Este 30 de julio se cumple el Día del Sobregiro de la Tierra, momento que marca el punto en que la humanidad agota el presupuesto anual de recursos y servicios ecológicos provistos por la naturaleza.
Esto significa que los habitantes del planeta hemos consumido en solo siete meses lo que los ecosistemas son capaces de renovar en un año, entrando en un “déficit ecológico”.
Este es el sexto año consecutivo en que el hecho ocurre en julio. La fecha llega seis días más tarde que en 2025 y dos meses después del sobregiro en Chile, que se situó el 7 de mayo.
El nuevo día el sobregiro de la Tierra ha sido calculado por Global Footprint Network (Red Global de la Huella Ecológica), la organización sin fines de lucro promotora de este indicador, y la Universidad de York (Reino Unido).
Según GFN, la humanidad está utilizando la naturaleza a una tasa un 73% más rápida que la velocidad en que los ecosistemas pueden regenerarse, lo que equivale a vivir de 1,73 tierras.
Los expertos advierten que, de seguir este ritmo de explotación, hacia 2030 se requerirá otro planeta para cubrir las actuales demandas de recursos naturales y las necesidades de las futuras generaciones.

El director del Centro Eula, Francisco de la Barrera Melgarejo, comento que este indicador es un reflejo del comportamiento de consumo a nivel global y del grado de responsabilidad con que se usan los recursos, en relación a su disponibilidad y posibilidades de regeneración.
A su juicio, este día dice mucho del estado de avance de las naciones y de su nivel de conciencia sobre el estado del planeta.
“Se percibe que los países más desarrollados llegan al sobregiro antes, porque utilizan más recursos, cuando debería implicar que tuvieran un mayor nivel de conciencia respecto a la naturaleza y de los bienes y servicios que entrega y, por tanto, un uso más selectivo de ellos”, sostuvo el también académico de la Facultad de Ciencias Ambientales.
El investigador también se refirió al caso particular de Chile, que por siete años consecutivos ha liderado la lista latinoamericana, y reflexionó sobre las diferencias -entre naciones y dentro de las naciones- que ocultan este tipo de mediciones.
Al utilizar promedios, se invisibilizan grupos sociales, territorios o tipos de industrias que registran un mayor consumo, repartiendo las responsabilidades de manera colectiva.

Este año, el día del sobregiro del planeta está centrado en observar las acciones que emprenden los países para hacer frente al fenómeno que, de acuerdo al director del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Aníbal Pauchard Cortés, se acelera cada vez más.
“Estamos utilizando los recursos a una tasa más alta de la que se renuevan y cada vez lo estamos haciendo más rápido. Y crece la economía, pero es una que no es sustentable”, afirmó.
El docente de la Facultad de Ciencias Forestales pone la atención sobre los desafíos que la humanidad debe abordar para intentar revertir la situación, dentro de los que mencionó la necesidad de avanzar hacia una economía basada en recursos renovables y la circularidad, reduciendo las tasas de de consumo y, por ende, el volumen de desperdicios.
“El problema es que los incentivos económicos están puestos en aumentar el consumo”, dijo el investigador.
Frente a esta realidad se imponen nuevos enfoques para el desarrollo sostenible, como el expuesto por un equipo internacional -del que él fue parte- en una publicación en revista Nature que habla de la necesidad de “resetear” el sistema.
El estudio hace una revisión crítica de las relaciones entre naturaleza, economía y sociedad, proponiendo un sistema de capas integradas y dependientes, donde la primera es base y sustento del desarrollo económico y social.
En ese contexto, destaca los compromisos que han suscrito los gobiernos en relación a sus huellas de carbono y los esfuerzos que ciertos sectores productivos en la vía de alcanzar estándares de certificación ambiental y circularidad que, en opinión del especialista- ofrecen algo de optimismo.









