El aumento de las temperaturas y la mayor humedad propias del verano favorecen la proliferación de zancudos, insectos cuya presencia se vuelve especialmente notoria durante esta época del año por sus picaduras e interrupciones del descanso nocturno.
De la familia de los culícidos -insectos voladores de cuerpo delgado y patas largas- la especie está relacionada con los dípteros (moscas), situándose en el suborden de los nematócera.
“Son reconocidos en el mundo por ser potenciales vectores biológicos de distintos tipos de virus, protozoos y nemátodos, principalmente en regiones tropicales y subtropicales”, explicó la académica del Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción, Marcela Rodríguez García.
Afortunadamente, los zancudos de nuestro país no son portadores de los parásitos que causan esas enfermedades; pero pueden provocar mucha irritación con sus picaduras, que son el resultado de un hábito hematófago exclusivo de las hembras.
“Necesitan la proteína, hierro y lípidos de la sangre de los mamíferos para el desarrollo de sus huevos. Lo hacen por medio de un aparato bucal especializado para ello, llamado probóscide, inyectando sustancias que evitan que la sangre coagule y deje de fluir”, explicó la entomóloga especializada en biología y comportamiento de depredadores y parasitoides.
“Esto causa la irritación que en algunas personas es acompañada por una gran inflamación debido a que son más susceptibles”, agregó.
El dermatólogo y académico de la Facultad de Medicina UdeC, Marcelo Ruiz Orellana, agregó que la picadura del mosquito produce en muchos casos una reacción exagerada de hipersensibilidad a las proteínas de la saliva del insecto.
“Esta saliva desencadena una respuesta inmunológica que produce liberación de histamina, causando el clásico enrojecimiento, hinchazón y picor intenso”, detalló.
En personas con piel atópica o historial alérgico, la reacción puede ser más intensa, presentando una roncha grande; pero, afortunadamente, en el caso de las picaduras de zancudos “la alergia sistémica tipo anafilaxia es muy rara”.
El especialista detalló que cuando ocurre una alergia grave hay que poner atención a síntomas como la presencia de ronchas generalizas, hinchazón del rostro o labios (angioedema) y dificultad para respirar. En estos casos se debe acudir al servicio de urgencias, advirtió.
Irritación
El manejo habitual de la irritación por picaduras consiste en limpieza con agua y jabón, aplicación de frío local (hielo envuelto, no directo) para bajar la inflamación y cremas de hidrocortisona al 1% o lociones calmantes como las de calamina.
Si el picor es intenso, el Dr. Ruiz recomienda recurrir a antihistamínicos orales como levocetirizina, desloratadina, rupatadina o bilastina.

“Es importare evitar el rascado para prevenir sobreinfecciones bacterianas”, agregó. Si eso ocurre, es necesario recurrir al médico, puntualizó el dermatólogo.
Por el lado de la prevención, el Dr. Ruiz mencionó el uso de repelentes que -dijo- se consideran efectivos y seguros.
“Se recomiendan aquellos a base de DEET (20-50%), picaridina o IR3535. Se puede combinar con uso ropa larga, mosquiteros y procurando eliminar aguas estancadas”, señaló.
Marcela Rodríguez llamó a evitar la acumulación de aguas en recipientes y a evaluar la instalación de mosquiteros en puertas y ventanas para reducir las posibilidades de entrada al hogar.
Factores ambientales propician la aparición de zancudos
Los cuerpos de agua temporales o permanentes son fundamentales para el ciclo de vida de los zancudos; son los lugares elegidos por las hembras para depositar sus huevos que más tarde se transforman en larvas acuáticas.
“En esta etapa se alimentan de microorganismos y partículas en suspensión, hasta que pasan a un estado de pupa, que flota cerca de la superficie del agua y es desde donde sale el adulto”, explicó la Dra. Rodríguez.
Aunque se trata de un insecto que nos resulta molesto, el mosquito cumple un rol trófico importante, ya que se alimenta de microrganismos acuáticos regulando sus poblaciones, a la vez que sirve de alimento a otros invertebrados y vertebrados, como los peces.

La experta comentó que en la Región del Biobío las especies más abundantes son las del género Culex, a diferencia de Santiago al norte, donde están más presentes los géneros Aedes y Anopheles.
La especie más frecuente de zancudos en la región es Culex pipiens (mosquito común o doméstico), sumada a otras propias de nuestra zona como Culex curvibrachius y Culex plicatus. Ambas fueron descritas por primera vez en 1993 desde el Departamento de Zoología de la UdeC por los investigadores Andrés Angulo Ormeño ( † 2022) y Tania Olivares.
Proliferación
Una de las características de los mosquitos es que son muy dependientes de las condiciones climáticas. Las altas temperaturas y la humedad -junto con una buena disponibilidad de alimento, como bacterias, materia orgánica en descomposición, detritos- hace que muchos adultos emerjan, prácticamente al mismo tiempo.
“Esto, sumado a que una hembra puede llegar a poner entre 100 a 300 huevos, explica que su proliferación a veces parezca explosiva”, añadió Rodríguez.
La entomóloga señaló que, además de las condiciones que favorece la reproducción de los mosquitos, como charcos y pozas temporales, en la zona centro sur estos insectos encuentran ambientes favorables para ellos en los humedales permanentes.
“Por lo tanto, debemos convivir con estos animales, ya que aplicar un larvicida en estos sistemas naturales tan importantes para la flora y fauna de la región y país, no es una opción”, detalló.
La investigadora señaló que puede sonar paradójico que, a la par de dar vida a los mosquitos y zancudos, la gran superficie de humedales que hay en la intercomuna también acoge a sus depredadores. Peces, larvas de libélulas, escarabajos, chinches acuáticos y anfibios ayudan a disminuir la abundancia de mosquitos.
Por eso, aseveró la académica, evitar la degradación de estos cuerpos de agua permanentes es vital para el equilibrio y mantención de estos ecosistemas.







