nuestro presente y futuro
Crédito: Equipo Campaña Dra. Paulina Rincón González
Uno de los principales desafíos de futuro que debemos enfrentar es proyectar y profundizar mejoras en las condiciones de bienestar y cohesión para las personas que conforman nuestra comunidad universitaria, fortaleciendo el compromiso institucional y el sentido de pertenencia.
En esta idea, nos mueve la convicción de que las personas constituyen el factor fundamental que impulsa nuestra misión de excelencia con pertinencia e impacto.
Los cambios en el sistema de educación superior nos exigen poner especial atención en las condiciones de trabajo académico y funcionario de quienes integran la Universidad. El foco está en el cuidado, pero también en preguntarnos cómo realizamos mejor las tareas en escenarios de incertidumbre y alta presión, sin perder de vista que la excelencia exige construirse teniendo presente el bienestar de las personas.
El futuro de la UdeC dependerá, en buena medida, de su capacidad para reconocer el impacto que los contextos laborales tienen sobre el bienestar y la salud mental de su comunidad. Cuidar implica avanzar hacia políticas con enfoque preventivo, consolidando ambientes laborales y estudiantiles saludables y fortaleciendo mecanismos de apoyo oportunos y accesibles. Profundizar y ampliar medidas como la evaluación sistemática de riesgos psicosociales, la promoción de la conciliación entre la vida laboral, personal y familiar y la implementación de la jornada de 40 horas expresan una vocación institucional que debe ser una tarea central de la gestión universitaria del próximo período.
Poner a las personas en el centro también significa estar más cerca. No se trata solo de adoptar medidas desde la administración central, sino también de escuchar activamente a la comunidad de los tres campus, con equipos directivos desplegados, articulados con las autoridades locales de cada repartición y atentos a las necesidades concretas de tales comunidades. En este sentido, la nueva Dirección de Desarrollo Académico (ver pág. 24 del Programa en rectoraudec.cl) considera un rol clave en acompañar trayectorias académicas, otorgando mayor claridad, previsibilidad y apoyo.
Dar continuidad a los procesos de regularización de planta, asegurar reglas claras de progresión y desarrollo, mejorar las remuneraciones y eliminar la sobreposición de grados entre jerarquías no constituyen solo medidas administrativas. Son respuestas concretas a la necesidad de mayor claridad, reconocimiento y estabilidad en las trayectorias académicas y funcionarias, y exigen alinear los mecanismos de evaluación con la nueva normativa del Reglamento de Personal, a fin de que los criterios de desempeño y promoción sean coherentes y aplicables en la práctica.
Por último, proyectar el futuro de la Universidad de Concepción exige asumir que las decisiones en relación con las personas deben situarse siempre en primer lugar. Requieren basarse en la confianza, el diálogo y el trabajo colaborativo con nuestros sindicatos, fortaleciendo una gestión del cambio desde abajo hacia arriba, una gestión orientada a la excelencia, pero siempre cuidando la Institución y a quienes le dan vida.
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Equipo de Campaña Dra. Paulina Rincón
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