Los dolores de cabeza constituyen una de las consultas neurológicas más frecuentes y, aunque suelen ser percibidos como una molestia cotidiana, siempre corresponden a la manifestación de una enfermedad o alteración del organismo. Con múltiples causas, esta molestia se divide en dos grandes grupos: las cefaleas primarias y secundarias.
Las primeras corresponden al 90% de los casos, una alteración de cómo funciona nuestro cerebro. Así lo explicó el neurólogo del Hospital Guillermo Grant Benavente y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Sergio Juica Cabello.
Entendemos entonces, que todo dolor de cabeza es una cefalea. Y que, dentro de ese grupo, se encuentran los tipos de dolor más conocidos: jaqueca o migraña y cefalea tensional. Estos son dolores que, “generalmente, tienden a ser crónicas, recurrentes e impactan en nuestra calidad de vida, pero que no representan un riesgo de mortalidad”, aseguró el especialista.
Uno de los principales problemas es la normalización de estos síntomas. “Hay pacientes que han convivido toda su vida con dolor de cabeza y piensan que todos tenemos muchos dolores, y que ellos, a lo mejor, tienen un poco más” fue la reflexión de Juica, destacando que estos son siempre parte de una enfermedad.
Por otra parte, las cefaleas secundarias se deben a una enfermedad estructural del cerebro como tumores, malformaciones, hemorragias, infartos, meningitis u otras, y solo representan menos del 10% de los casos.
¿Qué tipo de síntomas son una alerta?
Si hay una cefalea de aparición súbita, brusca, que en pocos segundos se hace intensa, se conoce como cefalea en trueno y eso es una indicación de ir a urgencia. El especialista identificó que, si el dolor no cede, nos despierta en la noche, dura varios días, también es necesario revisarlo.
“Otro síntoma alerta es que se acompaña de cualquier sintomatología neurológica que nos indique que hay alteración del cerebro. Es decir, por ejemplo, falta de fuerza de alguna extremidad, alteraciones del lenguaje, alteraciones de visión que sean permanentes, inestabilidad en la marcha, alteración de nivel de conciencia”, aseguró.
Respecto al manejo de las cefaleas, Juica enfatizó que el tratamiento dependerá del tipo específico de dolor de cabeza que presente cada paciente, por lo que resulta fundamental contar con una evaluación especializada. El neurólogo es tajante a la hora de advertir: si una persona sufre de dolores de cabeza constantes, debe visitar a un especialista para categorizar el tipo, subtipo y, posteriormente, encontrar un tratamiento adecuado.
“Podría recomendar que si hay dolor pueda tomar algún tipo de analgésico. Sin embargo, en algunos pacientes el uso habitual de analgésico podría empeorar el cuadro”, advirtió.
Insolación, deshidratación, problemas temporomandibulares, alto consumo del alcohol, entre otros, también pueden producir dolores, siendo posible su tratamiento sintomático.
Medidas preventivas
Las estrategias preventivas buscan disminuir la frecuencia e intensidad de los episodios de dolor.Para esto hay medidas no farmacológicas, que apuntan a mejorar el estilo de vida, con manejo de estrés, alimentación saludable, actividad física y buen dormir, entre otras. Y por el lado farmacológico, existen algunos preventivos. Sin embargo, el neurólogo recuerda que el analgésico no sirve para prevenir el dolor, son para tratarlo cuando ya está presente.
El académico de la Facultad de Medicina UdeC y doctor en Farmacología, Pedro Novoa Gundel, explicó que las personas que usan medicación preventiva del dolor son los pacientes sometidos a programas de alivio del dolor, casos extremos o en enfermedades terminales. Consumir algo como un paracetamol sin la presencia de dolor no tiene ningún efecto.
Migrañas con aura
Uno de los cuadros que genera mayor preocupación entre los pacientes es la migraña con aura, condición que incluye síntomas neurológicos transitorios que pueden aparecer antes o durante el episodio doloroso y tienen una duración de 5 a 60 minutos, con un promedio en general de 30 minutos. El neurólogo señaló que corresponde a “aquel paciente que dice que ve brillante, ve medio nublado o pérdida de poder ver hacia un lado”.
Otra muy común es el aura sensitiva, donde el paciente refiere que siente hormigueo o pérdida de la sensibilidad en la mitad de la cara, en la mitad de la lengua o en la mitad del cuerpo. Y la tercera más común, siendo mucho más rara que las anteriores, es el aura disfásica, que es una alteración del lenguaje transitorio.
Novoa identificó que las personas que sienten que tendrán una crisis de ese dolor de cabeza, si consumen algún analgésico, podrán “tener ciertos niveles de ese medicamento en el cuerpo al momento de que le sobrevenga el cuadro de dolor agudo”.
La polémica con los medicamentos sin indicación
Los medicamentos antijaquecosos tienen un principio activo que se llama ergotamina, que produce una vasoconstricción de los vasos sanguíneos a nivel del sistema nervioso central. “Las cefaleas o dolores de cabeza muchas veces están asociados a vasodilatación. Por lo tanto, tendrán un buen alivio de los dolores de cabeza. El problema con la ergotamina es que, a largo plazo, lo que hace el organismo es responder con una vasodilatación masiva. Por lo tanto, las jaquecas que eran controladas por estos analgésicos seran cada vez más fuertes y, generalmente, luego de un tiempo ya no responderán más al tratamiento”, detalló Novoa.
El farmacólogo trabajó directamente en farmacias y apreció la venta de estos medicamentos sin un mayor control. Además, debido al efecto descrito, observó que los pacientes requerían dosis más altas cada vez para tener el mismo efecto.
Ambos profesionales recomendaron a las personas con dolor constante la consulta profesional, ya que de esa manera se puede tratar de manera adecuada, sin automedicación que puede agravar los síntomas.







