La Universidad de Concepción camino a los 107 años
Crédito: Equipo Campaña Dr. Jorge Fuentealba Arcos
A las puertas de los 107 años de vida, la Universidad de Concepción enfrenta un momento decisivo. No solo avanza hacia un nuevo proceso de acreditación, sino que también debe definir el modelo de gobernanza que la conducirá. Un desafío que llega en plena revolución digital, en un país que exige instituciones capaces de interpretar y anticipar los cambios sociales, económicos y tecnológicos del presente.
Hace un año, con motivo del aniversario106, reflexionábamos sobre los retos que esperaban a la Universidad en un contexto marcado por tensiones políticas y transformaciones profundas ( https://shorturl.ad/lVEZK ). Muchas de esas ideas siguen vigentes aún con más fuerza. La UdeC nació con el mandato de generar valor público desde la academia para el desarrollo regional y nacional. Ese mandato no ha cambiado; por el contrario, se ha vuelto más urgente.
Ser un referente del sur de Chile —y desde allí contribuir a las grandes conversaciones nacionales— exige una Universidad activa, conectada con los territorios y consciente del rol que cumple como motor de innovación y conocimiento. Su voz debe ser reconocida por la excelencia de su producción científica, por su capacidad de anticipar el impacto social de las tecnologías emergentes y de participar sin sesgos en las decisiones estratégicas del país.
Pero ninguna institución avanza sin su gente. El bienestar y la salud física y mental de quienes trabajan en la UdeC deben ser una prioridad. Cuidar a su comunidad es un requisito para responder a los desafíos actuales. Lo mismo ocurre con la academia, fortalecerla, darle estabilidad y proyectarla con responsabilidad es imprescindible para asegurar excelencia y formar profesionales preparados para los desafíos del presente-futuro.
Crecer y mejorar, sin desandar lo avanzado, exige memoria institucional. No se trata de borrar y reconstruir, sino de aprovechar lo aprendido, reconocer lo que se ha hecho bien y corregir con madurez lo que requiere mejora. En ese camino, los campus —sus necesidades, anhelos y propuestas— deben estar plenamente integrados en la construcción de un proyecto institucional coherente y sostenible.
Cambiar la cultura organizacional es parte del mismo desafío. Pasar de una lógica centrada en indicadores y reportes —muchas veces desconectados del impacto real— a una cultura del “saber hacer y hacer mejor”. Ubicar a la academia en el centro de la estructura organizacional, dotándola de apoyo ágil y sin trabas, es fundamental para demostrar excelencia en cualquier proceso de acreditación.
El compromiso con los estudiantes será otro eje clave. Formar ciudadanos que comprendan fenómenos sociales complejos, trabajen interdisciplinariamente y se integren a la comunidad con un fuerte sello ético y democrático, es la base para proyectar a la UdeC hacia los próximos años.
Hacia 2050, nuevas generaciones seguirán guiando a la Universidad de Concepción con su espíritu, valores y vocación pública que permita mantener la vigencia del propósito de generar valor para la sociedad.
Columnista
Dr. Jorge Fuentealba Arcos
Elecciones Rectoría UdeC 2026-2030
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