El consumo de tabaco continúa ubicándose entre los principales factores de riesgo para el desarrollo de múltiples patologías, entre ellas el cáncer oral. Esta enfermedad puede desplegarse de manera silenciosa en sus etapas iniciales y presentar consecuencias severas en la calidad de vida de quienes la padecen.
En la antesala del Día Mundial Sin Tabaco, instituido por la Organización Mundial de la Salud y que se conmemora el 31 de mayo, docentes de la Facultad de Odontología de la Universidad de Concepción llamaron a incentivar el diagnóstico precoz y reforzar la prevención.
La profesora asociada del Departamento de Patología y Diagnóstico, Dra. Paulina Cubillos González, explicó que la evidencia científica es irredargüible en torno al impacto del tabaquismo como la causa prevenible más importante de cáncer y muerte por cáncer. «Se estima que es responsable de entre el 80% y el 90% de los cánceres de pulmón», sentencia.
«En la cavidad oral, aproximadamente el 90% de las neoplasias malignas corresponde al carcinoma de células escamosas, estrechamente asociado al tabaquismo, al consumo de alcohol y a infecciones, entre otros factores», agregó la odontóloga y patóloga.
La especialista agregó que las más de 7 mil sustancias presentes en el humo del cigarrillo (de las cuales al menos 70 son cancerígenas) generan alteraciones en la mucosa oral.
«Estas sustancias dañan la mucosa oral y provocan cambios genéticos y epigenéticos que inicialmente se manifiestan como desórdenes potencialmente malignos [DOPM], favoreciendo posteriormente su transformación a cáncer oral», detalló.
Estas transformaciones, explicó, inicialmente suelen manifestarse mediante signos clínicos que no deben ignorarse, como manchas blancas o rojas, úlceras persistentes o cambios funcionales.
Daño acumulativo en encías, hueso y dientes
El tabaquismo genera un impacto profundo y progresivo en toda la estructura bucal, más allá de un eventual cáncer. El académico del Departamento de Odontología Restauradora, Dr. José Miguel Acuña Medina, advirtió que el daño es multifactorial y acumulativo.
«El tabaco afecta la salud bucal mediante variados mecanismos que dañan las estructuras orales», explicó. Entre ellos, destacó el efecto de la nicotina sobre el sistema vascular, produciendo una vasoconstricción crónica y comprometiendo la respuesta inmune.
«Esto genera periodontitis severa y de rápido avance, donde los fumadores responden de peor manera al tratamiento (cuando se realizan limpiezas y pulidos radiculares), perdiendo mayormente el hueso que sostiene los dientes», mencionó José Miguel Acuña, especialista en implantología y odontogeriatría.
La mucosa oral también se ve afectada por la exposición crónica al humo, en donde las lesiones pueden tornar a leucoplasia, eritroplasia, estomatitis nicotínica y otras afecciones cancerosas. «El riesgo de carcinoma de células escamosas oral es 5 a 10 veces mayor en fumadores, y se multiplica exponencialmente cuando se combina con consumo de alcohol», subrayó el odontólogo.
Además, el tabaquismo altera la calidad y cantidad de saliva y reduce sus funciones protectoras, lo que favorece la aparición de caries. También afecta la cicatrización, comprometiendo el éxito de tratamientos dentales, desde obturaciones hasta implantes. «El cigarrillo altera la cicatrización de heridas y de tratamientos», sentenció el Dr. Acuña.
A esto se suman efectos visibles, como la pigmentación dental y la halitosis, que son los menos graves desde el punto de vista clínico. «La tinción dental por nicotina y alquitranes, junto con la halitosis por compuestos volátiles del humo, tienen alto impacto psicosocial y frecuentemente motivan la consulta», añadió.
Prevención y educación
Tanto Paulina Cubillos como José Miguel Acuña concuerdan en que el tabaquismo es un desafío complejo en la actualidad, tanto por sus consecuencias de salud como por su arraigo social y cultural. La educación y la prevención, entonces, tienen un rol fundamental, en especial en las etapas más tempranas de la vida.
«Las estrategias preventivas deberían enfocarse principalmente en niñas, niños y adolescentes, fortaleciendo factores protectores antes de que entren en contacto con productos de tabaco y nicotina», aseguró la Dra. Cubillos, resaltando también la responsabilidad de la sociedad y el Estado.
La detección temprana, añadió la especialista, también se vuelve clave, relevando la importancia de que odontólogas y odontólogos eduquen a la población a realizar un autoexamen oral.
«El diagnóstico precoz es fundamental. El carcinoma escamoso asociado al tabaquismo, en sus distintas formas, presenta una mortalidad cercana al 50%. Quienes sobreviven muchas veces quedan con secuelas funcionales y estéticas que afectan significativamente su calidad de vida», manifestó.
Para el Dr. Acuña, las intervenciones breves en consulta pueden generar impactos significativos en la conducta de las personas, sobre todo en la identificación del nivel de conciencia de adicción y daños.
«Muchos odontólogos atienden gran cantidad de personas semanalmente y aunque la intervención sea efectiva en pocos pacientes, el volumen de la aplicación genera un impacto que cambia y salva vidas», expresó.
Por último, algunos efectos negativos pueden mejorar tras dejar el hábito de fumar, pero en muchos casos el daño es irreversible.
«La vascularización y respuesta inflamatoria se recuperan luego de 1-2 meses, mejorando la respuesta a los tratamientos periodontales, la integración de implantes, la mejoría de lesiones mucosas y disminuyendo el riesgo de cáncer. Sin embargo, los tejidos perdidos no se revierten; dientes, hueso alveolar, encías que han sido afectadas no podrán recuperarse», finalizó José Miguel Acuña.







