Cerrando un proceso que se extendió por casi dos años, la Sala Cuna y Jardín Infantil Cedin de la Universidad de Concepción, UdeC, alcanzó el reconocimiento oficial como establecimiento educacional por parte del Ministerio de Educación, bajo el Rol Base de Datos (RBD) Nº 42429-3, su número de identificación.
La resolución, comunicada a fines de diciembre desde la seremi de Educación del Biobío, ha sido valorada por la comunidad del Centro como un respaldo a su proyecto educativo que cuenta con 56 años de trayectoria.
“La obtención del reconocimiento oficial del Mineduc representa un logro institucional de alto impacto, que valida el trabajo sistemático, responsable y riguroso desarrollado por el Jardín Infantil y Sala Cuna Cedin”, expresó la Gerenta del establecimiento, Ramona Gajardo Inostroza.
Esta certificación -agregó- no solo garantiza el cumplimiento de la normativa vigente, sino que también ratifica el compromiso del establecimiento con una educación inicial de calidad, el bienestar integral de los niños y niñas, y con las familias y la comunidad universitaria.
Nueva institucionalidad
La profesional explicó que el establecimiento operó históricamente bajo el Rol N° 1365 de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), “condición plenamente vigente hasta el año 2025, por lo que este proceso no responde a una situación de informalidad ni a una falta de empadronamiento previo”.
La certificación responde a los cambios surgidos desde la nueva institucionalidad de Educación Parvularia, que estableció la separación de las tareas de provisión de servicios educativos, de supervisión técnico-pedagógica y de fiscalización (antes a cargo de la Junji), a fin de evitar conflictos de interés.

En este contexto, la Superintendencia de Educación asumió las tareas de fiscalización y la Junji continúa actuando como entidad proveedora de educación y de acompañamiento técnico-pedagógico de sus jardines, mientras que el Ministerio de Educación se responsabiliza del reconocimiento oficial.
Garantía de calidad
La Directora del Cedin, Marcela Riquelme Contreras, explicó que este trámite es una exigencia legal que deben cumplir los establecimientos de enseñanza parvularia para ser considerados parte del sistema educativo nacional.
Funciona como una especie de acreditación, que asegura que se cumplen estándares básicos de calidad en la enseñanza que imparten, dijo.
“Esto incluye aspectos como el currículo, la capacitación del personal, la infraestructura adecuada y la atención a la diversidad de los niños y niñas. Sin el reconocimiento oficial no hay garantía de que estén recibiendo una educación conforme a las normativas nacionales”, detalló.
De ahí la satisfacción que comparten el equipo directivo del Cedin (directora, subdirectora y asistente administrativa), las 13 educadoras de párvulo y 19 técnicas del área; profesionales de apoyo (psicóloga, fonoaudióloga, nutricionista, profesora de inglés, de motricidad), el servicio de alimentación (cuatro manipuladoras y una ecónoma) y el cuerpo auxiliar (cuatro personas).

“Estamos orgullosos porque este reconocimiento da garantías de que las y los niños reciben una educación adecuada, en un ambiente seguro y con un personal idóneo”, aseguró.
La educadora recalcó la importancia de esta validación considerado “que la educación en la primera infancia es una etapa fundamental para el desarrollo de niñas y niños”.
Múltiples dimensiones
Marcela Riquelme comentó que el proceso involucró un arduo trabajo y compromiso de los distintos equipos, ya que implicó una revisión de un amplio rango de dimensiones como las capacidades del personal, el proyecto educativo, infraestructura, condiciones de higiene y salud, aspectos legales, de gestión y mejora continua, entre otros.
Como parte de este trabajo se realizaron importantes inversiones en la actualización del servicio de alimentación, mejoras en las condiciones de seguridad y accesibilidad, adecuaciones sanitarias y la regularización integral de la planta física, tareas que contaron con el apoyo de la arquitecta de la Dirección de Servicios, Carolina Friedl Irribarra.
El reconocimiento oficial implica una evaluación global del establecimiento que fue superada exitosamente; sin embargo, para la Directora, una de las mayores satisfacciones del proceso está en la valoración del proyecto educativo del centro.

“A diferencia de otros jardines, nosotros trabajamos el método cognitivo del psicólogo Jean Piaget. El gran plus de esta metodología es que en el jardín infantil, los niños/as tienen libre elección del trabajo; cada día eligen en qué área quieren estar”, explica.
Así, pueden optar entre las salas de construcción, de arte, de la casa, de la cocina, de ciencia, de lectura o la sala tranquila.
“Esto tiene un efecto super enriquecedor, porque hay una mezcla de edades y rotación de la educadora y la asistente, lo que les da más oportunidades de aprendizaje y más independencia”, detalló.
Por otro lado, agregó que en este currículum se trabaja con materiales reales y experiencias concretas; es decir, los niñas y niños aprenden haciendo.
“Entonces, cuando se van a colegio los niños, en general, los colegios nos abren las puertas porque saben que nuestro currículum está basado en la psicología de Jean Piaget y que está validado científicamente”, cerró.







