Día Mundial contra la Hepatitis: especialista recomienda extremar medidas sanitarias tras sistemas frontales


El docente de la Facultad de Medicina, Dr. Patricio Ortiz, explicó las principales formas de prevención, los signos de alerta y la importancia de la detección temprana.

Aunque muchas personas no presentan síntomas durante largos períodos, las hepatitis virales pueden evolucionar hacia enfermedades hepáticas graves si no son detectadas a tiempo. Por ello, la prevención y el diagnóstico precoz continúan siendo las principales herramientas para disminuir su impacto.

El Día Mundial contra la Hepatitis, instaurado por la OMS y conmemorado cada 28 de julio, busca sensibilizar sobre las esta patología y promover la prevención, diagnóstico y abordaje oportuno para evitar su agravamiento, dada la gran cantidad de personas que desconoce sufrirla.

El gastroenterólogo y docente del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, Dr. Patricio Ortiz Ruiz, explicó que esta enfermedad es una inflamación del hígado con múltiples causas.

«Las que más conoce la gente son las infecciosas y, de estas, las virales. Pero también se puede producir por el alcohol, medicamentos, alteraciones en el metabolismo de azúcares y grasas, o enfermedades autoinmunes», señaló el especialista.

La inflamación puede presentarse de forma aguda o crónica, y el daño prolongado aumenta el riesgo de terminar en condiciones graves. «Dependiendo de varias condiciones, cuando es crónica está la posibilidad de que el daño sostenido termine en una cirrosis hepática y, a veces, en cáncer de hígado», indicó Ortiz.

Síntomas y retos para el diagnóstico temprano

La confusión que frecuentemente genera los primeros síntomas dificultan el diagnóstico temprano de hepatitis, con vómitos, falta de apetito, decaimiento y fiebre que sugieren gripe o infección intestinal. Sin embargo, los síntomas más característicos surgen alrededor de una semana después.

«La orina se torna muy oscura, color té o bebida cola. Luego, los pacientes notan que sus deposiciones parecen masilla, de color gris claro», añadió el gastroenterólogo. En situaciones avanzadas también aparece ictericia, coloración amarillenta en la piel y la capa blanca de los ojos (esclerótica).

El diagnóstico se confirma con exámenes de laboratorio, y mientras la hepatitis A suele resolverse sin dejar secuelas, las hepatitis B y C pueden volverse crónicas.

El virus de la hepatitis B (VHB) se transmite principalmente por contacto sexual y de madre a hijo durante el embarazo, y aumenta el riesgo de cáncer de hígado.

«El VHB no solo puede llegar a desarrollar hepatitis, sino que también tiene un efecto carcinogénico agregado al daño crónico. Tiene más posibilidades de desarrollar cáncer hepático, incluso años después de haber tenido la hepatitis B», advirtió el Dr. Ortiz.

En tanto, la hepatitis C se transmite por contacto con sangre contaminada en inyecciones o transfusiones, y puede permanecer oculto un largo tiempo.

«Da muy pocos síntomas, si es que los da, y se descubre porque repentinamente aparece cirrosis hepática o marcadores de inflamación en un examen de rutina», dijo el docente.

Las estimaciones de la OMS señalan que al año se registran unos 900.000 nuevos casos de infecciones con los virus de las hepatitis B y C, muchos de ellos sin saberlo.

Panorama tras inundaciones y recomendaciones

La situación epidemiológica en Chile ha mejorado gracias a cambios sanitarios y vacunación, además de controles en bancos de sangre con pesquisas proactivas para el virus B y C desde 1983 y 1996 respectivamente.

Sin embargo, el Dr. Patricio Ortiz llamó a reforzar los cuidados contra la hepatitis A tras los recientes sistemas frontales:

«Con las inundaciones y problemas con el agua potable, las personas deben sumar precauciones para cualquier infección que pueda adquirirse por la vía oral».

Para ello, el gastroenterólogo recomendó el lavado frecuente de manos, manipulación adecuada de alimentos y consumir agua previamente hervida.

Sobre la hepatitis B, el especialista recordó la existencia de una vacuna que forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones, y enfatizó la importancia del uso de preservativos y mantener conductas sexuales seguras. Para la hepatitis C no existe una vacuna preventiva, aunque actualmente se dispone de tratamientos antivirales con altas tasas de éxito.