Cáncer de mama: La desigual distribución de especialistas plantea desafíos para la atención oncológica en Chile


Las distancias, los tiempos de espera y la disponibilidad de especialistas siguen siendo barreras para las mujeres que requieren atención por cáncer de mama. Académicos UdeC destacan la importancia del diagnóstico temprano y la equidad territorial.

El acceso oportuno a la atención oncológica sigue siendo uno de los grandes desafíos del país, marcado por una distribución desigual de especialistas entre las regiones. De acuerdo con la Sociedad Chilena de Oncología Médica, Chile cuenta con 245 profesionales con registro de especialidad reconocida en Oncología Médica, de los cuales 169 se concentran en la Región Metropolitana. Esto significa que cerca del 70% de estos especialistas se encuentra en una sola zona del país, una brecha territorial que dificulta el acceso oportuno a los tratamientos y puede prolongar los tiempos de espera entre el diagnóstico y el primer control.

Según el Minsal, cada año, más de 6 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama y alrededor de 1900 fallecen, siendo la principal causa de muerte en mujeres por cáncer. Es por esto, que la necesidad de disminuir los tiempos de espera es vital para poder entregar los tratamientos oportunos de forma temprana.

Desde el Departamento de Obstetricia y Puericultura de la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción, la docente, Luna Orellana Gaete, explicó que el diagnóstico temprano es clave, pero se mantienen algunos desafíos asociados a éste: «Se necesita mejorar el sistema de entrega y explicación de los resultados obtenidos de las técnicas de imagen que se realizan, lo que aumentaría el conocimiento de la usuaria y podría promover la adherencia a sus controles de salud ginecológicos», indicó.

Brechas de acceso en Chile

La brecha territorial considera las desigualdades de acceso que existen entre las personas que viven en la Región Metropolitana y quienes pertenecen a otras regiones o zonas rurales. Dentro de éstas, se encuentran todas aquellas condiciones que dificultan el tratamiento de las personas, como la distancia con los centros de atención, los costos de traslado, el cansancio adicional que representan los viajes y el desgaste de la vida familiar y laboral.

Asimismo, se presenta el desafío de contar con tecnología diagnóstica avanzada a nivel nacional y lograr que las y los especialistas no se concentren en algunas regiones del país, sino que puedan estar disponibles a lo largo del territorio.

El Dr. Rodrigo Zúñiga Costa, docente del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina UdeC y mastólogo del Hospital Regional Dr. Guillermo Grant Benavente, advirtió lo que puede significar, en términos prácticos, la disparidad que existe.

«Los tiempos de espera, que duran hasta seis meses, pueden significar un avance de la enfermedad. La consecuencia no es solo biológica, además, es un impacto profundo en la salud mental, el pronóstico de la enfermedad y en la calidad de vida de nuestras pacientes», indicó.

En esta línea señaló igualmente que un caso que pudo necesitar un tratamiento menos invasivo, debido a la demora en el acceso a los controles y tratamiento, puede terminar necesitando intervenciones más agresivas.

De acuerdo con datos entregados por Fundación Basepública y el Observatorio del Cáncer, en 2025 la tasa de supervivencia en la Región Metropolitana supera al resto de las regiones.

Cambiar desde la base

Una de las formas de enfrentar este desafío es desde la formación de los profesionales de la salud. En esta línea, el Dr. Zúñiga indica que es necesario apuntar a formar médicos con una visión integral de los determinantes sociales de la salud. «Se debe entender que la medicina ocurre en un contexto social, y que nuestra labor no termina en el pabellón quirúrgico, sino que implica acompañar y abogar por la equidad en el acceso para cada mujer de nuestra región», enfatizó.

Chile continúa avanzando en el desarrollo de herramientas para el tratamiento del cáncer de mama. Sin embargo, persiste el desafío de reducir las brechas territoriales y garantizar que todas las mujeres tengan acceso oportuno y equitativo a la atención que necesitan.