La poesía regional fue el centro de la duodécima tertulia “Hacia todos los vientos”, organizada por la Cátedra Gonzalo Rojas de la Universidad de Concepción (UdeC).
El encuentro reunió al profesor emérito de la casa de estudios Mario Rodríguez, a la poeta y crítica literaria, Alejandra Ziebrecht y a la investigadora, poeta y artista visual Daniela Ulloa, en la Librería Marta Brunet.
En esta oportunidad, la conversación estuvo centrada en la trayectoria y obra de Ziebrecht, poeta de Talcahuano que cuenta con diez libros publicados y cuya primera publicación individual, “En rompecaída”, cumplió 31 años.
La entrevista estuvo a cargo de Daniela Ulloa, quien planteó la necesidad de relevar las voces literarias de la región y el trabajo de escritoras que habían quedado fuera de investigaciones centradas en autores considerados influyentes.
“Las mujeres de la región del Biobío han sido subvaloradas en las investigaciones en general. Siempre se habla de escritoras o escritores más canónicos y creo que es súper importante relevar las voces regionales, que además son voces nacionales”, señaló Ulloa.
La investigadora destacó además que la condición regional no debía limitar la lectura de estas obras a un espacio territorial determinado.
“Siempre se empuja a las escritoras que no son de Santiago y se les tiñe de provincianas o regionales cuando ellas tienen una voz que también puede ser nacional, que también puede representar un sentir poético que atraviesa todo Chile”, sostuvo.

Asimismo, el vicerrector de Vinculación con el Medio y Relaciones Institucionales (VRIM) de la UdeC, Jorge Fuentealba, destacó que estas actividades permiten acercar la obra del poeta a la comunidad y fortalecer el sello humanista de la institución.
“Para nosotros es muy importante poner el legado de Gonzalo Rojas a disposición de la comunidad, sobre todo en estos espacios abiertos donde la comunidad puede venir”, contó la autoridad académica.
Agregó que instancias como estas “permiten que podamos cultivar nuestras humanidades y contribuir a hacer crecer el acervo cultural humanista que tenemos como sello particular de nuestra universidad”, señaló.
Un mar de trayectoria
Alejandra Ziebrecht comenzó a vincularse con otros escritores durante la década de 1990, cuando participó en círculos literarios y antologías. Posteriormente desarrolló una trayectoria individual que sumó diez libros publicados y traducciones de su obra al rumano, croata, italiano y francés.
Durante la conversación, la poeta contó que trabajaba en obras que definía como historias o novelas poetizadas, donde buscaba establecer una continuidad entre los poemas. “Me encanta la continuidad. Escribo los libros que yo quisiera leer”, comentó.
Para la poeta, uno de los desafíos de desarrollar una trayectoria literaria desde la región está relacionado con el centralismo cultural y las dificultades para generar espacios de difusión y publicación.
Además, planteó que en el caso de Talcahuano existía una identidad literaria y artística propia que durante años había buscado diferenciarse de Concepción. “Se ha hecho un estudio de eso y cómo la idiosincrasia del porteño no tiene nada que ver con el penquista”, señaló.

Ziebrecht también cuestionó la velocidad con que circulaban los contenidos literarios, particularmente a través de redes sociales, frente al tiempo que requería la escritura y lectura de poesía.
“La poesía necesita mucho silencio, necesita mucha reflexión, no hay por qué apurarse. Los libros hay que dejarlo que reposen, volver a ellos un par de años después”, planteó.
Rojas y Parra
La tertulia también contó con la participación del profesor emérito Mario Rodríguez, quien abordó el antagonismo poético entre Gonzalo Rojas y Nicanor Parra.
El académico planteó que esta diferencia se había manifestado de manera particular a partir del poema “Gracias y desgracias del antipoeta”, publicado por Rojas en 1967 y dirigido contra Parra.
Rodríguez, quien había conocido personalmente a ambos escritores, sostuvo que pese a esta diferencia nunca había escuchado comentarios maliciosos entre ellos.

Según el académico, mientras Rojas desarrollaba una poesía basada en lo que denominaba la alquimia verbal, mientras Parra otorgaba mayor importancia al giro idiomático.
“Podríamos decir que Gonzalo Rojas era el poeta de la alquimia verbal, es decir, transformar las palabras. Él decía, ‘Huelo las palabras, las toco’. Mientras Parra decía, ‘la palabra no importa. Lo que importa es el giro idiomático’”, relató.
Rodríguez también recordó a Rojas desde su faceta docente y personal, destacando su capacidad para enseñar y la influencia que tuvo sobre distintas generaciones.
“Primero un gran poeta, es lo que puedo destacar. Segundo, que era un excelente profesor. Yo lo conocí muy bien a su lado. Él tenía un método de enseñar que seducía a los alumnos”, señaló.
Para el académico, participar en una cátedra que llevaba el nombre del poeta también tuvo un componente personal.
“Siento un poco de nostalgia por ese mundo pasado”, reconoció Rodríguez, quien recordó haber compartido con Rojas en su casa de Chillán y haber llegado a establecer una amistad con él.









