El académico destaca que le ha sorprendido lo común de las preocupaciones que existen acerca de las condiciones salariales y su falta de competitividad junto la fuga o la dificultad para contratar profesores y profesoras de excelencia que quieran trabajar en la UdeC.
En cada reunión, señaló, han ido apareciendo preocupaciones como la seguridad en el campus, la seguridad laboral, la infraestructura, y las dificultades que existen para el desarrollo de una gestión docente a la altura de una universidad de máxima acreditación.
“Me ha sorprendido el consenso que hay del impacto que tienen en nuestro desarrollo institucional los paros, su duración, la imposibilidad de poder llegar a acuerdos, el impacto negativo en la imagen institucional, y de la sensación de inseguridad que se cierne sobre los trabajadores y trabajadoras cuando sentimos que no son respetados nuestros derechos al legítimo acceso a nuestras actividades laborales”, agregó el doctor Fuentealba.
El candidato también se ha reunido con las directivas de los sindicatos 1 y 3 abordando temas como la salud mental y el bienestar de los trabajadores, el estrés por sobrecarga de trabajo y su preocupación por tener un diálogo abierto con la autoridad a través de un canal de comunicación expedito y permanente.
En este sentido, el doctor Fuentealba expresó: “les transmití que mi estilo de gobernanza será abierta para atender los requerimientos que los trabajadores y trabajadoras puedan tener. Mis convicciones se refuerzan, al ver que cada una de ellas y de ellos está trabajando por la institución con un compromiso irrestricto por sacarla adelante, sus preocupaciones son las mismas que hemos escuchado en las unidades académicas, en términos de darle certezas al desarrollo de una carrera funcionaria, a las expectativas de una evaluación justa, objetiva y que se transforme finalmente en la posibilidad de avanzar en su desarrollo personal y laboral”.
Como conclusión de estas conversaciones, el doctor Fuentealba afirmó que las directivas quieren tener certezas más allá de promesas que en muchas ocasiones no se han cumplido y que los hacen desalentarse y tener la convicción de que se trabaja con una administración que les escucha con la voluntad de resolver los problemas y las situaciones que les aquejan.
Con respecto a las conversaciones en Chillán y Los Ángeles señaló que el diagnóstico es muy parecido a lo escuchado en Concepción. “Sin embargo, veo un cierto sentimiento de desapego en las distintas comunidades de Chillán y de Los Ángeles en el sentido de no tener posibilidad de poder administrar y gestionar la toma de decisiones en su trabajo, de una forma más independiente, con un rol más activo en decisiones críticas y estratégicas del campus”, afirmó.






