Monitoreo permanente, trabajo en conjunto y acciones de prevención y mitigación son la base del Programa de Protección contra Incendios Forestales 2026-2027 de la Universidad de Concepción.
Hace tres años la Dirección de Servicios comenzó con esta planificación, con ejes centrales de prevención, mitigación, preparación y respuesta, cada uno con sus medidas de acción.
«Estas acciones forman parte de una estrategia integral de gestión del riesgo de desastres, orientada a reducir la ocurrencia de incendios forestales y fortalecer las capacidades de prevención y respuesta ante la próxima temporada», aseguró el encargado de Propiedades y Gestión Forestal de la Dirección de Servicios UdeC, Juan Emilio Espinoza Carvajal.
Estas medidas han sido de suma relevancia en los casi 1.700 días sin incendios forestales que registra la Universidad de Concepción. De cara a la temporada 2026-2027, el trabajo coordinado con instituciones estatales, vecinos y vecinas de poblaciones aledañas al Campus Concepción, la institución proyecta realizar más de 1.200 rondas preventivas. Esto se realizará de forma terrestre con una brigada forestal dedicada exclusivamente para la temporada, y de forma aérea mediante drones.
El objetivo es identificar oportunamente condiciones de riesgo y fortalecer la protección, «teniendo en cuenta que cada año se vuelve más compleja la temporada, por el cambio climático, el alto grado de intencionalidad que tenemos acá en la comuna y en la región, y la exposición de nuestro campus a la zona boscosa», reconoció Espinoza.
Además, se contempla reducir la carga de combustible vegetal en más de 200.000 m², mediante la construcción de anillos de protección y labores de desmalezamiento en sectores internos del campus, caminos prediales y zonas de interfaz, acción que se realizará con el apoyo de la brigada caprina.

La Universidad, reconoce el Director de Servicios Luis García Santander, no es solamente el campus para el personal y el estudiantado, «sino que también está inserta en torno con las comunidades, como Lo Pequén, Valle Nonguén, Los Lirios y Agüita de la Perdiz, que a su vez interactúan con la comunidad externa, como Bomberos, Carabineros, la Municipalidad o Conaf».
Para García, el trabajo de la Dirección de Servicios se enfoca en prevenir y colaborar. Con la vigilancia propuesta, buscan reducir los riesgos «que se pueden tener respecto a nuestro campus y también a las comunidades que están cerca en el entorno».
Innovaciones del Plan 2026 – 2027
“En el largo plazo, se espera avanzar hacia la conformación de anillos de protección y rodales multietáneos (árboles de distintas edades y tamaños), manejados con una menor densidad y continuidad de la vegetación, especialmente en los sectores cercanos a la comunidad. Esta estrategia busca reducir la carga y continuidad horizontal del combustible vegetal y, con ello, contribuir a disminuir la velocidad y propagación ante eventuales incendios forestales. Paralelamente, se proyecta avanzar progresivamente en el reemplazo de especies exóticas por especies nativas”, explicó Espinoza.
Dentro de las medidas de mitigación, este año se implementará un programa piloto con sistema sprinklers, rociadores de agua que se ubicarán en infraestructura crítica cercana al arbolado del campus. Esta medida busca aumentar la protección de las instalaciones frente a incendios forestales, particularmente en escenarios donde la proyección de pavesas puede generar focos secundarios y aumentar el riesgo de ignición de estructuras.
Vuelven las buenas cabras
Momoa, Chimpi, Murti, Flosie y un gran equipo de Buena Cabra vuelven al campus Concepción a apoyar las medidas de prevención. Ayudan a la diminución del combustible a ras de suelo, trabajando en terrenos que podrían ser riesgosos para los humanos por su inclinación.
«El que más afecta es el combustible fino, que para nosotros es todo lo que tiene menos de 2,5 centímetros de diámetro», resaltó el docente de la Facultad de Ciencias Forestales UdeC, Eduardo Peña Fernández. Esto cobra gran importancia si analizamos que el 70% de los incendios pasan debajo del bosque, según identificó el investigador especializado en incendios forestales y ecología del fuego.

El combustible muerto se quema en cualquier condición, pero el vivo, el verde, «si hay llamas, también es capaz de perder su humedad y finalmente arder. Además, a veces tiene una mayor cantidad de elementos inflamables, como aceite o resina», destacó, agregando que aproximadamente desde el año 2000 en adelante se nota el efecto invernadero, por el aumento de la temperatura.
«Al aumentar la temperatura, baja la humedad del combustible. Es un hecho, que antes la temporada de incendios duraba entre diciembre y febrero, y el 15 de marzo terminaba y, a raíz de este cambio climático, la temporada de incendios ahora empieza en octubre y termina en abril», reflexionó Peña.
Por tanto, liderados por Momoa, la brigada caprina realizará la mantención de la franja de seguridad asociada a la línea de media tensión, intervención que contempla una superficie estimada de 22.500 m².
Además, se vuelve a realizar la Feria de Reducción de Riesgo de Desastres, que este 2026 tendrá su 3era versión. Comprende la participación de entidades vinculadas a las situaciones de emergencia, como una forma de fortalecer los lazos institucionales y comunitarios. De esta forma la Universidad de Concepción se conecta con su comunidad, cumpliendo los objetivos de desarrollo sustentable parte del Plan Estratégico Institucional y reafirmando un compromiso colectivo de apoyo mutuo ante emergencias.









