Investigación UdeC muestra rol central de calle Barros Arana de Concepción en la actividad comercial de inicios del siglo XX

Crédito: Archivo Histórico de Concepción.
Con esta vía como punto de partida, el Dr. Sanyar Lagos busca contribuir a fortalecer la historiografía urbana de Chile, y en especial de Concepción; un área en la que -a su juicio- aún hay mucho por hacer.
Consolidada como una de las principales arterias de Concepción desde fines del siglo XIX, la calle Barros Arana concentraba gran parte del comercio penquista en las primeras décadas de 1900, modelando las dinámicas económicas y sociales de la ciudad.
Con la calle Comercio, que cambió su nombre en la primera década del siglo pasado a Barros Arana, como punto de partida, el académico de la Facultad de Humanidades y Artes de la UdeC, Sanyar Lagos Vigouroux, busca contribuir a fortalecer la historiografía urbana de Chile, y en especial de Concepción; un área en la que -a su juicio- ofrece amplias posibilidades de investigación.
El rol central que tuvo la calle Barros Arana en la actividad comercial y social penquista en esos años es el hilo conductor de este proyecto VRID, que cubre desde el inicio del siglo XX hasta el “el terremoto de Chillán”, ocurrido en enero de 1939. Si bien este gran sismo tuvo su epicentro en la actual región de Ñuble, dejó una huella profunda en la capital regional del Biobío.
La idea de este proyecto es identificar lo que había en cada una de las cuadras, además de datos de las elevaciones del terreno y fotos de las casas y edificios, entre otros antecedentes, para trabajar en un modelo que permita reconstruir la calle, por ejemplo, en forma de maquetas, y avanzar a futuro en la reconstrucción de toda la ciudad en esa época.
Para conocer las calles del Concepción de antaño, el académico ha recurrido a una serie de fuentes tales como, directorios, fotografías, periódicos locales, mapas antiguos y documentos como anuarios comerciales, que eran elaborados por el estado para promocionar al país en el extranjero.

“Luego del excelente trabajo hecho por los profesores Leonardo Mazzei y Arnoldo Pacheco sobre el traslado de la ciudad de Concepción desde Penco al Valle de la Mocha (sitio actual) luego del terremoto de 1751, hemos tomado la posta y, aunque se han logrado algunos avances, vemos que también hay vacíos en el periodo posterior al traslado”, comenta.
Hasta ahora, no existe una historia urbana del Concepción del siglo XIX y principios del XX, salvo algunos trabajos de Leonardo Mazzei, Laura Benedetti y Marco León, señala. Por ello afirma que aún queda mucho por hacer en esta materia.
Concepción histórico
Relojerías, zapaterías, herrerías; tiendas de corbatas, de sombreros y de espejos, talabarterías, mercerías, marmolerías y camiserías para hombres dominaban en los tramos iniciales de la antigua calle Comercio.
El especialista detalló que la entrada a la ciudad en esos años se hacía mayoritariamente por la estación de trenes, situada en la intersección de las calles Barros Arana y Prat, donde hoy se ubica la sede del Gobierno Regional.
“Todos quienes llegaban a Concepción pasaban por las primeras cuadras de Barros Arana, por eso allí estaban todos los negocios importantes de la época”, asevera el Dr. Lagos, quien es el actual Director del Departamento de Historia.

De acuerdo al investigador, Concepción era un centro neurálgico para los pueblos y las amplias zonas rurales que estaban alrededor. “La gente venía a Concepción por esa arteria a abastecerse no de bienes básicos, sino de artículos suntuarios, por eso las corbaterías, las sastrerías, relojerías y sombrererías eran muy importantes”, dice.
Para otro tipo de productos, la ciudad tenía entradas diferentes, como las que estaban en calle Heras o el Cerro Chepe, agrega.
Cerca de la estación también estaban los hoteles y, avanzando hacia la plaza, la densidad de los negocios bajaba, pues allí cobraban relevancia otro tipo de establecimientos como confiterías, bancos, edificios de la administración pública, además de farmacias o droguerías
“Ya pasado Castellón se acaban los negocios suntuarios y comienzan las bodegas, los talleres, además de chacras y quintas”, anota.

Inmuebles numerados
Dentro de los documentos consultados por el investigador, destaca un plano elaborado por la Asociación Chilena de Aseguradoras Contra Incendios, que complementa la información de los mapas urbanos tradicionales.
El material data de 1923 y tiene la particularidad de mostrar las manzanas de la ciudad con los números de los inmuebles y detalles de su materialidad, desde la calle Vicuña Mackenna hasta el Parque Ecuador y desde Prat hasta Lautaro
“Este plano con la numeración de los sitios, junto con las otras fuentes antes mencionadas, me permitió hacer un catastro por cuadra de toda la actividad comercial, de todos los negocios que había en ese momento”, menciona el historiador.

Además de establecer el tipo de negocios predominantes en esa calle, la información recogida por Lagos muestra que la actividad comercial estaba mayoritariamente en manos de familias extranjeras. “Había muchos franceses, italianos y alemanes”, precisa el investigador.
Mahuzier, Gleisner, Coddou, Mendiburo, Looslie, Culaciatti y Hucke son algunos de los apellidos que identifican a los negocios, como observó el docente en los anuarios y avisos comerciales, donde es posible ver que los teléfonos de la época solo tenían tres dígitos.
Esta es una primera arista de la investigación que partió en noviembre, porque el trabajo del Dr. Lagos contempla analizar cómo los cambios en la configuración física y funcional de esta calle influyeron en la vida social y cultural de los habitantes y los comerciantes del antiguo Concepción.

- Compartir
- Compartir
Noticias relacionadas
Reportajes