En la entrevista, el candidato señaló que existe una percepción de distanciamiento entre la administración central y los distintos estamentos universitarios. En ese sentido, planteó que uno de los principales desafíos de su gestión será recuperar espacios de diálogo y participación efectiva.
Afirmó que se caracterizará por encabezar una rectoría “de puertas abiertas”, orientada a escuchar activamente y enfatizó que la toma de decisiones debe incorporar de manera más directa las visiones de la comunidad, evitando dinámicas que puedan generar desconfianza o exclusión.
Asimismo, hizo referencia a la necesidad de promover un ambiente donde la diversidad de opiniones pueda expresarse sin temor, destacando que una universidad debe ser un espacio de pensamiento crítico y debate abierto. En ese contexto, subrayó que el fortalecimiento de la convivencia interna es clave para proyectar el desarrollo institucional.
Respecto de su visión de liderazgo, el candidato enfatizó que se requiere una conducción que combine capacidad de gestión con cercanía, señalando que la autoridad universitaria no solo debe administrar, sino también articular y representar a la comunidad en su conjunto.
El Dr. Fuentealba también abordó la importancia de fortalecer el rol público de la universidad, particularmente en su relación con las regiones del Biobío y Ñuble y afirmó que la UdeC debe consolidarse como un actor relevante en el desarrollo territorial.
En la entrevista reiteró la preocupación por la falta de competitividad salarial tanto a nivel regional como nacional de quienes trabajan en la UdeC, “por ello, en nuestra rectoría implementaremos un plan de mejora salarial equitativo para todas las personas que trabajan en la institución”, afirmó.
El académico anunció la creación de la Unidad de Bienestar Laboral Integral “que brindará apoyo psicosocial, asistencia en salud mental, física y sociolaboral para ayudar a resolver problemas que a veces acongojan a nuestro personal. Es fundamental volver a encantar a la comunidad con proyectos colectivos y construir las confianzas necesarias”, enfatizó.
Finalmente criticó a la rectoría actual por su incapacidad de generar diálogos y confianzas con la comunidad académica ya que “existe un sentimiento de que dar una opinión puede traer consecuencias negativas. La gente debe poder expresarse sin miedo; todas las visiones deben tener cabida en la universidad. He conversado con personas que, aunque nos apoyan, prefieren mantenerse en un segundo plano por temor a problemas laborales. Esto no puede ocurrir en una institución cuyo lema es: «Por el desarrollo libre del espíritu».







