IMO genera nuevas redes internacionales para el estudio del océano profundo


A finales de agosto, el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) participó en un simposio internacional en China, evento que permitió proyectar nuevas colaboraciones en la investigación a escala internacional.

El director del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), Osvaldo Ulloa, y el investigador principal Daniel Melnick, expusieron resultados de sus estudios en la Fosa de Atacama en «The International Symposium on Deep-Sea Frontier Science», realizado en Shanghái, China.

El encuentro, realizado entre el 27 y 29 de agosto, reunió a más de 100 especialistas de 14 países y abrió camino a nuevas colaboraciones con centros de investigación de China y Perú, con presentaciones que incluyeron desde la biología hasta las tecnologías de exploración del océano profundo.

«Pudimos conocer la ciencia de frontera que se está realizando en el océano profundo, en particular la impulsada por investigadores de China y de otros países asiáticos. Estos espacios de intercambio son claves para consolidar redes de colaboración internacional y proyectar el trabajo del IMO a nivel global», destacó Ulloa.

Ulloa explicó que la participación del instituto en este simposio responde a su estrategia de internacionalización: «Nuestra ciencia es mundial y, por lo mismo, necesitamos darla a conocer en todas partes y colaborar con otras comunidades de investigadores para enfrentar juntos desafíos científicos y tecnológicos de mayor escala».

El director del IMO destacó, además, que la invitación al simposio fue directa y que, más allá de las presentaciones científicas, “participamos en reuniones de trabajo más acotadas orientadas a discutir un programa internacional de investigación colaborativa en zonas hadales para la próxima década. Estar en estas instancias de discusión y planificación se alinea con nuestra visión de que el IMO sea un referente mundial de la ciencia del océano profundo».

Por su parte, Daniel Melnick valoró que el simposio permitió abrir nuevas vías de colaboración, además de “profundizar el trabajo con los colegas del Institute of Deep-sea Science and Engineering (IDSSE) de la Academia China de Ciencias (CAS), con quienes el IMO ya compartió la expedición JCATE a la Fosa de Atacama en febrero de este año. También surgió una invitación de investigadores del Instituto del Mar del Perú para participar en un próximo crucero oceanográfico junto al IDSSE, previsto para febrero de 2027, así como para intercambiar y analizar datos en conjunto. Asimismo, otros investigadores manifestaron interés en explorar futuras colaboraciones en temas afines a los del IMO”.

En el simposio también participó Paola Peña, del Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), cuya intervención se suma a la creciente presencia de instituciones chilenas en instancias internacionales de investigación del océano profundo.

Un espacio clave para la investigación

En su presentación, Ulloa expuso sobre los trabajos de investigación de IMO y su plan científico de mediano y largo plazo. «Compartimos resultados preliminares que muestran que las comunidades microbianas, en su conjunto, presentan rasgos genómicos que varían regularmente con la profundidad».

Según explicó, esta variación ya había sido descrita en cepas específicas de microorganismos, pero su trabajo apunta a la existencia de «estrategias genómicas más universales de adaptación a las altas presiones hidrostáticas, como las que se registran en la Fosa de Atacama». El director del IMO resumió el hallazgo con una frase: «La vida encuentra la forma… en comunidad».

En tanto, Daniel Melnick presentó el marco tectónico regional de la Fosa de Atacama y los avances de su trabajo con el sumergible tripulado HOV Fendouzhe, utilizado durante la expedición JCATE. Mostró evidencias de rupturas de falla en superficie registradas en terremotos recientes, como el de Tohoku (Japón, 2011), donde se documentó desplazamiento a profundidades de hasta 7.700 metros. En ese sentido, expuso los resultados de las inmersiones en la Fosa de Atacama, orientadas a buscar evidencia del gran terremoto de 1877 (evento tsunamigénico con registros en California, Australia y Japón, de magnitud estimada entre 8,8 y 9).

“Las inmersiones se concentraron en el sector de mayor sacudimiento estimado para ese sismo, al norte de Tocopilla, donde se identificó un escarpe de falla de entre 6 y 8 metros asociado a ese evento. Además, una línea sísmica permitió observar en profundidad la geometría de la falla que limita las placas tectónicas, revelando una estructura más compleja que la imagen simplificada de una placa subductante bajo la otra, con sectores de menor y mayor inclinación”, detalló.

Melnick vinculó estos hallazgos con la presencia de gusanos quimiosintéticos (fauna que obtiene la energía en base a la simbiosis con microorganismos que consumen sulfuro de hidrógeno o metano que se filtra en los sedimentos) observados en el escarpe, y precisó que se trata de una línea de trabajo en desarrollo, con resultados preliminares que abren nuevas preguntas.

El simposio fue organizado por el IDSSE y la Universidad de Tongji. Como conclusión, las delegaciones acordaron reforzar las campañas conjuntas, con miras a una red global de investigación colaborativa.