A nivel internacional se encendieron las alarmas luego de que la Unión Europea rechazara un cargamento de paltas provenientes de Perú por superar el límite permitido de cadmio (0,05 mg por kilo), lo que fue catalogado como contaminación por metales pesados, abriendo la preocupación en el comercio agrícola mundial.
Ante la creciente importación chilena de paltas peruanas, desde el Ministerio de Salud llamaron a la calma y señalaron que se intensificaron los controles tendientes a la detección de paltas contaminadas, pero que no se han reportado inconvenientes.
Para la académica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, Dra. Nery Jara Mendoza, el principal peligro de la presencia de cadmio en los alimentos radica en sus efectos acumulativos.
“El cadmio puede permanecer más de 20 años en el organismo. Si se piensa en lo que acaba de ocurrir con las paltas, si bien puede parecer poca la cantidad que se encontró, si en un futuro se vuelve a consumir nuevamente algo contaminado esto se va acumulando en el tiempo”, explicó la académica.
La especialista añadió que los órganos que más se ven afectados son los riñones. “Se produce una insuficiencia renal y eso posteriormente influye también en los huesos, porque al afectar los túbulos del riñón se empieza a perder fosfato, bicarbonato y calcio, lo que perjudica la mineralización de los huesos”, explicó.
A raíz de lo anterior, complementó la Dra. Jara, se desarrollan enfermedades como la osteomalasia, osteoporosis y también cálculos. “Eso es lo que más afecta el cambio alimentario, porque también hay intoxicaciones por cambio en inhalación, sobre todo en ambientes laborales asociados a la minería, lo que produce problemas pulmonares”.
Contaminación por cadmio en Japón
Consultada sobre el cuidado que hay que tener ante la presencia de otros metales pesados, la docente advirtió que hay otros muy peligrosos. «Está el plomo, arsénico y mercurio. Dichos metales son súper tóxicos y muchos de ellos se acumulan en el organismo”, precisó.
La académica graficó lo grave que puede ser una intoxicación por cadmio aludiendo a lo ocurrido en Japón en la primera mitad del siglo pasado. Dicho evento fue a raíz de la contaminación industrial de las aguas del río Jinzu, que posteriormente contaminó el suelo y las cosechas arroceras.
“Ahí se produjo un tremendo problema, porque las personas empezaron con una enfermedad que se le llamó itai-itai, inspirado en los gritos de dolor de las personas afectadas por un terrible dolor óseo. Primero se produjo el problema renal, después se produce la osteoporosis y osteomalasia, esta última de características muy dolorosas”, cerró.