Educación ambiental y participación comunitaria se unen para fortalecer la resiliencia hídrica en Yumbel


La iniciativa busca fortalecer la preparación de comunidades rurales ante eventos climáticos extremos que pueden afectar la disponibilidad y calidad del agua potable.

Fortalecer las capacidades de las comunidades rurales para enfrentar los efectos del cambio climático sobre el agua es el objetivo de un nuevo proyecto liderado por la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción. Esta iniciativa llamada «Co-diseño territorial de un programa de educación ambiental para la resiliencia climática en los Servicios Sanitarios Rurales de Yumbel», logro financiamiento en el Fondo de Vinculación con el Medio (VcM) 2026.

El proyecto será encabezado por la académica de la Facultad de Ciencias Ambientales, Ana Carolina Baeza Freer. El proyecto busca afianzar las capacidades de adaptación de las comunidades rurales frente a amenazas en el sistema como sequías, incendios forestales e inundaciones, fenómenos que afectan cada vez con mayor frecuencia la materia hídrica de distintos territorios del Biobío.

La iniciativa trabajará directamente con cuatro Servicios Sanitarios Rurales (SSR) pertenecientes a la Unión Comunal de Yumbel: Río Claro, Rere, Toméco y La Aguada, organizaciones responsables de abastecer de agua potable a cientos de familias del sector rural.

“Este proyecto surge como una respuesta a la necesidad de incluir a la ciudadanía y que su participación sea activa, entendiendo los procesos de educación ambiental que permitan comprender cómo los fenómenos climáticos extremos afectan directamente la disponibilidad y calidad del agua potable”, expresó la académica del Departamento de Ingeniería Ambiental.

Educación ambiental desde el territorio

La estrategia propuesta contempla dos grandes etapas de trabajo. La primera considera un diagnóstico participativo para identificar conocimientos, percepciones y experiencias comunitarias relacionadas con el cambio climático y la gestión del agua. Durante esta fase se desarrollarán entrevistas, talleres comunitarios y procesos de levantamiento de información junto a dirigentes vecinales, representantes de los SSR y docentes de establecimientos rurales.

Posteriormente, en una segunda etapa, el proyecto se vinculará directamente con la formación universitaria mediante la asignatura electiva «Didáctica para la Educación Ambiental» de la carrera de Ingeniería Ambiental. Los estudiantes participarán en procesos de trabajo territorial orientados a diseñar materiales educativos, guías, talleres y herramientas pedagógicas adaptadas a la realidad local.

El objetivo final será transformar los resultados del diagnóstico en propuestas concretas que permitan fortalecer la resiliencia hídrica de las comunidades y mejorar su preparación frente a eventos climáticos extremos.

Vinculación entre universidad y comunidad

Desde la Universidad de Concepción destacan que la iniciativa representa un ejemplo de vinculación bidireccional, ya que permite que los conocimientos científicos desarrollados en la academia dialoguen con los saberes locales construidos por las comunidades rurales.

Además del trabajo con los Servicios Sanitarios Rurales, el proyecto contempla la participación del Departamento de Educación Municipal de la Municipalidad de Yumbel, la Unión Comunal de Comités de Agua Potable Rural y organismos públicos vinculados a la gestión hídrica.

La propuesta busca generar beneficios mutuos: por una parte, reforzar la preparación de las comunidades frente a la crisis climática y, por otra, ofrecer espacios de aprendizaje práctico para estudiantes universitarios que desarrollarán actividades de formación, investigación y trabajo territorial en contacto directo con problemáticas reales.

Con una duración proyectada de 12 meses, la iniciativa espera convertirse en una herramienta de apoyo para las comunidades rurales de Yumbel, promoviendo una mayor conciencia ambiental y fortaleciendo la gestión comunitaria del agua en un contexto donde la escasez hídrica y los eventos climáticos extremos representan desafíos cada vez más urgentes para el desarrollo local.