Comité Bidireccional para la Formación Permanente busca anticipar las necesidades del mundo laboral


La iniciativa contempla identificar brechas de competencias, seleccionar sectores productivos estratégicos y desarrollar un piloto de programas formativos con proyección más allá del proyecto.

Con el propósito de fortalecer una Formación Permanente conectada con las necesidades del territorio, la Universidad de Concepción constituyó el Comité Bidireccional para la Formación Permanente, instancia que reunirá a representantes de la academia, el sector público y el sector productivo para identificar brechas de competencias, responder de manera oportuna y contribuir al diseño de una oferta formativa pertinente.

Constituida en el marco del Proyecto UCO 2595 “Formación con sentido territorial: competencias para el fortalecimiento industrial”, la iniciativa está concebida para levantar información sobre las competencias que requiere actualmente el mundo laboral y utilizar esos antecedentes en el desarrollo de programas de Formación Permanente. El proyecto busca avanzar hacia un sistema institucional que permita detectar brechas y traducirlas en una oferta formativa pertinente, flexible y articulada.

Frente a un escenario marcado por la transformación productiva, las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y los cambios en el empleo, la Rectora de la Universidad de Concepción, Jacqueline Sepúlveda Carreño, planteó que las instituciones de educación superior deben fortalecer su capacidad de escuchar la realidad regional.

Las universidades tenemos una responsabilidad que va más allá de formar para el presente. Debemos ser capaces de escuchar nuestro entorno, identificar sus necesidades y generar respuestas que contribuyan al desarrollo de las personas y de la región”, señaló.

Junto con ello, sostuvo que las universidades no pueden determinar por sí solas los requerimientos del mundo laboral y destacó el Comité como un espacio de “colaboración y escucha bidireccional”, donde el conocimiento universitario pueda encontrarse con la experiencia y las necesidades del sector público y productivo.

Un desafío que exige anticiparse

En representación del sector público, Camila Álvarez Sanhueza, Seremi del Trabajo y Previsión Social del Biobío, puso el foco en una de las dificultades que enfrenta actualmente la región. “Cada vez que analizo más el empleo, desde el punto de vista económico, me doy cuenta de que las brechas están en la educación”, afirmó, vinculando estas brechas con desafíos como el desempleo y la productividad.

Su mirada apuntó a la velocidad de las transformaciones.“Los desafíos que antes veíamos que pasaban en décadas, ahora los estamos viendo en meses”, advirtió, valorando que el proyecto contemple un instrumento para identificar las demandas de competencias del mercado laboral y articular el trabajo de distintos actores.

Desde el sector productivo surgió un enfoque sobre los desafíos que deberá abordar esta formación. Cristian Chacana Arancibia, gerente general de Innergy, destacó que no basta con responder a la evolución de las competencias técnicas.

“Las competencias técnicas hoy día están en permanente evolución. Estos cambios necesitan de actitudes y de liderazgo para poder enfrentarlos”, planteó, relevando el valor de las competencias transversales frente a escenarios laborales cada vez más cambiantes.

A este escenario se suma un cambio demográfico que también tendrá efectos en la educación y el mundo laboral. El Vicerrector de la Universidad de Concepción, Carlos von Plessing Rossel, relevó el acelerado envejecimiento de la población chilena y sus proyecciones para las próximas décadas. En ese contexto, destacó la experiencia de la Universidad con personas mayores y el impacto que ha tenido su incorporación al mercado laboral, planteando que este desafío debe abordarse también desde la articulación entre academia y empresas. 

“Hoy día más que formación permanente se habla de formación para la vida”, señaló el Vicerrector, relevando la necesidad de generar alternativas que permitan a las personas continuar desarrollando sus capacidades a lo largo de su trayectoria. 

Para el coordinador general de Formación Permanente y director del Proyecto UCO 2595, Mario Quezada-Aguiluz, el desafío es avanzar hacia una relación más sistemática y bidireccional con el entorno.

En sus palabras, el Comité busca impulsar “una forma de trabajo que permita no sólo responder a la necesidades del entorno, sino también anticiparlas. Para ello, necesitamos escuchar, trabajar colaborativamente y convertir ese diálogo en una oferta de formación pertinente y oportuna para nuestra región”.

Del diagnóstico a la formación

La coordinadora de Vinculación con el Medio del proyecto, Valentina Matus Arratia, explicó que este trabajo comenzará con la identificación de brechas de competencias mediante herramientas cuantitativas y cualitativas.

«La vinculación bidireccional es justamente el corazón del proyecto. Se requiere colaboración del sector público y del sector productivo para identificar de manera ágil y sistemática las necesidades de competencias laborales y así traducirlas en programas formativos pertinentes al contexto social y territorial», comentó.  

A partir de esos resultados se seleccionarán dos sectores productivos estratégicos para implementar un piloto de programas formativos y posteriormente evaluar sus resultados. El proyecto se extenderá hasta diciembre de 2027 y contempla que las metodologías e instrumentos desarrollados puedan proyectarse más allá de su ejecución.

La firma del acta de constitución dio inicio formal al trabajo del Comité, que buscará convertir el diálogo entre Universidad, Estado y sector productivo en información concreta para anticipar las transformaciones del territorio, identificar sus brechas de competencias y traducirlas en programas de Formación Permanente pertinentes a las necesidades de la región.