Vestigios del pasado: Cómo actuar frente a restos arqueológicos o humanos


Ante el hallazgo de una embarcación en Penco y osamentas en Rancagua, el arqueólogo UdeC Pedro Andrade explica por qué el contexto, reporte oportuno y resguardo del sitio son importante para la protección del patrimonio y evitar la intervención de evidencias.

Los recientes hallazgos de una embarcación en la costa de Penco y de osamentas humanas bajo la Catedral de Rancagua han puesto en relieve la importancia de mantener protocolos de actuación frente a evidencias que podrían tener valor patrimonial, arqueológico o incluso interés judicial.

El arqueólogo y académico de la carrera de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción, Pedro Andrade Martínez, explicó que el contexto es un concepto central para comprender estos descubrimientos.

«Tanto en arqueología como en la práctica forense o criminalística, analizamos los hallazgos en torno a su contexto, lo que en términos policiales se conoce como “el sitio del suceso”», explicó el investigador. Esta información, añadió, permite distinguir si se trata de un hallazgo patrimonial o de interés médico legal.

El caso de Rancagua se encuentra bajo investigación de la Fiscalía y la PDI para determinar la antigüedad y la naturaleza de los restos encontrados durante obras de excavación. Paralelamente, en Penco, especialistas del Consejo de Monumentos Nacionales analizan la embarcación de madera que quedó expuesta tras los temporales, con el fin de establecer su origen y posible valor histórico.

Según señaló el docente, ante cualquier descubrimiento de este tipo el primer paso es comunicarlo a las instituciones competentes.

«En el caso de hallazgos arqueológicos, la institución indicada es el Consejo de Monumentos Nacionales o museos. Hay gente que llega a avisarme a mí, pero yo sigo el conducto regular de avisar al Consejo», afirmó. «En el caso de restos humanos, generalmente la gente avisa a Carabineros o la PDI».

El académico de Antropología recordó además que los hallazgos arqueológicos están protegidos por la legislación chilena, por lo que no deben ser retirados, trasladados ni apropiados por particulares, sino puestos en conocimiento de las instituciones competentes.

«Es lamentable cuando alguien se apropia indebidamente de un hallazgo arqueológico, paleontológico, patrimonial, que dice “es mío porque yo lo encontré y puedo llevármelo”. Eso no funciona así. La Ley de Monumentos Nacionales establece que los hallazgos arqueológicos encontrados en el territorio nacional y en las aguas jurisdiccionales chilenas son propiedad del Estado. Nadie puede atribuirse su propiedad ni llevárselos a su casa», aseguró el especialista.

Preservar antes de intervenir

Respecto de la embarcación encontrada en Penco, Pedro Andrade invitó a mantener la cautela frente a las especulaciones sobre su antigüedad. Si bien algunas características podrían sugerir data histórica, todavía faltan antecedentes para confirmarlo.

«Frente a un hallazgo de esta naturaleza, lo primero es asumir que podría tener valor patrimonial y actuar en consecuencia. Sin embargo, aún no disponemos de información contextual suficiente que permita identificar con certeza su origen o función», indicó el docente.

Entre los especialistas, uno de los aspectos que más preocupa es la manipulación de los hallazgos antes de que sean estudiados.

Andrade explicó que cada elemento encontrado aporta información para reconstruir la historia de un sitio.

«Imagina que estás armando un rompecabezas y viene alguien, saca un puñado de piezas y se las lleva. Obviamente, eso dificultará armar y reconstruir el rompecabezas.  En nuestro trabajo pasa exactamente lo mismo: mientras menos piezas tenemos, más difícil es resolver un puzzle», ejemplificó el antropólogo.

El investigador sostuvo que este tipo de descubrimientos son más frecuentes de lo que las personas creen en obras de construcción o restauración, especialmente en lugares con una larga ocupación histórica.

Por ello, el académico de Antropología UdeC aseguró que es posible compatibilizar el desarrollo de obras con la protección del patrimonio «si hay una planificación previa, planes de contingencia y de manejo, si las instituciones dialogan y si existe voluntad de que estos hallazgos se puedan rescatar o preservar».