Entre el 2020 y el 2023 se diagnosticaron 2.283 casos de cáncer en menores de 15 años en Chile, de acuerdo al último informe entregado por el Registro Nacional del Cáncer Infantil (RENCI). La incidencia de cáncer en la edad pediátrica es 142,3 por cada millón de menores de 15 años.
En esta población el cáncer más frecuente es la leucemia linfoblástica aguda y luego los tumores cerebrales. La incidencia del resto de los tumores depende de la edad, existiendo canceres típicos de ciertos grupos etarios como el neuroblastoma, que es propio del lactante y preescolar. Mientras el linfoma de Hodgkin es más frecuente en adolescentes.
En Concepción, el Servicio de Oncohematología Pediátrica del Hospital Guillermo Grant Benavente (HGGB) ha tenido un promedio aproximado de 65 pacientes nuevos al año en los últimos 5 años, “los cuales se van sumando a los pacientes antiguos e incluye todo tipo de neoplasia ya sea leucemias, tumores cerebrales y resto de tumores sólidos”, explicó el médico pediatra oncohematólogo, Gabriel Cortés Matamala.
¿Cómo podemos sospechar que es cáncer?
El docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción destacó que los síntomas dependen del tipo de cáncer que se manifieste. Por ejemplo, en el caso de la leucemia, siendo esta la más común, el docente recomendó poner atención a la palidez extrema, el sangramiento, las fiebres sin causa precisada y el dolor de huesos.
En caso de los tumores cerebrales, las infancias suelen comenzar con dolores de cabeza fuertes y repetitivos, náuseas, vómitos persistentes y, quizás los signos más evidentes: el estrabismo y las alteraciones del equilibrio.
“Para el resto de los tumores sólidos siempre hay que considerar que pueden provocar aumento de volumen persistente en cualquier zona del cuerpo y en especial los ganglios o algunos órganos como el hígado y el bazo”, detalló el especialista.
La idea de esta descripción no es alarmar a los padres o cuidadores, pero si tener presente que el cáncer es una enfermedad que puede manifestarse en la edad pediátrica, por lo tanto “ante cualquiera de estos síntomas que persistan por más tiempo de lo habitual, por ejemplo 3 semanas, o que requiera varias atenciones médicas, es necesario considerar este tipo de patologías”, estableció.
Tratamientos para el cáncer en la infancia
Los tratamientos para el cáncer infantil son variados de acuerdo con el diagnóstico específico que reciba el o la paciente. Requiere de un manejo interdisciplinario que incluye cirugía, quimioterapia y radioterapia. “En cuanto a las dosis, todos los cálculos los hacemos en relación con la edad de paciente y al peso, ya que vemos pacientes de edades y pesos muy diferentes desde recién nacidos hasta adolescentes de bordean los 18 años”, especificó el Dr. Cortés.
Además, se están incorporando tratamientos relativamente nuevos como la inmunoterapia con anticuerpos monoclonales en el mismo HGGB. Estos “son medicamentos que van dirigidos a inhibir proteínas tumorales y, en la medida que se ataca el tumor, se respeta las células normales, significando una menor toxicidad”, detalló.
El docente UdeC explicó que existen algunas leucemias de alto grado que también requieren de trasplante de precursores hematopoyéticos, “que son células madre inmaduras almacenadas en la médula ósea. En caso de los tumores hepáticos de alto grado, puede requerir de trasplante hepático”.

Sobrevida del cáncer infantil
En general, los canceres que se desarrollan en la edad pediátrica no son de carácter hereditario. Sin embargo, “existen ciertos síndromes genéticos asociados al cáncer que sería importante detectar tempranamente para realizar un diagnóstico precoz y así obtener mejores resultados”, aseguró el Dr. Cortés, quien ejemplificó que infancias con síndrome de Down tienen mayor riesgo de producir leucemias y niños o niñas con neurofibromatosis tienen mayor riesgo de tener tumores cerebrales.
En cuanto a la sobrevida post tratamientos, se ha observado una mejora sustancial a lo largo de las últimas décadas. De acuerdo con el RENCI, la sobrevida global de cáncer infantil en chile se acerca al 80%, sin embargo, es bastante diferente de acuerdo con los diferentes tipos de cáncer.
“En el linfoma de Hodgkin y ciertos tipos de leucemias una sobrevida sobre un 90%. En el otro extremo se encuentra ciertos tumores cerebrales como el glioma difuso de línea media con un pronóstico muy ominoso”, detalló el pediatra oncohematólogo.
Desafíos para el cáncer infantil en Chile
El principal desafío para esta patología es la detección precoz. El Dr. Cortés lamentó que aún se diagnostique a menores que llegan con tumores en etapa IV, “los cuales, de entrada, tienen un mal pronóstico. Y cuando uno revisa su historia, se da cuenta que han estado sintomáticos por varias semanas e incluso meses sin que se le haya hecho un diagnóstico oportuno”.
Otro desafío importante para el especialista es la actualización continua, tanto de los métodos diagnósticos, la emergencia de tumores raros en la infancia y los avances en los distintos tipos de tratamiento. En cuanto a la accesibilidad hay una mejora a lo largo de los años, ya que el cáncer infantil es una patología GES y las prestaciones están completamente cubiertas para el sistema público.
De acuerdo con el RENCI, explicó el pediatra, el 82,0% corresponde a niños y niñas que reciben atención en la red pública de salud; de ellos, el 42,9% recibe algún tipo de atención en alguna región del país, distinta a la Región Metropolitana, contó el pediatra.
Apoyo a las familias con menores diagnosticados con cáncer
“Enfrentar una enfermad oncología es un desafío para cualquier persona o familia, pero pueden confiar en el equipo de salud del Hospital Guillermo Grant Benavente. Somos un equipo consolidado”, destacó el Dr. Cortés.
Para el especialista es muy importante el apoyo, tanto para los pacientes como para los padres, y realizó un llamado a que las personas que rodean a una familia con menores diagnosticados con cualquier tipo de cáncer se hagan presentes. Una palabra de aliento, cuidar a otros menores, la preparación de comida, la compañía. Todo suma a la hora de cuidar la salud mental de quienes están involucrados, ya que “es una enfermedad que significa un costo emocional muy alto para el paciente y su familia”, cerró.







