El fundador del Centro EULA, Dr. Óscar Parra, y su legado


Óscar Parra fue un verdadero motor: movilizó a cientos de académicos chilenos e italianos y promovió la formación de nuevas capacidades, que él visualizaba como fundamentales para lo que se avecinaba en el Chile de los años 90.

Acaba de fallecer quien fuera el fundador del Centro EULA y su director durante dos décadas, entre 1990 y 2010: el Dr. Óscar Parra Barrientos. Nacido en Chiloé, tuvo la inteligencia y el coraje para diseñar, junto a sus pares italianos, la creación de un centro de investigación dedicado al cultivo de las ciencias ambientales en Chile. Esta iniciativa surgió a fines de la década de los años 80 y él supo prolongarla más allá del financiamiento original entregado por el Estado italiano, en lo que fue también una contribución al retorno de la democracia en 1990.

Óscar Parra fue un verdadero motor: movilizó a cientos de académicos chilenos e italianos y promovió la formación de nuevas capacidades, que él visualizaba como fundamentales para lo que se avecinaba en el Chile de los años 90. Gracias a su profundo compromiso y a su enorme capacidad de trabajo, forjó una cultura de trabajo interdisciplinario inexistente hasta entonces en la Universidad, imprimiendo un sello de colaboración para el estudio del laboratorio natural más importante de la región del Biobío: el río que le da su nombre.

Un aspecto fundamental de su visión es que, siendo un estudioso de las ciencias naturales, comprendió muy tempranamente cuán necesaria era la colaboración con las ciencias sociales para abordar los problemas ambientales emergentes. Era una persona muy abierta, que escuchaba con atención y tenía una enorme capacidad para prever el complejo escenario ambiental que se avecinaba en el Chile de los años 90. Supo también cultivar las relaciones internacionales y visibilizó, antes que muchos, la importancia de investigar los ecosistemas de la Patagonia, siendo impulsor de la creación del Centro de Investigación de Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) en 2005.

Fue esa inquietud por avanzar —porque la política y los tomadores de decisiones escucharan la voz de los científicos— lo que impulsó tempranamente, en quienes colaboramos con él, el interés porque la ciencia contribuyera también al establecimiento de las políticas públicas.

Era una persona muy exigente, pero a la vez muy generosa con sus conocimientos y preocupada de que cada uno de quienes colaborábamos con él, tanto en lo profesional como en lo humano, tuviéramos la mejor formación posible. El «Profe Parra», como le decíamos, estaba siempre atento a las tendencias del conocimiento ambiental,

impulsando a sus discípulos y colegas a seguir especializándose y a desarrollar nuevas ideas y proyectos.

Una vez jubilado, siguió desempeñándose como profesor emérito de la Universidad de Concepción, apoyando el desarrollo del Centro EULA y la creación de la Facultad de Ciencias Ambientales en 2012. Fue un consejero permanente para quienes fuimos directivos del Centro después de 2010, y en él siempre encontramos una palabra de ánimo y un enorme respeto por lo que el EULA continuó siendo en los años posteriores: una contribución universitaria al desarrollo sostenible.

El profesor Parra deja un enorme legado y una tremenda responsabilidad para las nuevas generaciones que hoy dirigen el Centro EULA-Chile, invitándolas a seguir su ejemplo de liderazgo, coraje e inteligencia para enfrentar las adversidades, y a permitir que el Centro EULA, en su camino hacia sus 37 años de existencia, continúe la senda que él forjó. Quienes fuimos sus colaboradores no tenemos más que palabras de agradecimiento a esta historia que él fundó.

Profesor titular de la Facultad de Ciencias Ambientales y Centro EULA de la Universidad de Concepción.