La química ambiental y estudiante del Doctorado en Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, Francisca Aranda Morales, fue seleccionada en el programa CAS Future Leaders TOP 100 de la Sociedad Estadounidense de Química, American Chemical Society.
Esta es una de las iniciativas internacionales más prestigiosas orientadas a destacar a jóvenes investigadoras e investigadores con alto potencial científico, liderazgo y proyección de impacto global.
La distinción sitúa a Francisca Aranda dentro del 10% superior de postulantes evaluados a nivel mundial.
El reconocimiento es impulsado por Chemical Abstracts Service (CAS), división de la American Chemical Society, y valora tanto la excelencia científica como la capacidad que tienen las y los científicos jóvenes para proyectar su trabajo hacia soluciones concretas que aborden desafíos globales, como la sostenibilidad, innovación y colaboración interdisciplinaria.
Para la investigadora, ser seleccionada entre los 100 líderes jóvenes «representa mucho más que un reconocimiento individual; es una validación de una forma de hacer ciencia con propósito».
En esta línea, explicó que la distinción apoya la idea de materializar el trabajo científico en impactos para la sociedad y le asigna un compromiso significativo.
«Para mí, este reconocimiento reafirma una convicción: la ciencia no debe quedarse en el laboratorio, sino traducirse en soluciones concretas a desafíos globales. También implica una responsabilidad, la de asumir un rol activo como futura líder científica, contribuyendo a una comunidad más colaborativa, interdisciplinaria y orientada al impacto», manifestó.
Investigación avanzada con impacto social
La carrera de Francisca Aranda se ha caracterizado de manera sostenida por tender puentes entre el desarrollo científico y la responsabilidad social. Su trabajo actual se orienta al desarrollo de materiales innovadores que permitan enfrentar desafíos actuales.
«Mi trayectoria me ha llevado a entender la ciencia como una herramienta de transformación. Más allá de generar conocimiento, la investigación tiene el potencial de incidir directamente en problemáticas críticas, como la contaminación del agua o la exposición a compuestos emergentes», afirmó.
Francisca Aranda Morales se formó como Química Ambiental en la Universidad Católica de la Santísima Concepción y luego cursó el Magister en Ciencias con mención en Química de la UdeC. Actualmente desarrolla su investigación doctoral en nuestra Casa de Estudios.
Desde el enfoque que ha caracterizado su trayectoria, Francisca Aranda expresó que se volcó al desarrollo de materiales avanzados «que no solo sean innovadores desde lo científico, sino también relevantes desde lo social. Bajo esta mirada, el rol del científico evoluciona desde ser un generador de conocimiento a un agente activo de cambio, capaz de articular soluciones en la intersección entre ciencia, tecnología y sociedad».
En paralelo, la química ambiental también subrayó los desafíos que persisten en materia de equidad de género en el ámbito científico. A pesar de los avances, lamentó las «barreras estructurales que limitan el acceso equitativo a liderazgo, financiamiento y reconocimiento científico».
«Más que una problemática resuelta, es un desafío en evolución. En este contexto, considero que el liderazgo científico también implica una responsabilidad en promover entornos más inclusivos, donde la diversidad no sea solo un discurso, sino una condición estructural del sistema científico», agregó.
Proyección internacional y redes
La incorporación de Francisca Aranda a esta comunidad global presenta nuevas oportunidades de desarrollo académico y científico, especialmente en colaboración interdisciplinaria y transferencia de conocimiento.
«Este reconocimiento abre una plataforma estratégica de proyección internacional. No se trata solo de networking, sino de integrarse a un ecosistema global donde convergen talento, conocimiento y oportunidades de colaboración de alto nivel», aseguró.
En su caso, añadió, este escenario favorece con creces su línea de investigación:
«Representa una oportunidad concreta para escalar el desarrollo de biomateriales hacia soluciones aplicadas en sostenibilidad y remediación ambiental, conectando ciencia fundamental con necesidades urgentes a nivel mundial».
Finalmente, la investigadora valoró l trabajo colaborativo que ha sustentado su trayectoria, destacando el rol de sus tutores, profesores y colegas.
«Este reconocimiento no lo entiendo como un logro individual, sino como el resultado de una comunidad que ha hecho posible este proceso. Por lo mismo, lo asumo con gratitud, pero también con el compromiso de seguir contribuyendo a una ciencia de excelencia, colaborativa y con impacto real en la sociedad», dijo.







