Enfrentemos juntos y juntas, como universidad, este difícil presente
Crédito: Equipo de campaña Dra. Jacqueline Sepúlveda
La Universidad de Concepción siempre ha estado ahí en los momentos más difíciles, porque somos una institución pública en su sentido más profundo. Nuestra razón de ser no se agota en la formación profesional ni en la producción académica, sino en ponernos al servicio del país cuando más se la necesita.
Hoy, cuando el fuego amenaza casas, vidas y ecosistemas, la prioridad es una sola: cuidarnos y cuidar. Por eso hemos decidido pausar cualquier actividad pública durante estos días y, como equipo, estamos a disposición de ustedes y del resto de nuestra comunidad, bajo la dirección de nuestras autoridades.
Lo urgente son las personas, los animales, el trabajo de Bomberos, brigadistas y equipos de emergencia, y ordenarnos.
No podemos discutir nuestro futuro cuando el presente nos exige responsabilidad y acción colectiva.
Todos conocemos a alguien que ha sido afectado directamente por esta tragedia. Debemos acompañar a los miembros de nuestra comunidad que han sufrido en carne propia y ayudarlos a ponerse de pie. No solo en lo material, también en lo emocional.
El rol que hoy nos toca no es el protagonismo, sino el respaldo. Estar alineados, acompañar y apoyar sin entorpecer. Cuidar y estar disponibles para nuestras comunidades, sin dividirnos ni competir.
La Universidad de Concepción siempre ha estado ahí en los momentos más difíciles, porque somos una institución pública en su sentido más profundo. Nuestra razón de ser no se agota en la formación profesional ni en la producción académica, sino en ponernos al servicio del país cuando más se la necesita. En los incendios del verano de 2023, su comunidad se organizó desde los tres campus para apoyar a personas damnificadas y colaborar en tareas de emergencia y reconstrucción. Tras el terremoto y tsunami del 27F, desplegó apoyo psicosocial y puso su conocimiento, su
infraestructura y su capital humano al servicio de comunidades golpeadas por la tragedia.
Esa es la tradición que debemos honrar: una universidad que asume su rol público sin cálculos, que entiende que su legitimidad no se mide solo en rankings o indicadores, sino en su capacidad de responder cuando el dolor nos aflige.
¿Qué podemos hacer hoy desde la academia? Alinearnos. Comprender, desde la evidencia y la ciencia, qué ocurrió para evitar que se repita. Formar para un futuro cada vez más desafiante e incierto. Y cuidar a nuestra propia comunidad, con apoyo, flexibilidad y acompañamiento real.
Cuídense mucho.
Columnista
Dra. Jacqueline Sepúlveda Carreño
Elecciones Rectoría UdeC 2026-2030
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