Un busto de Arturo Prat instalado junto a los de los almirantes Tōgō Heihachirō y Horatio Nelson en Japón fue el punto de partida para una investigación académica que conecta la historia naval chilena con la tradición samurái. El episodio ocurrió en 1966, durante la visita del Buque Escuela Esmeralda a Japón, y seis décadas después fue analizado por el académico de la Facultad de Humanidades y Arte de la Universidad de Concepción, Juan Eduardo Mendoza Pinto.
La investigación, tomó como base un episodio poco conocido que ocurrió hace seis décadas en Japón. El trabajo fue publicado en 2025 en la Revista de Marina de la Academia de Guerra Naval. Este fue el primer artículo del académico en este boletín bimestral, fundado en 1885.
Como reconocimiento a su aporte, el Consejo Consultivo de la Revista de Marina le otorgó el título de “Colaborador”, distinción que recibió durante una ceremonia realizada en el Club Naval de Valparaíso con motivo de los 141 años de la publicación.

El vínculo marítimo de Prat con Japón
El artículo del académico aborda el homenaje realizado a Arturo Prat en Japón durante la visita del Buque Escuela Esmeralda en 1966, en la conmemoración de la batalla de Tsushima.
Durante esa estadía, la Armada de Chile entregó un busto de Prat que fue instalado en la Escuela Naval de Etajima, junto a los de los almirantes Tōgō Heihachirō y Horatio Nelson. La delegación chilena también rindió un homenaje en el Santuario Yasukuni de Tokio, ceremonia que Mendoza tomó como punto de partida para su texto. Allí explicó las raíces filosóficas e históricas del código Bushidō y su significado en Japón.
La publicación detalla que la visita a Japón que hizo el Buque Escuela chileno, permitió profundizar una relación marítima entre ambos países que se construyó desde fines del siglo XIX.
En su artículo, el académico recuerda que en 1895 un crucero chileno, también llamado Esmeralda, fue transferido a Japón. Allí la embarcación pasó a llamarse Idzumi, la que posteriormente participó en la guerra ruso-japonesa. A ello se sumaron distintos viajes de instrucción de naves chilenas a ese país. Por lo que estos intercambios, ayudan a explicar por qué la figura de Arturo Prat ya era conocida con anterioridad a 1966.
“El homenaje permite observar cómo un personaje de la historia chilena, adquiere una dimensión que trasciende nuestras fronteras y dialoga con una tradición cultural y naval distinta”, señaló Mendoza.

Arturo Prat y el código samurái
Con todos estos antecedentes históricos, Juan Eduardo Mendoza analizó el reconocimiento a Prat en 1966 y cómo su figura se vincula al código samurái. También conocido como Bushidō, este se caracteriza por valores como el honor, la rectitud, la cortesía, la lealtad, el valor, la benevolencia y honestidad.
Para el académico del Departamento de Historia, la trascendencia de Arturo Prat no se explica únicamente por su actuación en el Combate Naval de Iquique. También se destaca “en la coherencia entre sus convicciones y sus actos”, indicó.
“Prat no debe ser presentado solamente como un héroe dispuesto a morir, sino como un ciudadano integral: marino, abogado, profesor y servidor público”, afirmó. En esa línea, sostuvo que su legado permite reflexionar más allá. “El verdadero liderazgo no depende del cargo, la fama o el éxito personal, sino de la capacidad de actuar con integridad, asumir responsabilidades y mantenerse fiel a los propios principios”, expresó.
El reconocimiento de Prat en Japón, agregó Mendoza, muestra además la proyección de estos valores más allá de las fronteras nacionales. “Su ejemplo continúa vigente porque representa un modelo universal de conducta: una persona que, en el momento decisivo, fue consecuente con aquello que había defendido durante toda su vida”, señaló.
Luego del reconocimiento entregado a Juan Eduardo Mendoza, el director de la Revista de Marina, Arturo Undurraga Díaz, destacó la importancia de fortalecer el vínculo del boletín con el mundo académico. “Es una prioridad, porque permite enriquecer el debate y ampliar las perspectivas sobre los desafíos que enfrenta Chile como país marítimo. Por eso, buscamos incorporar aportes de académicos, investigadores y especialistas de distintas disciplinas”, concluyó.









