Luego de seis meses de intenso trabajo, esta semana cumplimos un hito clave en nuestro camino a la Rectoría de la Universidad de Concepción: recorrimos y visitamos la totalidad de los departamentos de la UdeC en sus tres campus.
Lo hicimos porque este proceso no podía ser una puesta en escena ni una campaña construida desde una oficina, bajo la idea de que unos pocos saben de antemano lo que necesita la comunidad universitaria. Tenía que partir desde la universidad real: la que vive en su diversidad, en sus diferencias, en sus problemas y también en sus enormes capacidades. Ese recorrido ha sido el corazón de esta campaña.
Y ese corazón tiene una convicción muy clara: representar de verdad a la Universidad de Concepción en toda su diversidad y volver a alinear las prioridades de la próxima Rectoría con las prioridades reales y urgentes de su comunidad.
Por eso no fuimos a imponer un libreto ni a repetir que la normativa vuelve imposible cualquier cambio. Fuimos a compartir una propuesta en construcción y a hacer una pregunta fundamental: ¿qué les parece a ustedes? Ahí está la diferencia entre una campaña que escucha y una que simplemente administra.
Cuando se escucha de verdad, las urgencias aparecen con claridad: infraestructura crítica, burocracia asfixiante, condiciones laborales debilitadas y un centralismo que golpea con especial fuerza a los campus Chillán y Los Ángeles. Por eso, nuestro programa por #UnaMejorUniversidad recoge esas preocupaciones como parte central de su propuesta.
En este recorrido conversamos con profesoras y profesores, con funcionarias y funcionarios, con estudiantes, con sindicatos, gremios, autoridades y actores del sector productivo. Estudiamos la normativa, revisamos diagnósticos, observamos indicadores y escuchamos molestia, cansancio, pero también esperanza. Y lo que vimos es claro: la UdeC sigue siendo una gran universidad, pero no puede seguir descansando solo en el esfuerzo individual de su gente. Necesita liderazgo, prioridades claras y una gestión capaz de destrabar, ordenar y volver a proyectar a la institución.
Por eso esta campaña nace del trabajo, del territorio y de una convicción simple: para mejorar la Universidad hay que conocerla completa. No desde una oficina ni desde una consigna, sino recorriéndola, escuchándola y asumiendo que una universidad de excelencia no se construye contra su comunidad, sino con ella.
Esta semana cerramos una etapa de escucha real y abrimos otra: la de convertir todo lo aprendido en gestión concreta. Porque #UnaMejorUniversidad no se promete desde lejos. Se construye con presencia, respeto y voluntad de cambio. Eso es lo que estamos haciendo. Y eso es lo que proponemos liderar.







