Durante décadas, Marcos Figueroa Robinson —ingeniero agrónomo, investigador, académico y formador de generaciones de profesionales vinculados a la agricultura— mantuvo en un ámbito íntimo una faceta que pocos conocían: su pasión por el dibujo y la pintura bajo la firma de “Mafiro”.
Tras su fallecimiento, ocurrido el 26 de febrero de este año, una selección de sus obras sale a la luz en la exposición póstuma “El sorprendente arte de Mafiro”, que desde el viernes 4 de septiembre y hasta el 13 de octubre llenará de trazos y expresiones la galería Tránsitos Visuales, ubicada en el edificio central de la UdeC Campus Chillán.
La muestra, que cuenta con la colaboración del Rotary Club Chillán Oriente y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, busca poner en valor este legado hasta ahora poco conocido. Reúne 25 trabajos realizados principalmente en grafito y pastel, en los que el artista autodidacta abordó retratos, caballos, escenas campesinas, paisajes, naturaleza y situaciones de la vida cotidiana. Sus obras reflejan una particular capacidad de observación y una sensibilidad hacia las personas y el entorno que también marcaron su trayectoria profesional.

La directora general de la UdeC Campus Chillán, Macarena Dávila Vera, destacó el valor de abrir al público una dimensión desconocida de quien fue académico y la importancia de que la Universidad sea un espacio donde la ciencia y el arte se encuentran.
“Esta exposición nos demuestra que la ciencia y el arte están conectadas. Esa capacidad de observar que seguramente lo hizo a él ser un gran investigador, también se expresan en su obra. Desde ese punto de vista, nos damos cuenta de que este espacio universitario, donde no necesariamente todos tienen eso dones, conviven esas dimensiones, la capacidad de observación se transforma también en arte, innovación y creatividad», destacó.
En la obra de Figueroa Robinson, la observación que caracterizó su aproximación a la ciencia y a la agricultura encuentra otra forma de expresión en el dibujo: rostros, gestos, animales, paisajes y escenas del mundo campesino se convierten en protagonistas de una mirada atenta y sensible.
“Marco fue ex alumno de la facultad y posteriormente académico y en ese quehacer como ingeniero agrónomo una de las características que tuvo fue la de la observación con detalle, la mirada (…) Él logró traspasar lo que hizo y vivió en su trayectoria profesional a su arte, retratando con gran sensibilidad la vida rural, los caballos y paisajes del campo. Que tuviera esta faceta oculta me sorprendió, ciertamente, pero más lo hizo la calidad y la profundidad de sus obras”, expresó Manuel Fernández Salas, decano de la Facultad de Agronomía de la UdeC Campus Chillán.

Conversatorio cargado de recuerdos
Durante la inauguración se desarrolló un conversatorio que permitió profundizar en las dimensiones menos conocida de “Mafiro”. Desde distintas experiencias y vínculos con el académico, los participantes evocaron al amigo, maestro, compañero y creador que durante años desarrolló su producción artística lejos de los circuitos formales del arte.
“Lo conocí de toda una vida e hicimos una amistad indestructible, junto a nuestras señoras, con un conocimiento y un respeto mutuos. Yo no podía entender cómo algo tan maravilloso como su arte podía permanecer oculto y le prometí, que, aunque él no quisiera, iba a sacar a la luz su trabajo cuando llegara el momento. Así nace la idea de esta exposición que encontró respaldo en el Rotary Club Chillán Oriente, donde estamos convencidos de que el arte moviliza y comunica”, contó su amigo Carlos Lagos Subiabre, miembro del Rotary Club Chillán Oriente y gestor de esta propuesta.
Para preparar la muestra, Lagos contó con la ayuda de su amigo José Perotti Quezada, exalumno de Agronomía de la promoción 1978, quien se encargó de catalogar la obra. Perotti recordó a Figueroa Robinson como un profesor querido y de humor particular, cuya faceta artística conocían solo personas de su círculo cercano.
“Solo después de que fallece tuve acceso a su trabajo y ahí me cambia radicalmente mi visión, hay un redescubrimiento. Carlos me invita a ayudarlo a inventariar la obra y ahí me doy cuenta del universo de Marcos. Carlos tenía un nombre pensado para la exposición y yo le rebauticé como “el sorprendente arte de Mafiro”, porque esa es la palabra que mejor la describe, sorprendente, porque ese profesor que tan querido y especial, tenía una vida secreta que a todos nos ha sorprendido”, aseguró.
“Como Universidad nos resulta muy importante poder mostrar las distintas facetas de quienes componen nuestra comunidad, en este caso de un destacado académico, un artista visual con una producción muy vasta y relacionada con su quehacer docente e investigador. “El sorprendente arte de Mafiro” busca contribuir a preservar una parte de la memoria cultural, académica y humana del artista, permitiendo que una producción que permaneció durante décadas en el ámbito personal del autor pueda ser conocida por nuevos espectadores. Dejamos la invitación para conocer su trabajo hasta el 13 de octubre”, manifestó Amara Ávila Seguel, directora de Cecal UdeC.










