Aumento de letalidad y casos de Hantavirus en invierno: experto UdeC llama a extremar la prevención


Hasta mediados de julio de 2026, los contagios ya superan el total registrado durante todo el año anterior, alcanzando una letalidad del 38%. Las autoridades mantienen la alerta sanitaria para agilizar diagnósticos.

Históricamente, los casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus en Chile se asocian a la temporada estival. Sin embargo, este 2026 ha marcado una preocupante excepción. En pleno invierno, las cifras de la autoridad sanitaria no solo muestran un adelanto en la aparición de la enfermedad, sino también un alarmante aumento en el nivel de letalidad.

De acuerdo a cifras del Minsal, en lo que llevamos de este año 2026, hasta la semana epidemiológica 27 (14 de julio), se registran 46 casos, superando los 44 documentados durante todo el 2025. En tanto la letalidad hoy alcanza un 38%, el doble del 18% anotado el año pasado.

El académico de la Facultad de Ciencias Biológicas, Francisco Fuentes Villalobos, calificó este aumento como preocupante, sobre todo por la extensión y la aparición de casos en una amplia zona geográfica. Consultado por las razones de esta expansión, el virólogo descartó que se trate de contagios persona a persona y estos responden a la exposición a fluidos del reservorio natural (el ratón de cola larga).

«La transmisión al ser humano en nuestro país sigue siendo mayoritariamente desde el ratón de cola larga hacia las personas. Quienes más se exponen son los trabajadores del agro, la exposición se da fuertemente en el contexto laboral, más allá de las visitas a zonas silvestres», explicó el profesor.

Mayor letalidad

Si bien aún no hay certeza científica sobre la causa de esta mayor letalidad o del aumento de casos en época invernal, el académico apuntó a factores ambientales y de comportamiento del roedor. Estas alteraciones estarían asociadas a las emergencias climáticas, a la abundancia de cosechas y a temperaturas más propicias para la reproducción de estos animales.

Además, precisó que existe diversidad genética dentro de la misma especie de hantavirus andense presente en Chile, lo que podría explicar las diferencias en la letalidad, aunque recalcó que es un factor que todavía requiere ser investigado en profundidad.

“Los virus no tienen una única identidad a nivel de genoma, existe diversidad entre ellos. Entonces, incluso dentro de la misma especie de hantavirus andense, que es el que tenemos en nuestro país, existen diferencias. Entonces, si analizamos la secuencia del genoma del virus que infectó a la persona 1 y a la persona 2, van a existir algunas leves diferencias entre ellos y que quizás podrían estar asociados a una mayor o menor letalidad, pero eso lo desconocemos”, explicó.

Autocuidado

Frente a este escenario, la ampliación de la alerta sanitaria a diversas zonas del país —más allá de las regiones de Maule y Aysén, donde históricamente se concentran los contagios— es catalogada como una medida muy positiva. Según el especialista, esta declaración «permite disponer de los recursos y esfuerzos para hacer un mejor diagnóstico, de modo que si llega una persona con síntomas, de inmediato sea testeada».

Dado que actualmente no existe un tratamiento específico contra el hantavirus ni una vacuna preventiva, el llamado fundamental es a la responsabilidad ciudadana.

Las principales recomendaciones para evitar el contagio son:

  • Ventilar espacios cerrados: Si se ingresa a una cabaña o vivienda que estuvo cerrada por mucho tiempo, es obligación ventilar antes de entrar.
  • No barrer en seco: Para evitar levantar partículas de polvo que puedan contener el virus (presente en la orina o heces del roedor), no se debe barrer directamente. Se sugiere ventilar y humedecer las superficies.
  • Proteger los alimentos: No dejar comida almacenada al alcance de roedores, especialmente en viviendas que quedarán sin moradores por periodos prolongados, manteniendo un aseo riguroso.
  • Protección laboral: Quienes trabajan en el campo y en faenas agrícolas deben utilizar Elementos de Protección Personal (EPP) y mantener una higiene adecuada para prevenir la transmisión.