Un estudio realizado en la Universidad de Concepción ha aportado las primeras evidencias del efecto protector del ajo chilote tipo elefante (Allium ampeloprasum) frente al daño neuronal asociado con la enfermedad de Alzheimer.
La investigación identificó compuestos bioactivos capaces de contrarrestar algunos mecanismos relacionados con el daño de las células nerviosas claves en el desarrollo de la patología que en Chile es la causa del 60% al 80% de demencia en adultos mayores.
Los principales hallazgos hablan de efectos favorables sobre la supervivencia y el funcionamiento de las células nerviosas, así como en procesos vinculados con la comunicación entre neuronas y el funcionamiento de las mitocondrias, responsables de producir energía para las células.
El equipo de especialistas realizó pruebas de laboratorio con extractos del vegetal en forma de ajo negro -que se distingue por su gran tamaño- , preparación que consiste en envejecer el bulbo en un proceso controlado de temperatura y humedad, y que cambia su textura, sabor y color.
Este producto ha sido menos explorado que el que se elabora con el ajo común -del que se sabe de sus propiedades antioxidantes e inmunológicas- y, según el estudio, tiene moléculas con potencial de interés para la salud neuronal.
Compuestos azufrados
“Encontramos un perfil de composición química marcadamente diferente, enriquecido con compuestos azufrados, importantes antinflamatorios, que rara vez se detectan en esa forma en el ajo tradicional y que podrían estar en la base de los efectos protectores observados en el estudio”, contó el coautor de la publicación e investigador de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, Jorge Fuentealba Arcos.
Los resultados apuntan a un efecto específico sobre la toxicidad provocada por una proteína llamada Beta Amiloide (Aβ), un elemento patogénico central en la enfermedad de Alzheimer, que al acumularse en forma anormal en el cerebro daña las neuronas.

“Este daño está relacionado con la disfunción sináptica -la alteración de la comunicación entre las células nerviosas, que explica la disminución de las capacidades cognitivas como la memoria, la atención y el lenguaje- y el deterioro en la mitocondria, el organelo que es ‘la central energética’ de la célula”, agregó Fuentealba.
En experimentos de laboratorio -con tejidos y células cerebrales de ratones- se observó que el extracto de ajo negro previene la pérdida neuronal en zonas del hipocampo -la estructura del cerebro donde residen la orientación espacial y los recuerdos- atenuando los déficits de memoria.
Asimismo, experimentos in vitro mostraron los extractos tienen la capacidad de reducir la respuesta inflamatoria producida por la beta amiloide y, de este modo, mantener la función de la mitocondria y limitar el estrés oxidativo en diferentes tipos celulares, especialmente en neuronas.
A nivel molecular, el ajo negro evitó la reducción de proteínas que son importantes para la sinapsis y conservó los niveles de un compuesto que actúa como “un promotor de salud neuronal”, conocido como Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (BNDF).
Ambos efectos permiten mantener la morfología neuronal y la función normal de procesos vitales en las células, que aparecen alteradas en el Alzheimer.
El estudio estableció, además, que los compuestos del ajo chilote tienen efectos benéficos no solo en condiciones patológicas.
Los ensayos con cultivos de neuronas sanas mostraron que este alimento puede contribuir a fortalecer la plasticidad cerebral (la capacidad de reorganización y adaptación del cerebro ante nuevas experiencias), la función mitocondrial y la resiliencia neuronal durante el envejecimiento normal.
Más estudios
La investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas, Javiera Gavilán Gavilán, apunta que el valor de este estudio ha sido explorar el potencial de un producto que ha sido menos estudiado que el ajo convencional y aportar evidencias iniciales de la actividad de sus compuestos.

“Sin embargo, es importante destacar que se trata de resultados obtenidos en modelos experimentales, por lo que todavía estamos lejos de afirmar que el consumo de ajo negro tenga un efecto preventivo o terapéutico frente al Alzheimer en personas”, comentó.
A partir de estos resultados podrían proyectarse estudios para identificar cuáles son los componentes específicos responsables de los efectos encontrados y comprender mejor los mecanismos mediante los que actúan.
“A futuro, estos resultados podrían servir como punto de partida para estudios en modelos más complejos y, eventualmente, evaluar si alguno de estos compuestos tiene potencial para aplicaciones relacionadas con la salud cerebral”, explicó la académica.
Vinculación con los territorios
Jorge Fuentealba destaca que este tipo de investigaciones son un aporte a la generación de conocimientos vinculados a los territorios y a la valorización de productos locales, como es el caso del ajo negro chilote, así como a la apertura de espacios de desarrollo en ámbitos contingentes de la salud pública.
“Me parece especialmente interesante que el estudio se vincule con un recurso de origen nacional, ya que abre la posibilidad de seguir explorando el valor de productos y variedades agrícolas que han sido poco estudiados desde una perspectiva biomédica”, agregó Javiera Gavilán.
La investigación fue realizada por especialistas del Departamento de Fisiología de la Facultad de Ciencias Biológicas; del Laboratorio de Productos Naturales de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, el Centro de Investigaciones Avanzadas en Biomedicina (Ciab UdeC) y del Núcleo Millennium para el Estudio del Dolor (MiNuSPain).
También contó con la participación de la Agrícola Melimei de Chiloé, productora de ajo negro chilote, cuyo creador y uno de los principales impulsores del estudio, Patricio Varas Schnake, falleció antes de la publicación de estos resultados.










